Mis Secretos, yo Ivonne 2 La Subasta de Caridad #3
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La Subasta de Caridad #3

Me estaba viendo en lencería mientras me colocaba el vestido.

No lo negaré, me provocó una sensación electrizante en todo el cuerpo.

Más que pudor o pena, sentí cierta excitación.

Delicadamente y sensualmente me puse el vestido y las zapatillas altas abiertas de color negro con las que haría juego.

Perfume en lugares estratégicos. Salí del vestidor fingiendo no haberme dado cuenta de nada...

- Qué tal? ¿Cómo me veo?... le pregunté.

- Amiga, estás divina. Te ves hermosa y qué cuerpazo eh!!!...

-Jijiji, gracias! Tú también estás divina nena... me arreglo un poco el cabello y nos vamos!... le dije, notando la química que se estaba generando entre nosotras.

-Me apresuré a arreglar mi peinado y nos dispusimos a salir hacia el club. Nos veíamos muy bien, seguro lograríamos voltear algunas miradas, jiji.

Llegamos al club, la gente llegaba muy bien arreglada, todos muy elegantes y guapos.

Los saludos de siempre, mucha gente que conoces desde hace años y muchos otros que te presentan en el momento, amistades que los socios del club habían invitado.

Pagamos nuestro donativo de entrada y nos dirigimos al salón principal.

Nos acercamos a la barra para pedir un par de cócteles cuando mi madre me aborda de manera apresurada:

- Ivonne, ¡qué bueno que llegaste! ¡Tenemos un problema!

- Qué pasa mamá?… le dije.

- La Sra. Gómez Palacio se enfermó según esto y no va a venir. Así que nos falta una mujer para la subasta... y... pues...

- Qué???, me estás pidiendo que yo cubra su lugar???... le dije asombrada.

- Bueno, solo si tú quieres, me ayudarías muchísimo. Di que sí para apuntarte en la lista... Es para una obra benéfica recuerda eso, y ni que se tratara de una cita real, es todo puro juego... Te apunto???... me decía impaciente.

- Pero sabes lo que dirá mi papá? Se va a enojar muchísimo!...

- Ya lo sé, pero lo entenderá. Yo hablo con él y me encargo. No le diremos nada hasta que ya escuche que te llaman y listo. No podrá hacer ya nada.

- Pero madre!!!

- Ya está, te voy a apuntar, gracias hijita!... me dijo apresurando el paso de vuelta a reunirse con el comité organizador.

No me dio tiempo de nada. Sólo decidió ponerme en subasta y listo. Siempre ha sido así, toma decisiones y después ve las consecuencias.

Mi padre observó la breve charla a lo lejos. Se acercó de inmediato...

- Güera, qué bien que ya llegaron!... me dijo dándome un beso en la mejilla.

- Papi!!! puntual como me lo pediste. Ya conoces a Silvia, te acuerdas de ella? Es amiga mía de la agencia... le dije recordándole a mi amiga. Como si no se acordara, jajaja.

- Claro, por supuesto que me acuerdo de ti, qué bueno que pudiste venir Silvia, muchas gracias. Se ven hermosas las dos... dijo mientras saludaba igualmente con un beso a mi amiga.

- Hola señor, gracias por la invitación... dijo Silvia.

- Señor???, no me hagas eso. Roberto, o qué ya me ves tan viejo?, jajaja... comentó mi papi.

- Por supuesto que no!!!, perdón Roberto... dijo ella de manera coqueta.

- Se ven muy guapas... Güera, ¿qué te decía tu madre?... preguntó.

Por poco y me ahogo con el sorbo que le estaba dando al cóctel. Por supuesto no le podía decir nada, vaya aprietos en los que me metía mi madre. Porque no se había postulado ella a subir al escenario y ser subastada...

- Nada importante, ya sabes. Saludando y nerviosa por el evento. Quiere que todo salga de primera... me apuré a decir.

- Me imagino, ha estado con la organización muy estresada, pero todo se ve muy bien... Tengo una mesa enfrente del escenario, en la segunda hilera. Ahí están sus lugares para cuando se quieran sentar...

- Gracias papito, ahí te vemos entonces en un momento... le dije.

Se alejó dando algunos pasos, volteó la mirada hacia mí y me hizo un guiño. En nuestro código secreto eso significa aprobación de cómo me veo. Entendí la señal y contesté igual. Un cruce de guiños nos hacía cómplices.

El evento dio comienzo, poco a poco se llamaba al estrado al personaje a subastar.

Se daban un par de datos de los mismos y se abría la puja.

El primero; el Ing. Johnson, empresario restaurantero, logró reunir $650 USD, nada más para comenzar.

Todo iba viento en popa. Conforme se iba avanzando en los participantes, los montos pagados iban subiendo.

Así llegó la mitad de la subasta y el momento de que llamaran a mi papi. El maestro de ceremonias decía:

- Por favor, recibamos con un gran aplauso a nuestro siguiente participante!!! El Lic. Roberto XXXOOOXXXOO (jiji, no les puedo dar su apellido, obvio!), empresario y miembro distinguido de este club, personaje muy conocido y querido por todos ustedes.

Se levantó de la mesa, acomodó su saco y caminó hacia el estrado.

No sin antes darnos una mirada y sonrisa a mi madre y a mí.

Se veía en su cara cierto desacuerdo y pena.

Él no lo quería hacer, pero era por una buena causa.

Llegó al estrado y se colocó al centro, saludando a los asistentes con la mano.

Silvia se acercó a mí diciéndome en voz baja...

- Creo que ya sé en qué gastaré mi bono de este mes, jajajaja. ¡Qué guapo tu padre!... su voz denotaba cierta coquetería.

- Jajajaja, ¿tú crees? Veremos si es cierto, si te lo ganas es tuyo!… le respondí burlonamente. Tenía que esconder de alguna manera los celos que sentí con su comentario. Mi papi es mío y no lo iba a compartir con ella, aunque pensándolo bien, la idea no sonaba nada mal...

- Roberto, muchas gracias por participar, estoy seguro de que el afortunado ganador o ganadora, pasará un muy buen rato en la reunión contigo. Así que demos inicio, ¿quién me da $100 USD?... decía entusiasmado el presentador.

Se comenzaban a levantar algunas manos y paletas. No era de dudarse que algunas señoras pujaran. Las esposas de los miembros del club participaban de manera más reservada y discreta, pero no era así las invitadas que no eran conocidas en ese cerrado círculo.

La puja comenzó a subir, 200, 300, 600, 700. Mi madre tenía cara de sorprendida y no estaba tan contenta. Había dos mujeres muy entusiasmadas apostando por mi papi. Un par de sus amigos hacían juego con ellas tratando de subir la oferta. En eso, Silvia entra al juego...

- Mil, yo doy mil dólares!!!... grito levantando su paleta. El subastador de inmediato la vio y confirmó su oferta.

- Amiga!!! pero qué bárbara, en verdad vas a subastar por mi papi?... le pregunté incrédula y con cierta emoción. Es una chica muy guapa, justo de las que veo como mi papi echa sus miradas.

- Claro, no me creías?... Por supuesto que quisiera tener una cita con tu padre, hay tanto que aprender de él... me dijo entusiasmada.

La puja iba subiendo poco a poco, 1200, 1400, 1550... Ese fue el límite de Silvia...

- Hasta ahí llegaste Sil?... le pregunté.

- Sí, creo que no podré subir más, qué lástima... dijo en tono algo triste.

- No te preocupes, yo te consigo una cita con él. Es más, podemos ir a comer con él la semana próxima, ¿qué te parece?... le propuse a modo de no verla sentirse mal.

- Me parece perfecto, muchas gracias Ivonne, eres una gran amiga!!!... me dijo mientras me abrazaba y daba un beso en la mejilla.

De improviso se escucha el golpe de martillo y la voz del subastador...

- Vendido!!! a la paleta 189 por mil seiscientos dólares!!! Muchas gracias y un fuerte aplauso a Roberto!!! Felicidades al comprador...

Vaya, había ganado la puja el hijo de un miembro del club. Era John Doug. Su padre tiene una casa de bolsa y siempre han querido atraer al negocio a mi padre. Seguramente era la oportunidad que querían para tener una reunión con él y hacerle la propuesta.

- ¿Qué tal? Yo pensé que iban a apostar más por mí eh!!!... regresó mi padre diciendo en tono sarcástico.

- Claro que sí papi, pero no queríamos dejar sin oportunidad a los demás, jajajaja.... le dije.

- Ahora tendré que aguantar a estos cuates... dijo con voz de fastidio.

- Papi, es por una buena causa. Solo tienes que comer o cenar con ellos y listo. Nada más... le dije animándolo un poco.

- Sí Roberto, yo hice mi mejor esfuerzo pero no me alcanzó, jijiji... le dijo Sil.

- Sí te vi... muchas gracias. Pero tú eres de casa, no hacía falta... le respondió.

- Papi, ya le dije a Sil que la próxima semana nos invita a comer, así tendrá su cita y no habrá gastado nada, jijiji... le dije.

- Por supuesto que sí güera, el día que ustedes quieran. Me va a dar mucho gusto salir a comer con dos chicas tan guapas... respondió mi papi poniendo la palma de su mano sobre la pierna de Sil. Ella solo le sonrió coqueta como signo de aprobación.

Por un momento me había olvidado de que en cualquier momento me llamarían a mí. No faltaba mucho para que mi nombre fuera mencionado en el micrófono y la grandiosa idea de mi madre se llevara a cabo. Y así fue...

- ¡ Ahora una muy grata sorpresa! Tenemos una participante de último momento!!! Por favor recibamos con un fuerte aplauso a la guapísima miembro de este club, Ivonne XXXXOOOOXXXXOOOO!!!... decía el subastador.

Mi padre me volteó a ver con cara de admiración.

Yo me levanté de la mesa y solo alcancé a decir: ¡ no fue mi idea, pregúntale a mamá!

, mientras caminaba rumbo al estrado. La luz del reflector me ubicó de inmediato y acompañó mis pasos.

Me sentía nerviosa y al mismo tiempo algo excitada, definitivamente me gusta ser vista.

Con paso firme y rítmico me abrí paso. Subí la escalera al escenario y tomé mi sitio justo al centro.

La altura del estrado era perfecta para ver a quien se paraba sobre él.

Sin duda las luces que bañaban mis piernas, y el corto y ceñido vestido que vestía hacían lucir mi cuerpo.

Lo podía yo confirmar por algunos chiflidos que se escuchaban.

- ¡ Demos inicio a la subasta!!!... decía el subastador.