MI MENTIROSO (CLANDESTINO nº 1) Emily #2
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Emily #2

«¿Por qué siento bichos dentro del estómago cuando estoy con el capitán?»

«¿Cómo se dice “te quiero” sin decirlo?»

«Causas de la taquicardia y ¿cómo evitar que te pase mientras hablas con alguien?»

«Frases bonitas para enamorar a alguien, aunque seas demasiado guapo para necesitar eso»

«¿Por qué me enojo cuando está con otras personas? Obviamente no son celos»

«¿Cómo sé si estoy queriendo a alguien? ¿Cómo se siente amar y que te amen de regreso?»

La puerta se abre, Jessia entra en la oficina y cierro el navegador. El moretón en su mejilla ahora es más notable y está un poco hinchado; la mujer cierra la puerta detrás de ella y mantengo la vista fija en el computador.

—Ven aquí, nena. —Adoro a esta mujer.

Después de unos minutos el documento está listo.

Tengo a Jessia encima de mí mientras abro las carpetas una por una.

La primera es un video de lo que pasó la noche de la misión en Busan, por lo que no continúo viéndolo por respeto al capitán.

La segunda carpeta está repleta de fotos: del capitán aquí en Nueva York, de él con Doyun, con mi hija...

Mi enojo se incrementa. Aparece una nota al final de todas las fotos:

«Tienes dos semanas para venir a mí por ti mismo o me veré en la deliciosa obligación de cazar a tu madre y a la zorra de tu hermana. Sobre aviso no hay engaño. C.R.»

Por todo lo sucedido, el capitán me pide ir a casa de su madre y no me niego; sé que, si lo hago, vendrá solo, así que prefiero acompañarlo.

Llegamos a la casa de los Jan; mi celular timbra dentro de mi pantalón, Jaehyun me mira y asiento, por lo que va y toca el timbre.

Reviso el dispositivo y encuentro mensajes de Emily, pero decido ignorarlos.

La madre de Jaehyun abre la puerta; esta vez no dice nada al verme, en lugar de eso solo sujeta la mano de su hijo y lo mete en el interior de la casa.

Introduzco ambas manos dentro de los bolsillos delanteros del pantalón de mi uniforme y entro en la casa en silencio.

Sé que Ava está aquí y prefiero que no escuche mi voz, así no me arriesgo a que venga a joderme la vida.

Saludo a Maximus; me saluda como si nada. Sin musitar palabra tomo asiento en el sillón de la sala junto a él; me ofrece un trago de whisky y lo tomo sin refutar. Jaehyun se va a otro lado con su madre y el hombre ni siquiera se gira para ver adónde han ido.

—Durante la misión en Japón, el presidente capturó al hombre equivocado. A quien tenemos parece ser un gemelo de Caleb Roux —lo pongo al tanto de la situación.

Que sea él quien cuide de su familia, porque no permitiré que mi chico juegue al héroe entregándose para proteger a los suyos; eso no va a suceder.

—Tengo entendido que los hermanos Roux solo son dos, ¿cuándo cambió eso? —indaga, y me encojo de hombros.

No sabíamos de la existencia de un gemelo de Caleb y, ahora hablando con el excoronel, pienso en Alessia: se supone que ella vive en la mansión Roux, así que es imposible que, conviviendo con ellos, no haya visto al tercer hermano; a lo mejor lo veía y pensó que era Caleb, al igual que nosotros.

—No puedo hablar de los asuntos de la FAFSEN contigo, ya no eres uno de nosotros. Sin embargo, te aclaro esto porque será la última vez que permito que el capitán venga corriendo a cuidar las faldas de su madre. Eres un mercenario, cuida tú mismo de tu esposa e hija —exclamo.

Jaehyun no necesita que nadie lo cuide porque me tiene a mí. No pienso perderlo de vista, no hasta que Caleb esté en el hueco más frío y desolado bajo tierra.

—De hecho, estuve pensando en traer a Jaehyun a vivir aquí; después de todo, él también es mi hijo y tengo que cuidarlo —suelta Maximus.

—Él está bajo el cuidado del presidente y el mío. No tienes nada que ver, no te metas —advierto, a lo que él solo sonríe.

Mi sentido del oído se pone alerta: escucho unos pasos bajar las escaleras que llevan al segundo piso.

Aprieto los dientes y tomo un trago largo de whisky.

Ava termina de bajar y se queda quieta observándonos; todavía lleva las muñecas de ambas manos vendadas, su cabello ahora está corto por encima del hombro, no hay maquillaje en su rostro, sus labios están cortados por la resequedad y parece llevar un pijama.

«¿Tanto puedes destruirte por insistir en amar a quien no te ama?».

Jaehyun y su madre aparecen justo cuando la mujer intenta acercarse a mí, por lo que detiene su andar.

Su hermano alterna la mirada entre ella y yo; antes de que diga algo, ella avanza hacia él, quien la envuelve en sus brazos mientras rompe en llanto desconsolada, como si se le hubiese muerto la madre, pero la vieja está detrás de su marido, así que eso no fue.

Levanto una ceja mientras tomo un trago de whisky; observo cómo la mujer que hace unas pocas semanas juró odiar a su hermano ahora esconde el rostro en su cuello, buscando consuelo en el hombre que sabe que no puede decirle que no.

—Shhh, está bien, tu hermano mayor está aquí, ¿sí? —consuela Jaehyun.

Me atraganto con el whisky al verla asentir y abrazar a su hermano. Jaehyun le peina el cabello con las manos y ella gira el rostro hacia la pared mientras descansa la cabeza en el hombro del capitán.

—No quiero verlo, dile que se vaya —pide la chica.

Su hermano no tarda en mirarme con ojos suplicantes para que salga de la casa. Me cruzo de piernas y me quedo en el sillón mientras el militar niega y sujeta a su hermana, llevándola de regreso al segundo piso. ¿Es que me he perdido de algo? ¿Desde cuándo son tan unidos?

—Se reconciliaron —me hace saber Maddison.

Su esposo asiente. Si supiera que está embarazada de otro hombre, no la secundaría en todas sus estupideces.

Me ha quedado claro desde que conocí a los Jan como familia que Jaehyun los ama y daría todo por ellos; en cambio, no creo que su madre y, sobre todo, su hermana lo amen con la misma intensidad.

Maddison es una mujer hermosa e inteligente, lo que la hace peligrosa: ese color tan intenso de sus ojos pondría a cualquier imbécil a sus pies.

Jaehyun tiene el mismo color de ojos, pero hay algo en esta mujer que no termina de agradarme y ha sido así desde que la conocí; si no me ha quitado el sueño antes, no permitiré que lo haga ahora.

El celular dentro de mi pantalón timbra repetidas veces: tengo varios mensajes del presidente, algunas imágenes y documentos, así como también mensajes de otro hombre que trabaja en el consejo de inteligencia.

—¡Capitán, regresamos a la base ahora! —grito.

Me aclaro la garganta; los presentes levantan una ceja al escucharme gritar.

Jaehyun no tarda en aparecer y se despide de su padre; sin embargo, cuando toca la mano de su madre, la mujer la aparta.

Sonríe para disimular lo que acaba de hacer y su hijo se pone triste, aunque, al igual que ella, sonríe hacia Maximus.