Mi primer vuelo 37
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Me quedé unos minutos esperando su respuesta, pero esta no se produjo y al final desistí de estar pendiente del móvil y comencé con mi rutina de glúteos, piernas y abdominales.

Durante cuarenta y cinco minutos hice varias series y antes de terminar con otros veinte minutos de bicicleta estática, me llegó un nuevo whatsapp de Ismael.

Ya has terminado de entrenar, Kira?

Me queda el cardio

Un poco de bici

Ismael 9:41

Súbete a la bici y muévete en el asiento

Quiero que te frotes bien con el sillín...

Andrea 9:42

De acuerdo

Eché el cuerpo hacia delante y mi sexo entró en contacto con el cuero. Me agarré con fuerza a los cuernos laterales del manillar y comencé a restregarme despacio, delante y atrás, delante y atrás. No sabía que aquello podía ser tan placentero.

¡Uf, qué cachonda estaba!

Y mientras tanto se escuchaba la música caló que provenía de mi habitación.

Comprobé visualmente que la puerta estaba cerrada y seguí moviendo mis caderas, con una cadencia lenta y parsimoniosa.

Entonces cogí el móvil, abrí la cámara, levanté el brazo y me enfoqué con el selfie para que Ismael pudiera verme.

En primer plano le debía salir mi cara, con los ojos cerrados, mordiéndome los labios, jadeando, restregándome contra la bici estática, desesperada porque por fin me dejara llegar al orgasmo tras muchos días impidiéndomelo.

Durante un par de minutos me mostré ante Ismael y después dejé el móvil en reposo y seguí cabalgando.

Como si me estuviera follando a la bici.

Solo calmaba mi calentura un poco cuando me encontraba muy al límite y comenzaba a pedalear con intensidad, acelerando mi respiración, para después volver a mecerme sobre el sillín, alternando el ejercicio con las caricias.

Al romper a sudar, colé un par de dedos por debajo de las mallas y me masturbé directamente, hasta quedarme el borde del orgasmo.

Durante unos segundos mi cuerpo se detuvo, no paraba de temblar y notaba las gotas de sudor recorriendo mi cuello y bajando por el canalillo. Me levanté jadeando y al mirarme en el espejo me encontré con las mejillas encendidas y los pezones erectos.

Me sequé el pecho y después me puse la toalla al cuello. Con el móvil en la mano me acerqué a nuestra habitación y comprobé que Valti ya le había dado la primera mano a dos de las cuatro paredes.

―¡Ey!, ¿qué tal vas?

―Bien, bien, mira, ya casi no se nota el verde pistacho, cuando le dé la segunda mano va a quedar genial, ¿qué te parece?

―¡Madre mía, si parece otra habitación!

―Y más cuando termine, ya verás la sensación de amplitud, va a parecer que es mucho más grande...

―¿Te apetece tomar algo?, ¿una cerveza? ―dije pasando dentro y me sequé con la toalla las gotitas de sudor en mi pecho con pequeños golpecitos.

―Cuando trabajo no me gusta beber y es un poco pronto todavía, pero si te tomas una conmigo acepto...

―¡Uy, acabo de entrenar!, no sé qué tal me va a sentar una cerveza fría ahora...

―¡Venga, una para los dos!, la compartimos, si quieres... ―me dijo subiendo las cejas.

―Ja, ja, ja, vale...

―Acabo esta pared, nada, dos minutos...

―Voy a por ella...

Y me acerqué al frigorífico y saqué un botellín casi congelado.

Me lo puse contra el pecho tratando de calmar mi calentura, pero lo único que conseguí fue notar mi corazón latiendo desbocado.

Deslicé la cerveza por mis mejillas y finalmente la situé entre mis pechos, sabiendo que después iba a estar en los dedos de Valti.

Entré en la habitación con el botellín abierto y se lo entregué al colega de mi novio, este le soltó un buen trago sin dejar de mirarme a los ojos y luego me devolvió la cerveza.

―¡Uf, qué buena!... ¡qué bien entra ahora!

Le aguanté el pulso, mirándole detenidamente y acerqué el botellín a mi boca, sacando tímidamente la lengua antes de darle un pequeño sorbo.

―¿Y qué tal el deporte?, ¿ya has terminado? ―me preguntó Valti.

―Sí, ya solo me falta una duchita y luego recoger la casa y preparar la comida, si te quieres quedar a comer... ―le ofrecí cediéndole otra vez el botellín.

―Me espera Elvira en casa.

―Como quieras...

―Te has pegado una buena sudada, eh... ―y sin que me lo esperara me pasó un dedo por la barbilla recogiendo una gota de sudor y él lo chupó, degustando mi sabor salado, antes de darle un nuevo trago a la cerveza―. ¡Mmmmm, delicioso!

―¡Idiota!, no seas marrano... ―exclamé arrebatándole el botellín.

―Me refería a la cerveza, es que siempre piensas mal... pero bueno, ya que lo comentas, la verdad es que sí, tú también sabes muy rica, ja, ja, ja...

―Será mejor que me duche, llevo una buena sudada encima...

―A mí no me importa que te quedes así, eh... me gustáis más después de hacer deporte...

―Ah, ¿sí?, ¿Elvira hace mucho deporte?

―No mucho, pero alguna vez sí... y mola mucho, ya me entiendes...

―No te sigo, ja, ja, ja, mola mucho... ¿el qué...?

―Pues qué va a ser, Andrea, ¿es que tú nunca has follado con Sebas cuando llega del gimnasio?, a mí me pone mucho eso, mmmmm, es lo mejor, ¡comerse un coño sudado después de hacer deporte!, ja, ja, ja ―se rió intentando que aquello sonara como una gracieta de mal gusto.

―¡Joder, qué bestia!

―Era una broma, tranquila..., aunque viéndote a ti, ya me imagino por qué le gusta tanto a Sebas pasar toda la mañana en la sala de pesas, es que os ponéis esos conjuntitos y ufffff...

―¿Qué le pasa a mi conjuntito?

―No, nada, nada, si te queda muy bien... pero vamos a ti, con esas piernazas cualquier cosa te queda bien...

―¡Madre mía, cómo eres!

―¿Sabes?, fue una pena lo que pasó la última vez que estuviste en mi casa... ya sabes, cuando te estaba enseñando mi habitación arriba...

―¿Una pena?, ¿por qué?

―Porque estabas muy juguetona, como ahora...

―El que está juguetón eres tú, ¿qué pasa?, ¿es que te me estás insinuando?

―Puede... ¿y si lo hiciera?

―¡Oye!, que soy la futura mujer de tu mejor amigo, respeta un poco y tú te vas a casar con Elvira... ―y le di un toquecito con el dedo en la nariz―. ¡Será mejor que me vaya a duchar!

―Sí, casi mejor, no sea que hagamos una tontería... ―dijo terminándose el botellín y pasándomelo para que lo cogiera―¿Te importa tirarlo?

―Claro que no, Valti.

―Pues muchas gracias, Andrea. Y ahora si me permites, voy a continuar con esto...

―Muy bien, luego vuelvo por aquí...

―Cuando quieras, es tu casa... y yo aquí seguiré...

Llegué a la cocina nerviosa y excitada por el tonteo que acababa de tener con el colega de mi chico.

Entendía que se hubiera excedido con sus insinuaciones, pues al mirarme al espejo con ese conjuntito, era más provocativo de lo que pensaba.

El top me dejaba al descubierto el ombligo, y él tenía razón en que era muy sexy ver caer las gotitas de sudor de mi pelo y más las que se escurrían desde el cuello hasta mi canalillo.

El short era muy corto y ajustado, se me marcaba el coño a lo bestia y apenas me tapaba los glúteos.

Era un conjuntito que ya me parecía muy atrevido para llevarlo al gimnasio y eran contadas las ocasiones en las que lo había hecho.

Me quedé sentada en la cocina, con el móvil y enseguida recibí un mensaje del Comandante, que había escuchado toda la conversación con Valti.

Ismael 10.30

Bueno, bueno, bueno, cómo tienes ya al amiguito de tu novio

Has sido una chica muy mala

Lo has dejado empalmado?

Andrea 10:31

Creo que no

Ismael 10:31

Y tú, cómo estás?

Dime la verdad

Andrea 10:32

Excitada

Mucho

Excitadísima

Ismael 10:33

De acuerdo, Kira.

La situación es muy morbosa y no la podemos desaprovechar

No crees?

Andrea 10:33

Sí

Ismael 10:34

Me quieres proponer algo?

Andrea 10:34

No lo sé

Prefiero que me ordenes lo que quieras

Y yo lo haré

Ismael 10:34

Cualquier cosa?

Estás dispuesta a todo?

Andrea 10:35

Sí

Ismael 10:35

Te estás tocando ahora?

Andrea 10:35

No

Ismael 10:36

Pues hazlo

Acaríciate el coño por encima del pantaloncito mientras hablamos

Andrea 10:36

Vale

Ismael 10:37

Quédate al borde del orgasmo y cuando lo hayas hecho, me vuelves a escribir

Y en cuanto leí esas palabras, bajé la mano y la atrapé entre mis muslos, sobándome la entrepierna allí sentada junto a la mesa de la cocina.

Si hubiera sido un pintor, la situación también me habría dado mucho morbo, pues lo que me volvía loca era que Ismael me ordenara cualquier cosa que se le ocurriera, pero reconozco que el que estuviera en nuestra habitación trabajando, fuera el mejor amigo de mi novio, era un plus añadido.

Me acaricié despacio, tampoco tuve que hacer nada especial porque ya estaba demasiado cachonda, y en unos pocos minutos noté que ya me venía el orgasmo. Detuve el movimiento y para terminar, me rocé con un solo dedo, haciendo presión entre los labios vaginales.

Ya apenas podía tocarme. Estaba a puntito de explotar.

Miré el reloj y solo habían pasado cuatro minutos desde mi conversación con Ismael.

Era sorprendente el punto de calentura al que había llegado, y es que con acariciarme despacito por encima de la tela, había sido suficiente para correrme en menos de cinco minutos.

Me quedé jadeando, ansiosa, y gemí en alto para que él lo escuchara; me daba mucho miedo lo siguiente que me fuera a pedir Ismael, pero también lo estaba deseando.

Ismael 10:43

Ya estás ahí, eh?

Andrea 10:44

Sí

Ismael 10:44

Está bien

Ahora desnúdate y cúbrete con una toalla

Después vete a la habitación y le dices que te vas a duchar

Andrea 10:45

Vale

Ismael 10:45

Solo eso

En la ducha tienes que volver a masturbarte y ya sabes

Quédate otra vez a punto de correrte

Andrea 10:46

Y después?

Ismael 10:47

Sssssh, no seas impaciente, Kira.

Después me vuelves a escribir y yo te diré lo que tienes que hacer...

Andrea 10:48

Me dejarás correrme?, por favor

Ismael 10:48

Tienes que aprender a disfrutar más de todo esto

Disfrutar el proceso

No hay por qué terminar siempre con un orgasmo

Andrea 10:49

Es que ya son muchos días

Ismael 10:50

Y no te gusta estar así?

Andrea 10:51

Sí, pero...

Ismael 10:52

Pues con eso te tienes que quedar

Piensa que ahora estás tan cachonda y fuera de sí que hasta follarías con ese macarra

Te dejarías follar en tu habitación, en la cama que compartes con tu novio

Eso no te parece increíble?

Andrea 10:53

Sí

Ismael 10:53

Esa sensación, mmmmm

Es tan potente e intensa

Se me escapó otro gemido después de leer su mensaje. Ismael tenía razón, esos nervios en el estómago eran lo mejor mundo. Me puse de pie y en vez de escribir le dije al altavoz para que me escuchara.

“Voy a desnudarme, en un ratito vuelvo”

Entré en la otra habitación y me quité el conjuntito.

Tal cual estaba, desnuda, me cubrí con una toalla blanca corta, pude haber elegido una más grande, pero quise coger esa.

Apenas me llegaba para taparme los pechos y la parte baja de los glúteos y después me solté el pelo.

Frente al espejo comprobé que no se me veía nada y me acerqué temblorosa hasta nuestro dormitorio.

Empujé la puerta con cuidado y el volumen de la música se hizo más latente. Estaba sonando un grupo flamenco que no conocía y me encontré a Valti de espaldas, terminando de darle la primera mano de pintura.

―Jobar, qué rápido avanzas... ―dije en alto y él se giró.

Se quedó de piedra al verme con tan solo una toalla envolviendo mi cuerpo, pero no dijo nada, solo sonrió y continuó pintando.

―En cinco minutos ya habré terminado, luego tengo que esperar a que se seque y volver a pintarlo todo de nuevo... ¿qué te parece cómo está quedando?

―¡Genial!, ¡menudo cambio!

―Y después de la segunda mano, todavía va a estar mejor...

―Me gusta mucho, de verdad...

―Vete a ducharte, anda, no te quedes fría, que si no me vas a desconcentrar...

―Ja, ja, ja, no, no, tú a lo tuyo, solo quería ver cómo ibas...

―Cuando salgas de la ducha ya habré terminado la primera mano, y si quieres desayunamos, o tomamos algo, o lo que quieras, mientras espero a que se seque bien la pared...

―De acuerdo, ahora vuelvo...

Y salí de la habitación notando su mirada lasciva. Me pegué una ducha rápida, y bajo el agua caliente tuve que volver a masturbarme. Todavía no podía creerme que estuviera zorreando así con Valti, y es que eso lo cambiaba ya todo. Estaba involucrando a gente de mi círculo más cercano.

A las amistades de mi chico.

Su grupo de amigos y yo, lo éramos todo para Sebas, que después de la muerte de sus abuelos apenas tenía a nadie más. Nosotros éramos su familia. Y yo no sabía lo que iba a ocurrir con Valti, pero estaba claro que su colega no tenía ninguna línea roja para montárselo conmigo.

Salí de la ducha resoplando, estaba ya que me derretía, y con el pelo mojado y volviéndome a cubrir con la toalla, me acerqué hasta la cocina y le escribí a Ismael. Quería que me diera las últimas instrucciones.

Ismael 11:03

Estás lista, Kira?

Andrea 11:04

Sí, quieres que vuelva así a la habitación?

Ismael 11:05

No, quiero que te quites la toalla

Coge dos cervezas y vete a la habitación

Completamente desnuda

Andrea 11:06

Desnuda??

Y cómo va a reaccionar él?

Ismael 11:07

No lo sé

Tú lo conoces mejor que yo

Qué crees que va a hacer?

Andrea 11:08

Cualquier cosa

Se me va a tirar encima

Va a querer follarme

Ismael 11:08

No

Dile que no puede tocarte

Déjaselo bien claro

Si te roza se acabó

Andrea 11:09

Y entonces?

Qué tengo qué hacer?

Ismael 11:10

Lo que quieras. Solo tienes dos condiciones

1. No te puede tocar

2. Tienes que estar 10 minutos con él en el cuarto y después salir. Diez minutos.

Entendido?

Andrea 11:11

Sí

Ismael 11:12

El resto puedes hacer lo que quieras.

Ahora desnúdate, coge las dos cervezas y preséntate así en la habitación

Te estaré esperando aquí dentro de diez minutos

No me defraudes, Kira...