Mi primer vuelo 28
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Cinco años antes.

Llevaba unos meses devastado por la inesperada muerte de su hija. Quizás no estaba preparado para volver al trabajo, pero ponerse al frente de los mandos del avión, le había sentado mucho mejor de lo que esperaba.

Bajo esa camisa blanca se adivinaban unos pechos generosos y el pantalón ajustado no dejaba lugar a dudas de que tenía unas piernas bien trabajadas y unos glúteos redondos y duros.

―Buenas noches ―dijo acercándose a ella con seguridad.

La morena se le quedó mirando y le contestó en italiano.

―Buona notte...

―Oh, italiana, buona notte, posso offrirti da bere?

―Ovviamente... sei spagnolo?

―Sí, e parlo un po di italiano... ―dijo humildemente Ismael, que se defendía bastante bien en el idioma transalpino.

Después de las presentaciones, estuvieron hablando una media hora aproximadamente.

En las distancias cortas era todavía más guapa y tenía una mirada muy intimidante; le sonaba mucho aquella mujer de nombre Ludovica, y cuando ella le dijo que era eurodiputada en el Parlamento europeo, cayó en la cuenta de que se trataba de Ludovica Russo, una feminista radical que salía bastante en la tele y estaba en constante lucha por la opresión del patriarcado y las desigualdades sociales del capitalismo.

Cualquiera lo diría viéndola con ese traje de marca y una fantástica camisa italiana de Valentino que rondaría los 3000 euros, con la que estuvo flirteando continuamente con Ismael, amenazando con desabrocharse otro botón más.

Desde su posición, Ismael podía ver su sujetador negro y esta vez no tuvo ni tan siquiera que seducir a aquella mujer, que fue bastante directa, ante la permanente mirada del Comandante entre sus pechos.

Al terminar la primera copa, Ludovica le invitó a Ismael a otra ronda y de repente, cuando apenas llevaban par de tragos, ella dejó el vaso sobre la barra y se puso de pie.

―¿Vuoi scoparmi? (¿Quieres follarme?)

―Por supuesto...

―Mi piace molto duro. (Me gusta bien duro)

―Rilassati, ti scopero come una brava troia (Tranquila, te voy a follar como a una buena zorra)

―Andiamo nella mia stanza... (Vamos a mi habitación)

E Ismael la agarró con fuerza por el brazo y al dirigirse al ascensor manoseó su culazo que estaba tan en forma como se había imaginado. Mientras subían, ella sacó un pequeño frasco de cristal del bolso e inhaló un par de veces lo que había dentro.

―¿Ne vuoi un po'?, questo ti eccitera tantissimo (¿Quieres un poco?, esto te va a poner cachondísimo) ―le dijo poniendo cara de zorra.

―No, paso de drogas...

Se imaginó que era poppers o algo por el estilo y la cara de Ludovica le cambió al instante.

Aquella mierda fue como que le desinhibiera a lo bestia y ella se miró al espejo, retocándose el pelo.

Al salir del ascensor caminaron hasta su habitación y la eurodiputada cerró la puerta y le lanzó un condón sobre la cama.

―Indossalo (Póntelo) ―le ordenó, mientras ella se quitaba la camisa.

Con mucho erotismo se deshizo de los zapatos y acto seguido se desabrochó los pantalones, moviendo la cadera de lado a lado para podérselos sacar hasta quedarse tan solo con un sujetador negro y el tanguita a juego, en un conjuntito muy sugerente.

―¿Sei pronto? (¿Estás listo?) ―le preguntó a Ismael, que no se había movido del sitio.

Ella se subió a la cama y se puso a cuatro patas, apartándose el tanguita, ofreciéndose sin ningún tipo de pudor.

―Dai, ¿cosa ci fai li impalato? (Vamos, ¿qué haces ahí parado?) ―dijo impaciente, acariciándose el coño―. ¡¡Fanculo a me!! (¡¡Fóllame!!).

E Ismael se acercó a ella, abrió el condón con los dientes y cuando fue a ponérselo, se dio cuenta de que su polla seguía flácida.

Jamás le había pasado eso, y menos con una mujer tan guapa.

Se pegó un par de sacudidas, tratando de ponerla dura, pero aquello le parecía demasiado frío y sabía que así no iba a empalmarse. Entonces Ludovica se giró y al ver lo que pasaba, se dio media vuelta y sin cambiar de postura, se metió el pene flácido del piloto en la boca.

Tenía una habilidad sorprendente para comer pollas, pero ni por esas consiguió que el miembro de Ismael se pusiera mínimamente erecto y diez minutos más tarde, se relamió la saliva que se le escapaba por la comisura de los labios y le soltó.

―¿Qual e il problema? ―le preguntó, volviendo a inhalar lo que llevaba el bote―. Ecco, inspira questo...

―¡Qué no quiero esa mierda, joder!

―Ok, vai avanti e mettilo dentro, macho espagnolo (Vale, pues vamos, métemela, macho español) ―le pidió volviendo a ponerse a cuatro patas, rozándole la polla con su culo.

―Joder, así no puedo...

―Avanti, macho, ¡¡fanculo a me!!, avanti, avanti, ja, ja, ja... ―dijo comenzando a reírse, sin dejar de inhalar aquella sustancia.

La cabrona meneaba el culo delante de sus narices y se acariciaba el coño, cada vez más cachonda, ayudada por el popper que se estaba metiendo, hasta que llegó un momento que ya solo se reía y le insultaba a Ismael.

―Avanti, macho espagnolo, avanti, macho, macho, machote, ja, ja, ja, aaaah, aaaah... ―gimió masturbándose delante del piloto, que de repente vio que no tenía nada que hacer en esa habitación.

Se sintió ridículo con el pene tan flácido y le soltó una tremenda cachetada en el glúteo a la morenaza, que lejos de protestar, soltó un grito de placer, pidiéndole más.

―Dammi di piu, dai, macho spagnol, ja, ja, ja, dai, dai, machote... (dame más, vamos, macho español, vamos, vamos, machote).

―Fottuta puttana (Puta de mierda)

―Ja, ja, ja, machote, ja, ja, ja, aaaaah, aaaaah, aaaaah, sto per venir, vengo vengoooo, aaaah, aaaaah, machote, aaaaaah, aaaaaah ―y Ludovica comenzó a correrse, moviendo los dedos a toda velocidad delante de Ismael, que asistió atónito a aquella escena tan surrealista.

Salió de la habitación mientras se abrochaba los pantalones, dejando a la morenaza a cuatro patas, ronroneando e inhalando la droga que salía del botecito.

―Addio spagnolo, escrivimi machote, ja, ja, ja...

Aquello fue muy humillante para él y las risas de Ludovica se le quedaron grabadas a fuego en la cabeza.

Unos días más tarde, ya en España intentó volver a acostarse con una de sus sumisas, pero ni tan siquiera consiguió tener una erección, por lo que terminó ahogando sus penas en el bar. Y lo mismo a la semana siguiente.

Se metió en una espiral negativa que duró varios meses y a partir de ahí entró en bucle y comenzó su cuesta abajo.

Prefirió no analizar el porqué de su situación, quizás todo se debiera a la muerte de su hija y solo necesitaba un poco de tiempo, pero eligió el camino fácil y cayó en la bebida y en una depresión profunda.

Durante años se olvidó del sexo y vagó como un alma en pena, hasta que el paso de los años fue curando poco a poco su dolor.

Y entonces llegó aquella noche de Zurich y sin que se lo esperara apareció ella.

Andrea.

Tan solo con su olor y su presencia consiguió lo que no había logrado el mejor antidepresivo. Se excitó casi al instante en cuanto empezó a hablar con ella y enseguida descubrió en Andrea a una sumisa perfecta. No había perdido el olfato para esas cosas. Tenía que ser ella.

Su nueva “elegida”.

La erección en el ascensor fue tan placentera mientras se situaba detrás de Andrea, que no pudo reprimirse y le sobó el culo en medio del pasillo.

Temblaba de los nervios con la idea de follarse a esa morenaza, pero todavía le ponía más la idea de someterla en un futuro, así que no podía acostarse con ella.

Eran las normas.

Llegó a la habitación excitado y nervioso, tenía una nueva ilusión, pero antes debía cerrar una etapa, por lo que consideró que era el momento de hacerle una visita a Beatriz. Había pasado mucho tiempo, pero seguía siendo su elegida, al menos unos días más, hasta que Andrea le tomara el relevo...

∞∞∞

En cuanto salió Andrea de la habitación, Ismael se acercó a su ayudante, que seguía jadeando bocabajo en la cama. Acababa de vivir una escena tremendísima y la polla estaba a punto de reventarle el pantalón.

De un golpe seco se desabrochó los tres botones de su vaquero y agarró el pie de la chica, tirando de ella para arrastrarla por la cama. Le quitó la máscara de manera brusca y le jaló del pelo, levantándola casi en vilo para sacarla de la cama.

―¡Ah, me haces daño, cabrón! ―protestó la ayudante, pero a Ismael le dio igual.

Empujó a aquella chica contra la pared y agarrando su cuello para que no se moviera, se sacó su erecta polla. Hacía mucho tiempo que no la tenía así, gorda, hinchada y sobre todo muy dura. Le gustó ver su palpitante verga y le golpeó en el glúteo a la ayudante, como si le diera pequeñas cachetadas.

―¡Mmmmm!, ¿vas a follarme?, han pasado muchos años...

―Ya lo creo que sí, pero tú sigues igual de zorra...aunque ahora estás mucho más buena... agáchate un poco ―y dejó caer un salivazo en el látex, que fue escurriendo hasta que llegó a su ano y le metió el dedo corazón con brusquedad por el culo.

―¡Aaaaah, joder, con cuidado, hace mucho que no...!

―¿Hace mucho que no te enculan?, pues sí que te has vuelto fina, porque recuerdo que eso era lo que más te gustaba...

―¡Despacio, por favor, despacio, mmmmmm!

―Se te ha cerrado un poco, pero no te preocupes, en un par de minutos vas a estar suplicando para que te sodomice...

―¡Uf, joder!

―Te gusta, ¿eh?, me encanta que saques el culo hacia fuera... por cierto, hoy has estado muy muy bien, me ha encantado lo que habéis hecho, ¿qué te ha parecido mi nueva elegida?

―Mejor de lo que esperaba..., y eso que parecía una mosquita muerta...

―Le has dado muy fuerte... ¡excelente!

―¿Te ha gustado?

―Ya lo creo que sí ―dijo eufórico acercando su polla a la entrada trasera de su ayudante.

―¡Despacio, despacio, aaaah! ―gritó cuando de un solo golpe se la incrustó en el culo.

―¡Uf, qué bien ha entrado!, ¿te han follado más tíos por detrás o solo yo?

―Alguno, aaaaaah, pero pocos, aaaaaah...

―¿Cuándo ha sido el último?

―Hace unos meses, aaaaah, aaaaah, aaaaah... sigue, másss, vamos, ¡fóllame el culo!

Ismael la tenía bien sujeta por el hombro y le soltaba unas embestidas potentes, chocando su gran cuerpo contra el culazo de su ayudante, que no salía despedida porque estaba atrapada contra la pared.

―¡Dime en italiano que te folle!

―¿Perdona?

―¡En italiano!, ¡dime que te folle!

―¡Fanculo a me!

―Eso es... mmmmmm...

―Dime en italiano que te dé más, y que soy un macho, un macho español...

―¡¡Aaaaaah, dammi di piu, dai, macho spagnol, dai, macho!!

―Llámame machote español...

―¡¡Síííí, síííí, eres un machote español!!

Con cada palabra en italiano que salía de boca de su ayudante, se le ponía más y más dura. Agarró con fuerza sus caderas y le soltó unas últimas embestidas con rabia, haciendo que ella llegara a un nuevo orgasmo, reclinándose y sacando el culo hacia fuera.

―¡Aaaaah, qué bueno, aaaaah, aaaaah, sigueeee, mássss, aaaaah, aaaaah!

―¡Dime que soy un macho español!

―¡¡Aaaaah, macho, macho, spagnol!!

―¡¡¡AAAAH, AAAAH, AAAAH, ME CORROOOO, JODERRRR!! ―y dudó qué hacer, pues le seducía mucho la idea de echárselo por la cara o encima de su espalda, empapando su mono de látex.

Pero estaba tan a gusto, disfrutándolo al máximo, que prefirió seguir destrozando su culo y con toda la polla incrustada en su interior, se dejó llevar y comenzó a correrse dentro de su ayudante.

¡Dentro de su culo!

No dejó de moverse, pero ya sin sacársela, solo acompasando los cuerpos de los dos, que siguieron pegados mientras él se vaciaba en un orgasmo muy intenso. Luego se quedó jadeando, con la frente apoyada en la espalda de su ayudante y pasó las manos hacia delante, acariciando sus pechos.

―Te han puesto unas buenas tetas de guarra, aunque a mí me gustabas más antes, cuando apenas tenías pecho, no sé para que os ponéis esas mierdas de plástico... ―y le soltó un pequeño azote en el trasero.

―¿Ya hemos terminado?

―Le prometí a Satur que te dejarías comer el coño... ¿no te apetece volver a correrte? ―y se salió de su interior, dejándola el culo bien abierto y goteando.

―Está bien, dile que suba ―dijo ella arrastrándose por la cama y apoyando la espalda en el cabecero mientras se abría de piernas.

Ismael sonrió satisfecho al ver que su enorme polla seguía dura y palpitante. Y ese fue el momento en el que el vago recuerdo de Ludovica se esfumó para siempre, gracias a Kira y a su ayudante.

Después de tantos años, ahora sí, Ismael estaba de vuelta...