EPÍLOGO
«Una nueva historia se aproxima...»
LUIZA GOULART
Los dos años que siguieron fueron mágicos en varios sentidos.
Yo, junto con la pandilla del jaleo, estábamos en una fiesta, y dicha fiesta era de Argo's, la empresa en la que Beatriz es CEO .
Y hablando de mi amiga, la vi caminando con cierta dificultad en mi dirección, con una pequeña expresión de dolor.
—Nunca pensé que esta barriga iba a ponerse tan grande —dijo, y al momento se la acaricié. Está de ocho meses.
—No me creo que sigas trabajando —bufé, contrariada.
—Es difícil estar sin una rutina, amiga. Pero voy a tener que ausentarme.
—Me parece bien.
—Tengo que hacer un comunicado, por cierto.
La miré desconfiada, y Victor Hugo me dio un abrazo por detrás, levantándome del suelo unos segundos.
—¿Ya te he dicho que estás preciosa con este vestidito?
Llevaba un vestido palabra de honor con pequeñas flores, ajustado por la parte de arriba, pero con vuelo en la parte de abajo. Es cierto que escogí justamente este para poder dejar el cuello a la vista, ya que a Victor Hugo le gustaba besarme ahí .
—Eso es una redundancia, soy preciosa.
Estuvimos hablando de algunos asuntos, y mi muñequita se acercó a nosotros enseguida, mirándome desconfiada.
—Amiga, ¿no te cansas de cambiar el color del cabello? Ya estás rubia otra vez... —preguntó Renata, y al momento puse cara seria.
—Chicos... entended una cosa: independientemente del cabello, de la ropa, o lo que sea, ¡soy simplemente la mujer más guapa del planeta! Yo solo me adapto al medio.
Sí, mi autoestima sigue alta, y solo aumenta conforme pasan los años.
—Lo que sea... —Lanzó el cabello al aire, y pude observar a mi muñequita, y... ¡vaya!
Lo que esta chica ha evolucionado en cuestión de belleza no está escrito...
En realidad, ya no puedo usar la palabra chica, porque se ha convertido en una mujerona. Morena clara, cabello rubio, las pequeñas pequitas en la cara, esas gafas...
Cualquier ropa que se pusiera le quedaba bien en el cuerpo, incluso ahora, con unos vaqueros ajustados con pequeños rasgados en el muslo, una bota militar sin tacón y una camiseta de tirantes blanca.
Yo me liaba y me casaba si fuera bi.
—Como tu hermano mayor, que sepas que tengo celos de ti —dijo Victor Hugo, y al momento ella hizo poses.
Y cuando hablamos de Renata, tenemos que hablar de otra persona, porque... ella está aquí. O mejor: él .
Diego...
Sigue trabajando en Argo's , y en este momento está lejos de nosotros, hablando con otros empleados. Supongo que habrá unas 250 personas aquí.
—¿Lista, amor? —Daniel abrazó a Beatriz por detrás, y a continuación plantó un beso en su barriga.
Aquello fue tierno, pero no, ¡no quiero hijos!
Ser tía es suficiente para mí, y gracias a Dios, Victor Hugo está de acuerdo.
Pese al noviazgo, nuestra vida sigue normal.
Vivimos en casas separadas, pero nos vemos casi todos los días.
Confío en él, y él en mí, pero sabemos que somos personas que se cansan fácil de muchas cosas, y no quiero correr el riesgo de cansarme de esa carita preciosa, y nada mejor que no estar las veinticuatro horas del día pegados, porque cuando estamos juntos. .. somos como un chicle.
Hablando de mi hombre, su evolución fue creciente.
La terapia lo está ayudando bastante, y se tomó literalmente en serio todo el proceso. Su cabeza está ocupada también, ya que él y Daniel abrieron una empresa de coach empresarial llamada VD mentoring . Y como visteis, son las iniciales de cada uno.
Entrenan grandes equipos o miembros de alto nivel para que tengan un mejor rendimiento, ya sea de manera aislada o en conjunto.
Puedo decir con todas las letras que los dos se hicieron amigos, y por más que se pinchen a cada momento, cuando la cuestión es trabajo, ambos están comprometidos.
Si me dijeran eso del antiguo Victor Hugo, no lo creería, pero es un hombre nuevo, una mejor versión de sí mismo.
Otro asunto que ocupa bastante su cabeza son sus viajes.
Creo que el cumpleaños de hace dos años le dio nuevas ideas, y ahora se ha hecho voluntario en al menos cinco hospitales de la región, y alterna momentos entre quedarse aquí o viajar.
Daniel y él tienen cronogramas muy bien hechos, y Victor Hugo lo consigue; además, hace visitas periódicas a los niños que se han curado.
Siempre me dice que fue por mi causa que esta idea surgió en su mente, sobre todo al volver a verlos en su cumpleaños, así que en la medida de lo posible los visita cuando están celebrando sus cumpleaños.
—Te estaba esperando, Daniel, ¿dónde te has metido? —preguntó Beatriz, enérgica como siempre.
— Ah ... —suspiró—. Diego vino a contarme lo de siempre .
—¿Qué es lo de siempre ? —preguntó, y vi a Renata un poco más interesada en la conversación.
—Sus rupturas. Básicamente.
—¿Ha vuelto a romper? Ya llevaba dos años con esa chica —preguntó Beatriz.
—Sí. Ella rompió con él.
Renata seguía interesada en la conversación, pero como no va a hacer nada al respecto, es indiferente.
—Llego tarde a mi comunicado. ¡Vamos! —tiró de la mano del marido, y al momento caminamos algunos metros, acercándonos al escenario.
Después de unos minutos de espera, Beatriz cogió el micrófono.
—Buenas tardes a todos. Espero que estéis disfrutando de la fiesta. Tengo algunas cosas que decir...
—¿Por qué está toda seria , Renata?
—Uno de los motivos es que va a ausentarse; los otros los vas a descubrir —guiñó un ojo.
Misteriosa...
—Primero, es un orgullo inmenso formar parte de Argo's, considero a esta empresa una familia, y creo que sabéis que paso más tiempo en la oficina que en mi propia casa, pero eso va a cambiar.
—Acarició la barriga, sonriendo—. Así que, como ya debéis saber, voy a ausentarme por tiempo indeterminado, y la dinámica de la empresa cambiará un poco.
Voy a reubicar a algunas personas, y espero que sigáis ayudándome para que la empresa continúe por este camino de prosperidad.
Varias personas aplaudieron. La gente a nuestro alrededor parecía contenta, por más que ella fuera a ausentarse.
—Bueno, todavía tengo una cosa más que deciros.
Busqué en el mercado un nombre para sustituirme.
Estuve dos meses dándole vueltas a la cabeza, hasta hice algunas entrevistas porque había muchas personas cualificadas para ser CEO de Argo's , pero después lo pensé bien, y.
.. no necesitaba buscar mucho. Nada mejor que alguien de aquí dentro, que creció con la empresa, y se esforzó por perfeccionarse ante tantas dificultades que tuvimos.
Así que, sin enrollarme más, os presento a la nueva CEO de Argo's : Renata Alcântara .
Miré al lado perpleja, y mi muñequita solo me guiñó un ojo, yendo hacia el escenario.
¡No me creo que fuera la última en saberlo!
Tengo pésimas amigas.
—Quería darle las gracias a Beatriz por la oportunidad.
No esperaba que esto pudiera ocurrir tan rápido.
Me consideraba muy joven para un puesto tan importante, pero ella me ayudó mucho dándome confianza y sé que haré mi trabajo de la mejor manera posible.
Espero que podamos ser un equipo unido, y para lo que necesitéis podéis contar conmigo.
Renata fue ovacionada, incluso más que Beatriz cuando fue aplaudida. Parece que la gente aquí quiere mucho a mi muñequita, que ahora se ha convertido en una muñequita poderosa.
Después de que las dos bajaran del escenario, Renata vino enseguida hacia mí, sonriendo.
¡Falsa!
—¿ ¿Tú...? —la miré chocada.
—Yo ya lo sabía —dijo.
—¡No me creo que me lo hayas escondido!
— Anda , deja a Luiza en paz, mereces un abrazo —Victor Hugo la abrazó, y esta vez ella lo permitió. En el fondo estaba bastante feliz, y se lo merece, ya que lleva muchos años capacitándose.
—Tú y Daniel me ayudasteis bastante. Nunca voy a olvidar lo que me enseñasteis, y si ahora me he convertido en la CEO de Argo's, fue por vuestras enseñanzas.
—No. Tu inteligencia y fuerza de voluntad fueron esenciales. De verdad, estoy muy orgulloso.
Mi día no estaba siendo nada convencional...