CAPÍTULO 28
Para mí, el trimestre ya había terminado.
Mi mente ya estaba en otras cosas, con una sensación de libertad muy esperada.
Solo quedaba el examen de Alexander con Liberty, pero la verdad es que me preocupaba entre poco y nada.
Sabía que lo iban a bordar. Liberty y Alexander habían trabajado duro y estaban preparados para lo que les viniera.
Lo único que me inquietaba era Alexander, que al llegar a la pista parecía visiblemente nervioso.
—Tranquilo, lo tienes más que controlado —le dije mientras le ajustaba la corbata.
— Facile de decir cuando no eres tú quien tiene que examinarse —respondió, pasándose una mano por el pelo, despeinándolo aún más antes de ponerse el casco.
—Venga ya, Alexander. Soy yo la que me he caído este trimestre y he tenido que volver a confiar en mí.
A ti con Liberty te ha ido bien desde el minuto uno y os habéis entendido a la perfección —le dije, tratando de relajarle—.
Por cierto, estás espectacular con esa americana tan ajustadita. Pareces sacado de una revista.
— Mamma mia , Olivia, al final me lo voy a creer y todo —bromeó, con una media sonrisa.
—Sí, pero no te lo creas del todo —reí mientras se subía y empezaba a calentar.
Como ya había previsto, el examen pasó sin mayor sorpresa. Faltó un poco de incurvación en los apoyos y en la espalda adentro, pero nada grave. Alexander entró en pista muy seguro de sí mismo y demostró todo lo que había aprendido estos meses.
Menudo trimestre habíamos pasado. Divertido, intenso, emocionante. Me había demostrado muchas cosas, entre ellas que tenía unos amigos a mi lado que valían oro: Brooke, Emily, Grace, Harper, Alexander… y, bueno, Jack, que ahora sí podía decir sin dudarlo que estaba completamente enamorada de él.
Siete días de vacaciones nos esperaban por delante antes de empezar el siguiente trimestre. Siete días para reponer fuerzas, volver con más energía y ver a qué nuevas aventura nos teníamos que enfrentar.
Aunque no eran muchos días como para hacer demasiadas cosas, mis padres me habían propuesto ir a ver la nueva casa y ayudarles un poco a terminar de abrir todas las cajas, ya que por fin estaban 100 % instalados.
Pero los vuelos estaban caros, y Tyler tampoco iba a volver en estas vacaciones de primavera, porque se iba de viaje a Italia con sus amigos de la universidad.
Así que, después de hablarlo con ellos, decidí quedarme en la academia.
—¿Seguro que prefieres quedarte? Podemos hacer las nueve horas en coche y recogerte —preguntó mi madre por teléfono.
—Sí, mamá. Además, son solo siete días. No tiene sentido gastar tanto dinero en un vuelo o en que hagáis cuatro viajes en coche de nueve horas, atravesando Reino Unido para tan pocos días.
—Está bien, pero prométeme que descansarás. No te pases el día en la cuadra o con Liberty y haz cosas con tus amigos —insistió.
—Lo intentaré —respondí, aunque ambas sabíamos que era una promesa que no iba a cumplir, dado que la academia iba a quedar casi vacía.
Cuando colgué, Brooke y Emily estaban en pleno proceso de hacer sus maletas.
—Si te cansas de estar aquí, puedes venirte conmigo unos días —dijo Brooke con una sonrisa.
—O conmigo —añadió Emily—, mis padres estarían encantados de que vinieras.
—Gracias, chicas, pero creo que aprovecharé estos días para estar tranquila aquí —dije, aunque me encantaba saber que tenía amigas que se preocupaban por mí.
Harper y Grace también volvían a casa, así que Alexander era el único que se quedaba por aquí.
Bueno, y Charlotte, que tenía muchas ganas de visitar a sus padres en París, pero le habían dicho que mejor se quedara en la academia esos días.
Las acompañé hasta el coche, donde sus familias las esperaban. Me despedí de ellas con un fuerte abrazo y vi cómo se alejaban, como tantos otros coches llenos de alumnos.
Cuando volví hacia la residencia, me encontré con Jack en el camino.
—¿Listo para volver a casa y coger fuerzas para aguantarme otro trimestre más? —bromeé.
—¿Y tú ya tienes la maleta preparada para volver a casa? —me devolvió la pregunta.
—Me quedo aquí. Tenía ganas de volver a casa, pero siete días son muy pocos —contesté.
—Perfecto, entonces cambio de planes —dijo con una sonrisa.
—¿Cómo que cambio de planes? —pregunté, frunciendo el ceño.
—Mi casa está a treinta minutos de aquí. Puedo ir siempre que quiera, pero prefiero quedarme en la academia… contigo.
Me pasó la mano por detrás de la espalda y me apoyé en su pecho. No quedaba casi nadie, así que no me importó relajarme un poco. Me hacía sentir tranquila, segura.
—Este ha sido mi trimestre favorito desde que estoy aquí —confesó en voz baja.
Levanté la cabeza para mirarlo.
—Eres mi lugar favorito —susurré.
Y lo era. Jack se había convertido en alguien imprescindible, igual que mis amigos, igual que Liberty y cada momento en la academia.
¡N OS VEMOS EN EL PRÓXIMO TRIMESTRE !