Capítulo treinta y cuatro. Oliver
Capítulo treinta y cuatro Oliver
Romeo Costa: Bueno. La cena estuvo bien, ¿no?
Zach Sun: ¿Bien? Bien desastrosa querrás decir, entonces sí.
Ollie vB: Lo único que queda ahora es que Dallas haga su parte.
Zach Sun: Confiar en Dallas es tan arriesgado como confiarle a Nixon las llaves de una caja fuerte llena de dinero.
Romeo Costa: Hablando de mi esposa, acabo de regresar del concesionario McLaren. Le compré doce coches a Dallas en diferentes tonalidades para que siempre le combinen con la ropa.
Zach Sun: Ayer hice lo mismo con Farrow, pero con Pagani.
Romeo Costa: No es un concurso para ver quién la tiene más larga, Zach.
Ollie vB: Obvio. Porque de ser una competición, todos sabemos que gano yo.
Ollie vB: Entonces, ¿por qué nos cuentas esto?
Romeo Costa: Me alegra que lo preguntes. Porque en el concesionario escuché una conversación entre dos señores que juraban y perjuraban que estás en la junta directiva de Grand Regent.
Zach Sun: ¿Quieres decir algo al respecto?
Ollie vB: Mi padre a veces me envía a recordarles a los empleados que las cosas pueden empeorar mucho si empiezo a estar al mando.
Romeo Costa: Bueno, tuve en cuenta esa opción. Pero uno de los caballeros me insistió en que eres coherente, sensato y sorprendentemente bueno en lo que haces.
Ollie vB: ¿Estás seguro de que era un concesionario y no un centro de rehabilitación? Beber durante el día no es TAN habitual.
Zach Sun: ¿Nos estás ocultando que eres inteligente, Oliver?
Ollie vB: Negativo.
Ollie vB: Quiero decir... Negatibo.
Zach Sun: Siempre sospeché que eras inteligente.
Romeo Costa: Nunca me convenció esa historia de que volviste de las vacaciones de verano con una lobotomía parcial que te redujo el coeficiente intelectual.
Zach Sun: Tu cartera de inversiones es sólida.
Romeo Costa: Y hablas cuatro idiomas.
Zach Sun: Y eres piloto de avión con título habilitado.
Romeo Costa: Y no fuiste tan tonto como para meterte en la cama con la pesadilla de mi cuñada.
Zach Sun: No te ofendas, Rom, pero Dallas no es tampoco un paseo por el parque.
Ollie vB: Es más bien una corrida frenética por Jurassic Park.
Romeo Costa: Más cuidado, ¿eh? Me parece que ambos estáis bastante aferrados a vuestros testículos. No me gustaría convertirlos en adornos colgantes de esos que van en el espejo retrovisor para uno de los coches nuevos de Dallas.
Ollie vB: Seguramente ella los prefiera fritos con cebolla caramelizada e higos.
Zach Sun: ¿Por qué no nos dijiste que trabajabas, Oliver?
Ollie vB: Casi no es un trabajo de verdad. Mi familia no puede despedirme.
Romeo Costa: ¿Qué más nos ocultas?
Ollie vB: Solo esos tres cadáveres.
Ollie vB: Ah, y no me preguntes dónde estaba durante la época del asesino del Zodíaco.
Romeo Costa: Por cierto, Dallas ya llegó a tu casa.
Ollie vB: Ya lo sé.
Romeo Costa: Lo está pasando muy bien con Briar.
Ollie vB: Si Dallas le hace algún mal, te demandaré por daños emocionales.
Zach Sun: Más cuidado o tendremos que concluir que de verdad quieres casarte con esta mujer.
Romeo Costa: Será un día helado en el infierno, el día en que veamos a Oliver von Bismarck avanzar por un pasillo que no sea el de una farmacia veinticuatro horas para comprar más lubricante.