Capítulo veintiuno
Ari: ¿Qué tal tu primer día?
Farrow: Una delicia. He estado partiéndome el culo unas diez horas.
Ari: Tienes un gran culo, así que veamos el vaso medio lleno.
Farrow: Después, él y su cita se han quedado a verme fregar el suelo, juntitos. Otra delicia.
Ari: ¿Fregar el suelo? ¿Estás hablándome en código?
Ari: Qué fetiches más raros tenéis en Estados Unidos…
Ari: Espera un minuto. ¿Ha invitado a una chica mientras estabas allí? Qué cabrón.
Farrow: Han tomado el té con pasteles de luna en el invernadero que da al río Potomac.
Ari: Vale, me retracto. Suena muy pintoresco.
Farrow: Ah, y después me ha perseguido su madre, que quería pagarme para que no fuera más.
Farrow: Me he negado a aceptar DOS MILLONES DE DÓLARES. Puedes decirme ya mismo que soy una idiota.
Ari: No eres ninguna idiota, tienes ética. Pero ¿puedo saber por qué no has aceptado?
Farrow: Piensa que le gusto demasiado a Zach. Apuesto que le preocupa que le robe esperma mientras le limpio la habitación o algo así.
Ari: Ah… ¿y tan descabellado es eso? El tío está como un tren. Jijiji.
Farrow: No seas perra. Sería como concebir un duende maldito o algo así. El tipo es detestable.
Farrow: Bueno, ya vale. Suficiente sobre mí y mi vida tan glamurosa. ¿Cómo va la tuya?
Ari: Estoy eligiendo el menú para mi boda, el verano entrante.
Farrow: Cómo desearía estar allí. Echo de menos Seúl.
Ari: Y Seúl a ti.
Farrow: Ven a visitarme pronto.
Ari: Lo haré, te lo prometo.