MI MENTIROSO (CLANDESTINO nº 1) 10
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Llegamos al Tropical Hot Club, es literalmente un todo: tiene diferentes zonas, un lugar para jugar a los bolos, una barra en cada espacio, una tarima para bailar y cada mesa tiene un tubo que se puede usar.

La música está apagada, hablé con el dueño hace poco, así que prepararon el lugar para nosotros.

Vinimos los mismos de la vez anterior, solo que mi hermana también vino esta vez.

Estando dentro del lugar, la coronel Hoenen es quien se encarga de la música mientras una chica prepara nuestras bebidas.

Contrario a la vez anterior, ahora estamos sentados en forma de media luna.

La música empieza a sonar y nosotros empezamos a beber; algunas de las chicas empiezan a bailar, el capitán mira disimuladamente en mi dirección y levanto la ceja mirándolo sin reparo.

La coronel invita a bailar a mi hermana y Aleja la anima; ella niega mostrándose sonrojada por la vergüenza.

Me levanto mientras niego y voy a la zona de los juegos con algunos de los chicos; decidimos jugar al voleibol, pero a nuestra manera: nos dividimos en dos equipos y las chicas no tardan en aparecer, según ellas animándonos con sus gritos.

No permitimos chicas dentro de los equipos porque el juego suele ponerse algo violento.

El juego inicia y empiezo a sentirme relajado, esto me quita el estrés.

La pelota va de un lado al otro y todos los integrantes de ambos equipos intentan mantenerla en el aire porque si cae al suelo el punto es para el equipo contrario.

Unos minutos después agradezco que el aire esté encendido; hemos anotado cinco puntos cada equipo.

Del otro lado está el capitán Spencer, y tengo que aceptarlo: él es bueno, pero no tanto como yo.

Mi celular empieza a sonar, por lo que pido tiempo para salir.

Veo el número de Ava en la pantalla, así que apago el dispositivo y vuelvo a la cancha.

Para mi sorpresa y la de todos, Nikolas no espera a que tome mi posición y lanza la pelota.

Jaehyun es quien da un brinco y golpea la pelota de regreso a él, pero este ya la estaba esperando y la golpea con tanta fuerza que el chico tiene que cubrirse el rostro con ambas manos antes de que la pelota sea golpeada de regreso por otro de mi equipo.

Enfurezco y sostengo la malla que divide ambos equipos enviándola al suelo para empezar a caminar hacia el capitán Spencer.

—¡¿Qué demonios te pasa?! —pregunto irritado, avanzo hacia él, quien retrocede con ambas manos alzadas.

—Calma, señor ministro, solo estamos jugando —dice con una sonrisa en la cara—. Así es como jugamos siempre.

—Golpea la pelota lejos de él o me aseguraré de que aterrice en tu nariz, ¿entiendes? —el hombre asiente con la cabeza manteniendo las manos alzadas—. Que no se repita —advierto y vuelvo a mi lugar—. No digas que no te lo advertí.

Casi gruño de enojo cuando siento la mano de Jessia encima de mi hombro, su mirada hace que me dé cuenta de lo que acaba de suceder, de cómo todos me miran por lo que hice, incluida ella.

—¡Cierto, chicos! Sobre todo tú, Spencer: sabes que él es nuevo, nunca jugó con nosotros, ¿cómo sabría de nuestra forma de jugar? Sé más cuidadoso la próxima vez —interviene Hoenen.

Hago que los demás asientan de acuerdo con lo que dijo. Observo cómo Jaehyun gira el rostro a otro lado cuando mi hermana le sostiene la mejilla preguntándole cómo está.

—Cálmate un poco, es el novio de tu hermana, no el tuyo —agrega Hoenen y toca mi hombro—. Nunca has sabido ocultar tus emociones, siempre terminas explotando. Ten cuidado, sabes que te quiero, pero no soy la única que se dará cuenta, señor ministro.