Mi pesadilla con traje (CEOs Irresistibles 2) CAPÍTULO 15
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CAPÍTULO 15

«Dos son compañía, tres son... ménage»

LUIZA GOULART

¡Ahora todo tiene sentido en mi cabeza!

Victor Hugo saliendo antes los martes y los jueves...

Él trayendo la guitarra de casa desde hace algunas semanas...

La pintura ( que en realidad sí que es maquillaje ) en su cara...

Es voluntario en el Intermedical Center.

Antes de salir del hospital le hice algunas preguntas a uno de los recepcionistas, que me confirmó que los martes y los jueves algunos voluntarios hacen este trabajo en el hospital durante algunas horas, y que eso no solo ayuda al estado psicológico de los niños, sino que puede recuperarlos también de otras formas.

Me estiré en la silla, perpleja.

¿Cuándo me iba a imaginar que él era capaz de una actitud tan noble y bonita como esta?

Que Dios me perdone por estar juzgándolo de esa manera, sin pensar que pudiera tener un lado bueno, pero la forma en que interactúa con la gente...

Nunca podría haber pensado en algo así, se me ha explotado la mente.

—Estás rara —dijo Estela, y al momento volví a la realidad.

—Son... cosas .

La mayor parte del tiempo mi mente viaja a miles y miles de kilómetros, pero esta vez estaba centrada en la empresa —por más que la mayor parte de los pensamientos estuvieran en Victor Hugo y en el motivo por el que es tan misterioso—; uno eso a la perplejidad de verlo en el hospital, y las cosas solo empeoran.

Nosotras, las mujeres, tenemos ese defecto de fábrica de ser curiosas en exceso, y hay momentos en que eso no es nada bueno, y estoy viviendo uno de esos.

Cuando me preparé para decirle algo a Estela, vi que su postura cambió y su semblante se puso más serio; al darme la vuelta vi a mi querido jefe caminando hacia nosotras.

—¿Es ahora cuando fingimos que estamos trabajando y no cotilleando? —cuchicheó.

—Confieso que es un buen momento —dije y al momento esbocé una pequeña sonrisa cuando se acercó.

—Luiza, a mi despacho... ahora !

Esta es la famosa ley de la atracción reaccionando a mis pensamientos.

Lo que aún no sé es cuál será el tema de esta conversación, ya que no conseguí identificar con exactitud si estaba nervioso o no, pues simplemente soltó esa orden y se marchó. De todas maneras, esta es la primera vez que viene aquí y me llama.

—Buena suerte, y si quieres llevarte la regla para medir ... —Estela ironizó balanceándola.

—Vaya... no respetas a tu propia jefa. Una lástima que vas a ir a Recursos Humanos cuando vuelva de su despacho —dije, devolviéndole el sarcasmo.

—¡ Madre mía !

Sonreí, y al momento me levanté, caminando hacia su despacho y pensando en lo que me pediría esta vez.

—Has venido rápido —dijo, al notar que había llegado.

Estaba revolviendo los varios papeles dispuestos en su mesa, pero cuando me vio juntó buena parte y los puso a su lado.

—No todos los días tu jefe te llama personalmente en tu propio departamento.

—Fue solo para hacer drama... —arqueó las cejas—. O no. Puedes haber cometido un error y te he llamado para despedirte. Nunca se sabe.

Sonreí.

—Lo descubriremos —apunté.

—Bueno... —juntó las manos mirándome con seriedad—.

Luigi me ha llamado esta mañana y me ha hecho algunas peticiones, entre ellas montar dos presentaciones para dentro de quince días para algunos inversores importantes que están cuestionando la continuidad de uno de nuestros proyectos.

Necesito que elabores algunos informes y algunas otras cositas.

Sé que ya estás familiarizada con estos temas, pero he añadido otros puntos a esta carpeta.

—Extendió una mano, entregándome la carpeta.

Realmente está bastante raro...

Creo que es la primera vez que lo veo comportándose como un CEO de verdad, y es bien raro.

—Necesito esto cuanto antes. Una semana, para ser exactos; necesito prepararme de una forma distinta, solo grabar datos no será suficiente. Si crees que no vas a conseguirlo, estás autorizada a parar tus otras actividades y centrarte en esto.

—Bien.

—¿Lo has entendido todo, Luiza?

El adefesio incluso me está llamando por mi nombre, y hasta dudo en llamarlo mentalmente con ese mote ahora que he descubierto que es un encanto...

— Ya .

—Hay otra cosa que se me olvidó, mejor dicho, que faltó la última vez.

—¿Última vez? —pregunté confundida.

—Eso mismo.

Vi a Victor Hugo levantándose y pasando a mi lado; a continuación cerró la puerta, y cuando me di cuenta ya estaba pegada a la pared.

De repente oí algunos ruidos altos fuera del despacho, y me acordé de que estaba trabajando. Sí, por un momento hasta se me olvidó.

Nos quedamos mirándonos sin decir nada. No me lo puedo creer...

—Creo que es mejor volver al trabajo —suspiró y dio dos pasos a un lado, dejándome plantada con la espalda pegada a la pared.