CAPÍTULO 27
El sonido del despertador me sacó de golpe del sueño.
Eran las siete de la mañana y, a pesar de haberme despertado tantas veces durante la noche, sentía que en estas últimas horas había dormido bien.
Esa mezcla de emoción y nervios se hacía notar en mi estómago.
Hoy era el día: el examen de completo. Me senté en la cama y respiré profundamente unos segundos para despejarme antes de levantarme.
Me preparé un bol de cereales mientras miraba el móvil.
Jack tenía su prueba de completo a las once, y yo quería estar allí; primero, para repasar juntos el recorrido, y segundo, para apoyarlo al cien por cien.
Después de la hora de la comida, sería mi turno.
Me puse mis mallas más cómodos, un jersey de la casa de doma y dejé listo mi chaleco protector, casco y espuelas para no tener que preocuparme después.
A las ocho de la mañana abrieron el recorrido de cross para la inspección, así que me encontré con Alexander, Jack y Grace para revisarlo juntos.
Empezamos viendo los saltos de la pista, que parecían bastante asequibles.
Luego cruzamos la puerta hacia el cross y nos encontramos con los primeros obstáculos.
Al llegar al cuarto, sentí cómo se me encogía el estómago.
Era el salto donde había caído. La imagen de aquel momento regresó a mi mente de golpe y noté cómo mi corazón se aceleraba.
Jack, al darse cuenta, se acercó y puso una mano en mi hombro.
—No te agobies, Olivia. Has saltado cosas más difíciles. Te diría que este es hasta el más fácil del recorrido —dijo con una sonrisa, intentando tranquilizarme.
Grace y Alexander también asintieron, dándome ánimos. Respiré hondo. Tenían razón. Había mejorado. Podía hacerlo.
A las once, Jack y Grace ya estaban calentando con Revolution.
Los observé desde la valla, sintiendo también nervios por ellos.
Jack lo estaba montando de forma impecable, especialmente en la parte de salto, donde se notaba que se sentía como pez en el agua.
En el cross también les fue bien, aunque les faltó un poco de velocidad.
Aun así, me sentí muy orgullosa de ellos.
A medida que se acercaba mi turno, los chicos se encargaron de distraerme, hablando de todo menos del examen. Me puse mi equipo y nos dirigimos a la pista para empezar a calentar. Winterfell llevaba un sudadero blanco impecable y tenía unas veinte castañitas perfectamente hechas.
—Alexander, ¡qué guapa está Winter! Podrías ser peluquero —bromeé, intentando relajarme.
— Ti aseguro que lo pensaré si me va mal en esto de los caballos —respondió con una sonrisa.
Ajusté mis estribos, primero el derecho y luego el izquierdo, el mismo que me había hecho el corte en el brazo durante la caída.
Tenía que dejarlos a la misma medida para las tres pruebas, así que, una vez listos, empecé a calentar.
Habíamos programado unos minutos extra en el calentamiento, por lo tanto, si la notaba con demasiada energía, tendríamos tiempo de cansarla un poco más.
Alexander se centró en transmitirme calma con cada comentario, asegurándose de que estuviera concentrada y positiva.
RIIIIING.
Sonó la campana: empezaba nuestra prueba.
La parte de doma fue bien. Los jueces estaban colocados en sus respectivas posiciones: uno en la letra B, otro en la C, y el último en la E. Intenté ir ejercicio a ejercicio, enfocándome en cada movimiento, sintiéndome segura y mostrando confianza en la pista.
La parte de salto tampoco nos fue mal. Winterfell estaba en su mejor forma, respondiendo perfectamente a cada ayuda. Pero lo difícil estaba por llegar: el cross .
Salimos de la pista de salto por una pequeña puerta que daba directamente al primer obstáculo del recorrido. Empezaba con un salto en mitad del lago. Por suerte, a Winterfell le encantaba el agua, y en ningún momento, dudó cuando la guie hacia allí.
Los tres primeros obstáculos los superamos sin problemas. Pero entonces llegó el cuarto. El mismo salto. El mismo sitio.
El miedo me invadió. Todo en mi cabeza me decía que no podía hacerlo. A tres trancos de distancia del salto, giré a Winterfell y pasé por el lado. Podría haber seguido y aceptar la penalización, pero algo dentro de mí gritaba que no. Me negaba a dejar que el miedo me dominara.
«Yo puedo hacerlo. No soy la misma que llegó aquí hace unos meses. Soy más fuerte, más valiente. Sé montar mejor. Es un simple salto, como todos los demás».
Hice un círculo, respiré hondo y encaré el obstáculo de nuevo. Desde la valla, escuché los gritos de ánimo de todos. Cogí la velocidad perfecta y, acordándome de cada consejo de Jack, Grace, Harper y Alexander, saltamos.
¡Lo habíamos logrado!
Nuestro examen de completo no habría sido perfecto, pero al menos lo habíamos hecho.
Terminé el recorrido con buen ritmo y confiando en Winterfell.
Fui a buscar a los chicos, que estaban junto a la valla con la adrenalina por las nubes, lista para comentar la prueba, pero Jack y Grace habían salido corriendo hacia los jueces, dejándome con la palabra en la boca y completamente desconcertada.
¿Qué les pasa a estos dos? ¿Qué están haciendo?, pensé.
Hablaban con los jueces gesticulando, parecía que estaban negociando algo importante. Antes de que pudiera ir tras ellos, escuché unos cascos acercándose a toda velocidad. Me giré y vi a Emily y Brooke que traían a… ¿Liberty?
—¿Qué está pasando? ¿Qué hace Libs aquí? —pregunté, aún sin haber recuperado el aliento tras la prueba con Winterfell.
Jack volvió con una sonrisa enorme.
—¡Los jueces han dado el visto bueno! Vas a hacer la prueba con Liberty. Tienes veinte minutos para calentar y serás la última en salir.
Por un momento, me invadió la ansiedad. ¿Voy a competir con Liberty? No era la idea, en la vida me lo había planteado, pero, en el fondo, me hacía ilusión. Nos conocíamos a la perfección, él me había demostrado que le encantaba el salto, así que… ¿por qué no intentarlo?
No había tiempo que perder. Liberty venía equipado con todo lo necesario, como si fuera un auténtico completero: protectores, greda en las patas para protegerlas en caso de tocar algún obstáculo, pecho petral con partes de borreguito, brida, tijerillas…
, incluso un sudadero verde caqui de la casa de completo.
Emily y Brooke lo habían dejado impecable.
—Es todo tuyo, Olivia —dijo Grace con un brillo especial en los ojos, al verme observar cada detalle del equipo de Liberty.
—¿El qué? —parpadeé, sin entender del todo.
—Hemos reunido cosas viejas de todos los de la casa de completo —explicó Emily—. Los protectores eran de Alexander, la cabezada de Harper, la mantilla es de Grace, el pecho petral nos lo dio un chico de tercero… Así que, cada vez que hagas salto o completo, llevarás una parte de nosotros contigo.
No sabía qué decir. Solo podía pensar en que, en este trimestre, me había dado cuenta de que tenía los mejores amigos que se podían pedir.
—No sé cómo agradeceros esto.
—Solo hazlo —respondió Brooke, guiñándome un ojo.
Respiré hondo y miré a Liberty. Después de tanta doma y accidentes, por fin íbamos a disfrutar, así que nos lanzamos directos a la pista.
Esta vez, no había nervios. Aunque sí estaba agotada físicamente por el esfuerzo de la prueba con Winterfell, había descubierto que, para hacer cross , tenías que estar en muy buena forma física, pero iba a sacar energía de donde fuera.
Por supuesto, la parte de doma y salto nos fue extremadamente bien. Nada más cruzar la línea de salida al campo de cross , Liberty resopló y aceleró, como si supiera que necesitaba esto.
La combinación dentro del agua era lo que más miedo me daba, porque Liberty nunca había pisado un lago, y menos con un obstáculo dentro.
Pero solo tuve que empujarlo un poco con las piernas y acariciarlo para darle la confianza suficiente.
Entramos al trote. El agua salpicaba a nuestro alrededor y no podía parar de sonreír.
A medida que nos acercábamos al cuarto obstáculo, sentí cómo el miedo intentaba colarse en mi mente. Pero esta vez Liberty estaba conmigo.
A tres trancos de distancia, miré hacia adelante convencida, aguanté el contacto y, cuando llegó el momento… ¡saltamos!
Aterrizamos con suavidad, y el resto del recorrido fue historia.
Por la tarde, casi de noche y después de todas las emociones del día, sentí mi móvil vibrar con un mensaje de Jack.
@Jack.Hawthrone: Nos vemos en el jardín de atrás a las nueve. Solo tú y yo.
Parecía que el día no terminaba ahí. Intenté buscar a Brooke y Emily en la habitación para contarles que iba a salir un rato, pero no las encontré por ningún lado de la residencia, así que decidí mandarles un mensaje.
@Olivia.Thorn: Voy con Jack. No os asustéis si no me encontráis.
Cuando llegué al jardín, todo estaba en completo silencio. Igual que el día de nuestra primera cita oficial. El caminito estaba muy poco iluminado, apenas se veía y, aunque todo estaba tranquilo, me empezaba a preguntar qué estaba pasando, hasta que una explosión de voces me sorprendió.
—¡Felicidades, Olivia!
Me quedé paralizada de la emoción y del susto, hasta que empecé a ver cabezas asomarse entre los arbustos. Estaban todos allí.
Brooke, Emily, Grace, Alexander, Harper… y Jack, en el centro, con una sonrisa de oreja a oreja.
Grace pulsó un interruptor del suelo y se encendieron unas pequeñas luces, iluminando una mesa con comida y un pastel en el centro. Parpadeé, completamente alucinada.
—¿Cómo sabíais que hoy era mi cumpleaños? —pregunté, incrédula.
Jack se cruzó de brazos y me miró con una expresión divertida.
—Algo bueno tenía que tener ser el representante de los alumnos. Puedo ver todas las fichas —comentó con picardía.
No pude evitar sonreír.
—No me sorprende en absoluto —le contesté.
Jack dio un paso adelante, acercándose mucho a mí y, sin previo aviso, me besó, delante de todos.
Y, claro, la reacción no se hizo esperar.
—¡Uuuuuuuuh! —exclamaron todos en coro, seguidos de risas.
Me separé de Jack, riéndome y negando con la cabeza, pero en el fondo me sentía increíblemente feliz.
Había sido un día inolvidable.
Y esta, sin duda, era la mejor manera de cerrarlo.