Mi pesadilla con traje (CEOs Irresistibles 2) CAPÍTULO 33
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CAPÍTULO 33

«Es tiempo de recoger los frutos del pasado...»

LUIZA GOULART

Los meses que siguieron volaron .

Muchas cosas cambiaron, y quieras o no me vi afectada por esos cambios.

La GCR casi quebró. La idea de Luigi de llamar a una emisora para televisar la reunión no fue buena, ya que se escaparon secretos, haciendo que el consejo se volviera contra él.

Y no fue solo ese el problema, ya que la credibilidad de la empresa se hundió cuando aquel vídeo se difundió por los cuatro rincones de Brasil.

Pasamos de ser la empresa más rica de la comunidad autónoma a una empresa al borde de la quiebra.

Las acciones cayeron casi un noventa por ciento, y ya preveía quedarme sin empleo.

Luigi no tuvo otra opción que vender GCR a precio de saldo , perdiendo varios millones por ello. Incluso el nombre cambió, ahora aquí se llama MEG Turismo.

Renan, el nuevo dueño, no quiso de ninguna manera que la gente asociara el nombre antiguo con él, e invirtió fuerte en publicidad informando de que ahora la empresa está bajo nueva dirección.

A mí particularmente no me afectó.

Conservé mi puesto, y creo que el noventa por ciento de la empresa también. El consejo, ni hace falta decir que fueron todos despedidos, y ahora los nuevos directores son las personas de confianza de Renan.

En cuanto al CEO , tengo un nuevo jefe. Se llama Olavo y tiene cincuenta y cinco años.

No tengo de qué quejarme. Olavo es un señor muy proactivo, y odia dejar trabajo acumulado. Como soy igual a él en eso, nos entendemos bien, y nuestro trabajo fluye.

Mi ex jefe ahora está bastante ocupado, más que cuando trabajaba aquí. Con ese tiempo libre, se centró más en el hospital de la ciudad, y ahora pasa más tiempo con los niños; además, él y Daniel están estudiando un proyecto juntos.

Sí, eso mismo.

Su insistencia fue tan grande que el poderoso Daniel Falcão cedió, y por lo visto están pensando en abrir algo juntos. A mi muñequita ni siquiera le gustó la idea...

Ella ahora vive pegada a los dos cuando no está en la empresa, y está adquiriendo un conocimiento enorme solo con estar cerca de ellos. Hasta su humor mejoró un poquito ...

Victor Hugo también dio un paso importante en su lucha contra el alcohol.

Ahora está haciendo terapia, asistiendo a un grupo de AA y contando su historia a sus nuevos amigos.

De vez en cuando me dice emocionado lo que está aprendiendo y cómo las otras personas de su grupo están superando el vicio.

Veo claramente lo entusiasmado que está.

Y hablando de él, hoy es el cumpleaños de mi hombre ...

—¿A Victor Hugo le gustan las sorpresas? —preguntó Beatriz, mientras colocaba los cubiertos y las servilletas de una de las mesas. Dijo que estaban torcidos, típica perfeccionista...

—Lo descubriremos dentro de poco.

—Solo no he entendido una cosa —apuntó, mirándome desconfiada—. ¿Por qué alquilar una finca de este tamaño para su cumpleaños? Pensé que sería restringido, y tú misma dijiste que Victor Hugo no tiene muchos amigos.

Como dijo, alquilamos una finca a las afueras de Florianópolis para esta pequeña fiesta. El dueño del lugar permitió traer hasta cien personas. Ya hay casi veinte confirmadas.

—Forma parte de la sorpresa.

—Luiza Goulart... ¿qué estás tramando?

—Cuando llegue el momento te lo contaré —guiñé un ojo.

Durante los minutos que siguieron trabajamos duro, no solo yo, sino también los otros invitados: Renata, Beatriz, Estela, Madalena, Letícia e incluso Olavo, el nuevo CEO de MEG Turismo .

Sí, yo misma invité a algunas personas de la empresa a esta fiesta sorpresa, y al final de ella descubriré si hice lo correcto.

—Estoy agotada —dijo Beatriz, sentándose.

—Yo también —Renata hizo coro.

Mi muñequita se empeñó en venir a ayudar. Sé que se hizo gran amiga de Victor Hugo, y eso me alegraba el corazón.

—Cambiando de tema, creo que has ahorrado mucho dinero de un tiempo a esta parte, ¿no, Luiza? —preguntó Beatriz y sonreí.

—Tengo cien mil en la cuenta, amiga.

Beatriz me miró incrédula, casi abalanzándose sobre mí.

—Espera... eso lo tenías hace un año.

—Tuve que usar buena parte del dinero para... cosas mayores.

—¿Qué cosas?

—Es secreto.

— Luiza Goulart...

—Quizá hoy lo descubras —parpadeé—. Nunca se sabe...

— Estoy con miedo de lo que hayas hecho.

—No te preocupes, al final todo sale bien.