La Subasta de Caridad #2
- Sí papito, siiiii!!!!!... fue lo último que pude decir antes de sentir en mis entrañas el chorro de leche caliente que me bañaba por dentro. Poco a poco dejé de moverme hasta quedarme quieta con su miembro clavado en mi conchita y su dedo en mi ano.
Lentamente dejé salir su pija, inclinándome hacia adelante mostrándole lo que había hecho...
- Papito, me dejaste bien llena de tu leche, qué rico papi. ¿Ya viste cómo te dejaste?... mostraba mi trasero por completo, me exhibía ante él para que disfrutara de ver mi ano dilatado y mi concha derramando su leche.
- Estás deliciosa güera, me dejaste seco... me encanta cómo me lo haces...
Lentamente me reincorporé y bajé de la mesa, acercándome a él para darle un rico beso en los labios. Tomé la toalla y se la acerqué para que se limpiara y tapara.
Tomé mi bata de satén y me la puse encima. Estaba cansada, así que me senté en el sillón. Roberto, mi padre, me acompañó enseguida.
- Me encantó este masaje, jiji. Lo haces de maravilla mi amor... me dijo.
- Encantada de complacerte papito, lo sabes. Me gustan mucho los jueves, los espero con ansia. Ahora te tengo un reclamo...
- ¿Qué cosa Ivonne, qué pasa?...
- Pues que habrá que reclamarle a mamá, te tiene ya con los pelitos muy crecidos, no te ha rasurado. ¿Quieres que te lo haga yo? ¿Te rasuro la pija papi?...
- Me encantaría güera, pero tu madre se pondría a preguntar y volvería loca. Mejor le pido a ella me lo haga...
- Está bien, doble disfrute para ti, jajajaja... le dije con voz de reclamo y broma.
- Pues sí mi amor, ¿qué le voy a hacer, así somos los galanes, jajajaja... dijo sarcásticamente.
- Siiiii, eres mi galán favorito, jiji. Oye, por cierto, ya te decidiste a aceptar que te subasten en el evento del club?
- Tu madre sigue insistiendo en eso, y ahora tú. La verdad no quiero, me da pena estar haciendo esas cosas. Seguro conseguirán más gente.
- No papi, debes de aceptar, acuérdate que es para una buena causa. La gente verá que estás apoyando y participando como todos los años. Hazlo por mí... te parece?
- Ivonne, no estoy seguro. Pero si tú me lo pides con esa carita y así como estamos no tengo mucha alternativa, o sí?... dijo mi padre mientras señalaba con su mano y veía mi desnudo cuerpo junto a él.
- Creo que no papito, sabía que aceptarías!!! Sólo por eso te has ganado una recompensa conmigo después del evento, así que ve pensando qué te gustaría... le dije mientras lo abrazaba pegando mis senos en su pecho y le besaba en la mejilla.
- Me parece perfecto, ya veremos qué se me ocurre... concluyó mientras se incorporaba y levantaba del sillón.
Se vistió para marcharse al club a tomar un baño de vapor y confirmar su participación en el evento de beneficencia.
Pasaron un par de días antes de que mi madre sacara a la conversación el tema, la organización la tenía muy ocupada y preocupada...
- Nos sigue faltando gente que quiera ser subastada, vaya que son unos cortados en el club. Primero dicen que sí y a la hora de confirmar, nada!... decía entre enojada y preocupada.
- No te preocupes mami, poco a poco irán confirmándose. Ya sabes que la gente se decide a último momento. ¿Cuántos hombres llevan?... pregunté sin pensarlo mucho, solo por seguir con la plática.
- Son los que con mayor facilidad aceptan, ya contando a tu padre... llevamos 11, solo nos faltaría uno. Pero las mujeres son unas pesadas, con trabajos hemos conseguido a 4... dijo ya con algo de desesperanza.
- Pues mejor se ponen a hablarle a todas las amigas que tengan, jajajaja!... le dije.
- Vaya que eres chistosa... contestó.
- Mami, no te preocupes tanto, si no juntan a todas...
- Qué?, te apunto a ti? Jajajaja, ya parece que tu padre lo permitiría. Ya sabes cómo es de celoso... dijo acertadamente. Mi padre es muy celoso con sus chicas, o sea mi mami y yo.
- Bueno, solo en último caso, así te apuntas tú también, jajajaja!!!...
- Deja de decir tonterías Ivonne, ya parece que tu padre lo permitiría. Vamos a ver cómo lo hacemos para conseguir a más señoras...
Mi papi es muy celoso, bueno, a su forma.
Le gusta que mi mamá se vista con vestidos, faldas y escotes pero solo cuando estamos con gente de confianza.
Mi madre es muy guapa, delgada, no muy alta.
Tiene unas bonitas piernas, torneadas por el ejercicio.
Trasero normal, nada como el mío, jiji. Lindas tetas, no muy grandes pero bien puestas para su edad.
Se viste elegante con toques sensuales. Muy apropiado para su edad.
Digamos que sí llama la atención cuando pasa, es una señora elegante.
A papi le gusta que la vean, pero no mucho, jiji.
De inmediato la toma de la mano o de la cintura para marcar su territorio, su propiedad.
Conmigo es diferente, es celoso hacia afuera, pero con sus amigos, sus buenos amigos; es más que compartido. Le gusta presumir a su adorada hijita, o sea, ¡ yo! Con algunos muy cercanos hasta me ha compartido, jiji. Ya les he contado antes.
La cosa es que como todos los hombres, les gusta ver a todas pero que nadie vea a las suyas. No lo podemos negar, así son.
Pasaron un par de semanas más, las cosas avanzaban de buena manera, al parecer el evento se llevaría a cabo sin mayor contratiempo. Recibo una llamada de Roberto, mi papi...
- Hola!!!...
- Güera, ¿cómo estás? ¿Ya lista para el evento de hoy?...
- Claro que sí papito, no me lo perdería por nada. Ya hasta me preparé para ver por quién voy a pujar!, jajaja. ¿Tú cómo estás? ¿Ya listo?
- No mucho, en verdad no quiero hacerlo, pero ni hablar. Tu madre en lo que me mete...
- No te preocupes, te prometo que entraré a subastar por ti!…
- Jajajaja, está bien, me salvas por favor! Jajaja.... dijo de forma sarcástica.
- Te vas muy guapa eh!!!, yo ya tengo mi vestido listo, llevaré el rojo cortito que tanto te gusta...
- Está bien mi amor, quieres que pasemos por ti para que no vayas sola en el coche?... preguntó.
- No papi, me acompañará mi amiga Silvia, la recuerdas, la pelirroja. Claro que la recuerdas, qué pregunta tan tonta; si no le despegabas los ojos de encima...
- La de las piernas bonitas?, jajajajaja...
- Sí, esa!!!, jajajajaja. La he invitado para no estar sola. Así platicamos y me hace compañía... le dije.
- Está bien, nos vemos en el club entonces, llega puntual por favor.
- Sí papi, ahí nos vemos...
Pasó la tarde de prisa, entre pendientes de oficina y la emoción del evento en el club.
No soy muy entusiasta en estos eventos, pero este sí me tenía con ganas de asistir.
Todos irían muy bien arreglados y elegantes.
Buenos bocadillos y cócteles, la noche pintaba bien.
Por supuesto, la subasta, veríamos quiénes son los que se animaron a participar y ver cuánto pagarían por cada uno.
Sería divertido, no obstante, sabía de antemano que serían un montón de viejitos y sus esposas los objetos a subastar.
Me dispuse a arreglarme para estar lista a tiempo y salir hacia el club en cuanto llegara mi amiga Silvia.
Ella es una chica de la oficina, entro al equipo de cuentas y atención al cliente.
Es muy guapa, como lo exige el puesto y como lo exijo yo que soy su jefa, jijiji.
Mide un poco más que yo, 1.60 mts., me imagino.
Lindo cuerpo que no tiene reparo en presumir y le saca provecho para lograr lo que quiere.
Me di un baño rápido, no quería que se me hiciera tarde.
Me envolví en la toalla, salí del baño y me dirigí a mi vestidor.
Encendí la luz, viendo mi reflejo en el espejo de cuerpo entero que está al fondo.
Del cajón elegí un conjunto de lencería muy coqueto.
Brassiere de media copa con transparencias y filo de encaje, a juego con una tanga igualmente de transparencias y filo de encaje al frente; era color rojo, para hacer juego con mi vestido.
Dejé caer la toalla, tomé la crema y comencé a esparcirla por todo mi cuerpo para humectarlo.
Me encanta darme esas breves sesiones de caricias y masaje por todo mi cuerpo, sintiendo la suavidad de mis manos en cada uno de mis rincones.
Por supuesto, doble capa sobre mis senos y nalgas.
Me gusta verme desnuda en el espejo, me gusta verme acariciarme yo misma; será que me gusta explorarme y conocer mi cuerpo, saber qué, cómo y dónde me gusta ser acariciada.
Súbitamente rompe mi ritual el sonido del timbre.
Salgo a contestar el interfono...
- ¿Sí???...
- Hola, soy yo! Silvia...
- Pasa, enseguida te abro... le dije.
Se había adelantado un poco o yo me había tardado de más acariciando mi cuerpo.
Timbré el tono para abrir la puerta y me dirigí de nuevo al vestidor para apresurarme a vestir.
Me coloqué el brassiere y la tanga, mis zapatillas y mi bata de satén encima.
No tardaría Silvia en estar dentro de la casa.
Me dirigí al cubo de la escalera, donde la escuché entrar.
- Amiga, pasa!!! Estoy aquí arriba, sube...
- Todavía no estás lista?, si quieres te espero acá abajo... replicó.
- No, pasa. No tardaré mucho pero me da pena que esperes abajo. Sube anda, así me hace compañía y me doy más prisa... le indiqué.
Escuché sus pasos sobre los tacones subir la escalera, al llegar arriba donde yo la esperaba, nos saludamos efusivamente.
Se veía espectacular, vestía un vestido corto ceñido al cuerpo en color gris perlado.
Sus piernas lucían perfectas haciendo resaltar los altos tacones que calzaba.
Se adivinaba su figura bajo la tela, redondas nalgas y tetas.
Entramos a mi recámara donde la invité a sentarse sobre la cama mientras yo acababa de arreglarme en el vestidor.
Linda sorpresa me llevé cuando al mirar en el espejo del fondo, me di cuenta de que no había cerrado la puerta y al fondo se veía mi cama y a Silvia sentada en ella, viendo hacia donde yo estaba.