Capítulo veintiséis. Oliver
Capítulo veintiséis Oliver
Romeo Costa: Puede que lleguemos tarde.
Zach Sun: ¿Por qué?
Romeo Costa: Dallas.
Farrow Ballantine-Sun: ¿Qué hace?
Dallas Costa: Analizo cómo puede ser que el gimnasio sea al mismo tiempo el lugar más feliz de la casa para mi esposo mientras que para mí es una cárcel a medida.
Romeo Costa: No es culpa mía que le dijeras a tu médico que comes por razones emocionales después del parto.
Dallas Costa: No, lo que le dije fue que había vuelto a comer después del parto y que eso me ponía sentimental. No es lo mismo.
Zach Sun: ¿Segura que no?
Dallas Costa: Segura. Es mi configuración de fábrica. Pero el médico ahora cree que tengo una depresión posparto y que necesito algo para liberar endorfinas.
Romeo Costa: Recogerás tu siembra. En este caso, come y sé feliz.
Dallas Costa: ¿Cómo puede ser que a una le receten hacer ejercicio? No es una droga. Más bien, drogas es lo que voy a necesitar después de esto. Tengo el trasero que me quema.
Frankie Townsend: llegar tarde a dónde?
Zach Sun: ¿Y Oliver? Ese era el pie para que él nos regalara una de sus bromas mediocres sobre sexo anal. El juego de palabras es deliberado.
Romeo Costa: El tipo está desaparecido con su mujer. Quizás tengamos que llevar comida por si se olvidó de que en una cena hay que darles de comer a los invitados.
Farrow Ballantine-Sun: @Frankie Townsend, una cena de bienvenida (de nuevo) al barrio en casa de los von Bismarck.
Frankie Townsend: desde cuándo nadie me cuenta nunca nada?
Frankie Townsend: hola? hay alguien?