Mi lugar favorito (Academia Rider 2) CAPÍTULO 26
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CAPÍTULO 26

Después del incidente en el centro de volteo y de haber completado el resto del entrenamiento sin más sobresaltos, me sorprendí a mí misma por la agilidad y facilidad con las que pude realizar todos los ejercicios que nos iban diciendo.

Me dije que en algún momento volvería a practicarlo, porque me había parecido increíblemente divertido.

Estos últimos días, mi vida se reducía a dos cosas: libros y apuntes.

Las mesas seguían cubiertas con torres de papeles subrayados en todos los colores posibles, cuadernos llenos de esquemas y libros que los jinetes se iban pasando entre sí.

Entre los nervios generales y el café que todos llevábamos encima, el ambiente en la academia estaba más cargado que nunca.

Hoy tocaba la reunión previa a los exámenes, ya casi una tradición de cada trimestre. En el aula magna, el murmullo habitual se desvaneció en cuanto Mr. Charles, habló por el micrófono. Su tono captó nuestra atención al instante.

—Buenos días a todos. Como ya sabéis, en los tableros del vestíbulo principal se están colgando ahora mismo los horarios de los exámenes.

Por favor, aseguraos de revisarlos bien para evitar problemas de última hora.

—Hizo una pausa antes de continuar—. Al finalizar este trimestre, tendréis unos días de vacaciones antes de regresar para el tercero, que será especial.

Celebraremos el gran evento trianual de la academia, una ocasión única que hará de este un trimestre diferente a los anteriores.

Un leve murmullo recorrió la sala. No tenía ni idea de lo que podía ser, pero seguro que era emocionante.

—Por último, pero no menos importante, recordad que durante los exámenes deberéis usar la equipación correspondiente de vuestra casa. La única excepción son los jinetes de la casa de doma, que deberán hacer el examen con americana.

Mr. Charles alzó una ceja, mirando directamente a nuestra dirección.

—Y, por cierto, un recordatorio importante: las pruebas deben ejecutarse como se os pide. Esto incluye el examen de doma. No es el momento para improvisaciones o mostrar habilidades fuera de la disciplina. Por ejemplo, no podéis usar el neckrope .

Sentí cómo el calor me subía a las mejillas mientras Emily y Brooke, sentadas a mi lado, contenían la risa. Desde aquel día en el examen del primer trimestre, me había ganado la reputación de «innovadora» en doma.

—Mientras que los exámenes de salto y completo son meramente para mantener el nivel, el examen de doma servirá como evaluación para determinar vuestro rendimiento en la categoría correspondiente por edad.

Es importante que os lo toméis en serio —terminó Mr. Charles—.

Eso es todo por hoy. Suerte y aprovechad bien estos días para prepararos.

Al salir de la reunión, el tema de conversación era inevitable.

—Así que vamos a tener un trimestre especial… —dijo Brooke, ajustándose la coleta mientras caminábamos hacia los tableros—. ¿Qué creéis que será el evento?

—Seguro que alguna competición entre casas. Creo que cada tres años se celebra la Copa de Naciones, pero no recuerdo exactamente cómo funcionaba —respondió Emily con su habitual tono despreocupado. Ella siempre parecía saberlo todo y tenerlo todo bajo control.

—Ni idea —contestó Brooke.

—Por cierto, ¿ya sabéis en qué categoría vais a competir en el examen de doma? —les pregunté.

Brooke y Emily se miraron y asintieron al unísono.

—Jóvenes jinetes individual —dijeron al mismo tiempo.

—Lo imaginaba… —suspiré—. Yo voy a centrarme en la reprise preliminar de seis años, que creo que es más fácil que la final. A ver si nos salen los cambios.

—Tiene sentido —dijo Brooke con una sonrisa alentadora—. Lo estáis haciendo genial y Liberty es joven, tiene mucho potencial.

Por fin conseguimos hacernos un hueco entre la multitud de jinetes que rodeaban los tableros.

Los exámenes escritos estaban programados para el veintiuno de abril, seguidos por el examen de doma el veintidós, y el de completo el veintitrés.

Y justo el veintitrés de abril era mi cumpleaños…

, ni siquiera me había acordado. Podía ser un día increíble o un desastre total.

Por suerte, el examen de intercambio de doma sería el veinticuatro, así que Liberty tendría un día de descanso entre pruebas.

Con tan poco tiempo por delante, solo quedaba concentrarse al máximo.

Intenté estudiar sola en mi habitación, pero no tardé en mudarme a la biblioteca para evitar distracciones. Aunque eso no siempre funcionaba, porque esa tarde Jack había decidido unirse a mí para «repasar juntos».

—Entonces, ¿cuál es la diferencia entre la protracción y la retracción de la extremidad anterior del caballo? —pregunté mientras revisaba mis apuntes.

—Eh… espera, eso está aquí… —Jack empezó a buscar en su libreta, pero pronto se distrajo con sus pensamientos—. Por cierto, ¿sabías que Phoenix…?

—Jack, concéntrate. Ahora no es momento de hablar de Phoenix —lo interrumpí entre risas—. Por esto intento estudiar sola.

A la mañana siguiente, todos estábamos más tensos. Cada asignatura tenía varios temas; algunos los dominaba y otros no tanto. Pero confiaba en que salieran los que me sabía de pe a pa, y que, si aparecían los otros, podría salvarlos como fuera.

Empezamos con el examen de Biomecánica, seguido de Anatomía, Disciplinas e Historia de la Equitación.

¿Me ayudas a responder estas preguntas?

Biomecánica del Caballo:

1. ¿Cuántos tiempos tiene el aire del paso?

2. ¿Cómo se llama la fase del galope en la que ninguna de las patas toca el suelo?

Anatomía :

1. Nombra tres huesos principales del esqueleto del caballo.

2. ¿Qué función tienen los músculos?

Disciplinas:

1. ¿Cuáles son las tres disciplinas principales del concurso completo?

2. ¿Cuántos caballos van enganchados en el carruaje en una cuarta?

Historia de la Equitación:

1. ¿En qué país nació la disciplina de la doma vaquera?

2. Menciona un jinete actual famoso de una de las tres disciplinas olímpicas.

Salí del aula con una mezcla de alivio y cansancio mental después de más de dos horas de examen. El primer paso estaba hecho, pero todavía quedaban las pruebas prácticas.

Comentándolo con Brooke, Emily, Grace y Harper, me di cuenta de que, sorprendentemente, me había ido mejor de lo que esperaba.

Sentí un alivio momentáneo. Era como si los profesores hubieran hecho los exámenes a propósito más fáciles o, quizá, por fin había entendido el método de estudio respecto al trimestre anterior.

Para el día siguiente, había planificado todo al detalle.

La noche anterior dejé preparado el retrotiming , apuntando a qué hora debía hacer cada cosa para asegurarme de que nada se me escapara.

Quería ir tranquila y mantener el control en todo momento.

Así que, a media mañana, ya estaba en la cuadra preparando a Liberty.

Lo primero era trenzarle la crin. Con paciencia, empecé a hacer moñitos cosidos. Cada vez que le daba una pasada con la aguja a las trenzas, veía esa pequeña cicatriz alargada en mi brazo, que me hacía rememorar todo una y otra vez.

Había dejado siete trenzas perfectas. Tenían que ser impares, ya que hacerlas pares traía mala suerte. Me aseguré de que cada mechón quedara en su lugar. Un toque de laca final ayudó a recoger los pelos más rebeldes y cortos. Cuando terminé, Brooke apareció y me dejó su spray con purpurina.

—Si no destacáis en la reprise , al menos que lo hagáis por lo guapos que vais —bromeó con una sonrisa.

No me lo pensé dos veces. Un pequeño flis flis de purpurina sobre la grupa de Liberty le dio el brillo especial que nos faltaba.

Mientras terminaba los últimos detalles, no podía evitar que mi mente diera vueltas a la reprise que teníamos que hacer.

La visualizaba en positivo, recordándome que los cambios de pie los teníamos bastante controlados, aunque solo llevábamos unas semanas trabajándolos.

Había estado tan preocupada por el examen de completo, que casi me había olvidado de que este también contaba para la nota final.

En la pista, la atmósfera era eléctrica.

Todos los ojos estaban puestos en los jinetes y amazonas que realizaban sus pruebas.

No era tan divertido de verlo como en el trimestre anterior, cuando todos habíamos bailado al ritmo de nuestras músicas favoritas, pero para los domeros siempre era un gusto ver reprises .

En cambio, los saltarines y completeros no paraban de hablar entre ellos y comentar temas ajenos a las pruebas.

Los horarios estaban asignados por orden alfabético, así que Brooke y Emily, Ashcroft y Delacroix, respectivamente, ya habían competido horas antes.

Lo habían hecho muy bien, como siempre. Ambas estaban elegantísimas.

Emily llevaba un frac lila precioso que le había prestado Brooke, y esta llevaba uno gris oscuro que le quedaba impecable. Verlas me inspiró.

Cuando llegó nuestro turno de entrar en pista, llevé a Liberty hasta una de las esquinas del cuadrilongo, esperando a que sonara la campana y nos dieran permiso para entrar y empezar. Respiré hondo, lo acaricié y le susurré:

—Pase lo que pase, estoy muy orgullosa de ti. Estamos aprendiendo. No pasa nada por fallar, seguirás siendo el mejor caballo del mundo entero.

La campana sonó y entramos por la línea central.

Esos primeros segundos antes de entrar siempre se me hacían eternos.

Por alguna razón, justo antes de empezar la reprise , sentía que no me sabía la reprise , como si todo lo que había aprendido se hubiera esfumado y no fuera capaz de recordar el orden de los ejercicios.

Pero en cuanto noté a Liberty seguro debajo de mí, mis nervios desaparecieron un poco y me concentré.

Apreté las piernas en la montura y comencé cada uno de los ejercicios de la reprise de seis años.

La parte del trote fue consistente y bien ejecutada.

Quizá podría haber sido un poco más expresiva, pero decidí no presionar más de lo necesario.

Era más importante mantenerlo regular, cómodo y relajado que buscar expresividad a costa de perder fluidez en los ejercicios.

Entre el trote y el galope, teníamos unos minutos de paso para coger aire antes de enfrentarnos a los cambios de pie.

El primer cambio fue perfecto. Estaba eufórica, pero no quise relajarme demasiado.

En el segundo, aunque intenté prepararlo de la misma manera, Liberty se escapó un poco por las espaldas y el cambio de pie salió en dos tiempos.

No pude evitar poner una leve mueca de frustración, porque sabía que había sido fallo mío en la preparación.

Aun así, enseguida acaricié a Liberty para transmitirle lo bien que lo estaba haciendo.

Había dado lo mejor de él, y eso era lo que importaba.

Cuando terminamos, salí de la pista con una mezcla de sensaciones. Estaba contenta, pero, como buena domera perfeccionista, no podía dejar de pensar en el fallo en el cambio de pie. Jack vino enseguida a felicitarme.

—¡Buen trabajo, Olivia! —dijo con una gran sonrisa.

—He fallado un cambio —respondí, mordiéndome el labio.

Él se encogió de hombros.

—Los domeros sois demasiado tiquismiquis. Te bajará algo la nota, pero no se acaba el mundo. Anda, ve a descansar, que mañana los dos tenemos examen de completo.

Asentí, aunque descansar era lo último que tenía en mente.

Esa noche, dormirme fue un auténtico tormento.

A pesar de estar agotada, cerraba los ojos y veía todos los posibles escenarios que podrían salir mal.

Me imaginaba una caída, un rehúse con Winterfell o incluso equivocarme de recorrido.

Cada vez que algún pensamiento intrusivo se colaba en mi mente, intentaba borrarlo, pero no era fácil.

Me desperté varias veces en medio de la noche, sudando y con el corazón acelerado.

A la cuarta vez que me desperté, decidí que era inútil seguir luchando contra mi mente.

Me levanté, me bebí un vaso de agua y me senté junto a la ventana.

Me obligué a respirar profundamente, recordándome que todo estaba bajo control, que habíamos entrenado para esto y que, pasase lo que pasase, lo daríamos todo.

El reloj marcaba las cuatro y media de la madrugada cuando, finalmente, conseguí volverme a dormir.