MI MENTIROSO (CLANDESTINO nº 1) 13
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Llego a la base militar en mi auto. Anoche recibí varias llamadas de Maximus, las cuales contesté con un mensaje esta mañana.

Ahora tengo mi propio grupo de sargentos a los que entreno todos los días; es lo primero que hago al llegar.

Hoy, para mi sorpresa, ya están formados en fila y siendo dirigidos por Aleja, una militar que además es de su mismo rango, por lo que varios de ellos se ven incómodos.

—¡Alto! —ordeno en voz alta.

Todos se detienen y hacen un saludo militar hacia mí, menos ella, que se ve disgustada.

—¿Qué se supone que estás haciendo con mis soldados y con el permiso de quién? —le pregunto haciéndole frente.

Ella sonríe y se cruza de brazos, alza los hombros y me escanea de pies a cabeza.

—Esto no es un hobby y no estás en un patio para recrearte. Llegas tarde; si no puedes hacerlo, simplemente dale la responsabilidad a quien sí pueda —ataca.

—No me levantes la voz: eres una sargento y yo un capitán, tienes que respetarme. Ya te he dejado pasar muchas cosas, pero delante de mis soldados no. Si tanto te molesta, vete al grupo del otro capitán o... ¿allá tampoco te quieren? —contrataco.

La chica me lanza una bofetada que logro detener. No tengo idea de por qué estoy tan enojado; toda la ira que he acumulado por ella explota justo ahora. No mido la fuerza que uso en su brazo al retorcérselo, pero ella gime de dolor y me mira con furia.

—¡Solo porque eres el protegido del presidente no puedes tratarnos así a los demás! —grita.

—No los trato así a ellos; te trato así a ti porque te lo ganas a pulso. Además, no se trata de ser el protegido de nadie, se trata de conocer tu lugar, que está por debajo de mí: o sigues mis órdenes o verás adónde mierda te vas.

—¡Suéltala! ¿Qué demonios sucede aquí? —interviene el ministro.

Alterna la mirada entre la sargento y yo. Libero a la mujer; ella sonríe ladina y avanza hacia el ministro tocándole el pecho, queriendo hacerse la víctima.

—Habla usando la boca, no las manos —reprocha el ministro, apartando las manos de la mujer de su pecho—. No me toques. Dígame, capitán: ¿qué pasó aquí? —fija la mirada en mí.

—Llegué a dar el entrenamiento, pero la sargento ya estaba liderando a mi grupo como si fuera alguien para hacerlo. Encima me insultó diciendo que me tomo esto como un juego, asegurando que no hago mi trabajo —explico.

El ministro asiente, se gira y mira a la mujer, que continúa igual de altanera con la cabeza en alto.

—Respeta a tus superiores, sargento. Que sea la última vez que le faltas al respeto a cualquiera de tus superiores. ¡Ahora dale vueltas a los tres edificios que componen nuestra base hasta que me acuerde de que estás ahí y te diga que pares! —ordena el ministro.

—Pero, señor, eso es mucho...

—De acuerdo: que sea hasta el anochecer. ¿Quieres volver a refutar? —reta el ministro.

La chica guarda silencio y niega. Hace un saludo militar hacia el ministro y, por órdenes suyas, también lo hace hacia mí de mala gana para entonces dar inicio a su trote.

—A mi oficina, capitán —ordena el ministro.

Asiento y giro el rostro hacia los militares que esperan una orden de mi parte.

—Pueden descansar, volveré de inmediato —aseguro.

Me dirijo a la oficina del ministro y me detengo al escuchar la voz de Emily.

Ignoro eso y entro en la oficina de su hermano, cierro la puerta detrás de mí y camino hasta el escritorio donde está sentado.

No dice nada y se pone de pie; me hace colocarme frente a la mesa de su escritorio, desabrocha los cuatro primeros botones de la camisa de mi uniforme y aparta la tela de mi pecho dejando mis pezones al aire.

Se inclina al frente hasta tomar uno en su boca, el cual empieza a succionar; le pasa la lengua y lo mordisquea a su antojo hasta dejarlo erecto.

Después pasa al segundo y repite el proceso.

Froto la erección contra su cuerpo. Desabrocha mi pantalón, se agacha a la altura de mi entrepierna y libera mi polla para después llevársela a la boca como si se la fuese a tragar toda.

Con ambas manos sujeto su cabeza y empiezo a follarle el interior de la boca, moviendo mis caderas de adelante hacia atrás con rapidez.