Capítulo treinta y cinco
Ari: Hola, calentorra.
Farrow: (Suspiro prolongado)
Farrow: No tendría que haberte contado lo de la sauna…
Ari: Nada de eso. Es la primera vez que haces algo divertido solo para ti.
Ari: ¡Y qué DIVERTIDO!
Farrow: Todavía tengo réplicas orgásmicas.
Ari: No puedo ni creerlo. Tiene al mundo entero a la espera de ver con quién se casa y entretanto tú te lo montas con él como una yegua desbocada en una sauna pública.
Ari: Pensándolo bien, sí que puedo. Es TAN propio de ti.
Farrow: Bueno, ya está bien. Pasemos al siguiente tema.
Ari: Entonces, ¿oficialmente tienes representación legal desde hoy?
Farrow: Sí. Me he reunido con el investigador privado también. Es un equipo increíble, Ari. Son una manada de leones. Parece demasiado bueno para ser verdad.
Ari: Eso te pasa porque no has tenido muchas cosas buenas en tu vida últimamente. La verdad es que creo que Zachary Sun es tu ángel de la guarda.
Farrow: Qué raro.
Ari: ¿Por?
Farrow: Porque yo pienso más bien que es un demonio que terminará por asesinarme en algún momento.