MI MENTIROSO (CLANDESTINO nº 1) 31
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El día de la boda amaneció con un cielo despejado y la luz del sol entrando suavemente por las ventanas de nuestra habitación.

Siento que todo el ambiente está cargado de una emoción especial, como si el mundo entero supiera que hoy es un día importante.

Aún faltan unas horas para que la ceremonia comience, así que aprovechamos la mañana para quedarnos un poco más en la cama.

Doyun se inclina hacia mí. Cierro los ojos justo antes de sentir sus labios sobre los míos, un beso suave al principio, tierno pero lleno de sentimiento; poco a poco, el beso se volvió más profundo, más urgente.

Siento sus manos deslizarse por mi espalda, atrayéndome más hacia él.

Nos separamos, aún con nuestros rostros tan cerca que podía sentir su aliento contra mi piel; ambos sonreímos.

—Una mamada en reversa —jadea sobre mis labios.

Así de fácil cambia el ambiente romántico a uno totalmente sexual, lascivo; todo en él emana sexo, masculinidad, y más aún estando así de cerca de mí.

—¿Quién a quién? —indago con malicia.

Sin responder, nos saca de la cama y vuelve a acostarse boca arriba. Se acerca al borde y deja que su cabeza cuelgue del colchón; su cuerpo queda tendido en la cama mientras su cabeza se inclina hacia abajo. Una sonrisa morbosa aparece en sus labios y me guiña un ojo.

—Saca tu polla, roi —ordena—. Fóllame la boca y aliméntame —agrega, entreabriendo los labios.

El miembro me aprieta bajo el bóxer y tiro del elástico hacia abajo; libero mi erección y sujeto el grosor, masajeo el tronco y me coloco frente a él.

Paseo la cabeza de mi polla sobre sus labios, con una pierna a cada lado de su cabeza, deslizo mi grosor en su boca.

Me inclino hacia adelante y masajeo su polla debajo del bóxer, la libero de su encierro y empiezo a masturbar el tronco mientras Doyun succiona y chupa mi miembro como si su vida dependiera de lo bien que lo haga.

Jadeo. Mueve la lengua alrededor de mi polla, la saca de su boca y empieza a lamer el tronco; vuelve a la punta y nuevamente se la lleva adentro para retomar los movimientos. Me inclino un poco hasta lograr meter su polla en mi boca, abro bien los labios y le devuelvo la mamada que me está dando.

Vuelvo a erguirme y tiro la cabeza hacia atrás, sintiendo la sangre acumularse en la punta de mi miembro; mis piernas tiemblan y mis testículos se tensan mientras el sonido producido por los movimientos de su boca, la humedad de su saliva y mi líquido preseminal me vuelan la cabeza.

Bombeo su polla con la misma intensidad con la que empiezo a empujar dentro de su boca; mis piernas flaquean.

—Ummm, joder, voy... mierda... Geon... Doyun... —gimo.

Aprieto la mano que sujeta su polla mientras me corro en su boca.

No tardo en sentir su eyaculación bajando por mis dedos.

Me aparto en cuanto logro estabilizarme; el ministro se levanta y toma asiento al borde de la cama.

Me acerco y acaricio sus labios, tocando con la yema de los dedos las gotas blanquecinas que se escapan de la comisura de su boca.

—Eres mío —reclamo.

Miro sus ojos oscuros, que brillan al escuchar mis palabras.

—Soy tuyo —confirma—. Tu puto esclavo —agrega.

Corto la distancia entre nosotros uniendo nuestras bocas; el sabor de mi semen pasa de su boca a la mía. Es mío, y no tiene idea de cuánto más le pertenezco.