CAPÍTULO 23
Alexander y yo habíamos acordado intentar montar otra vez en el cross con Winterfell en cuatro días, pero la idea de hacer un recorrido entero campo a través me agobiaba mucho.
Aunque sabía que no podía procrastinar más el tema, debía afrontarlo.
Por mucho que Legacy me hubiera ayudado a recuperar algo de confianza, no era lo mismo saltar unos verticales y cruzadas en la pista que entrar en el cross .
Esa mañana, mientras acariciaba a Liberty, que se estaba terminando de comer el desayuno, una idea loca cruzó mi mente, para variar un poco.
—Liberty, si hemos saltado en la pista, ¿por qué no probamos el cross ? No puede ser tan diferente, ¿no?
Era absurdo, lo sabía. Liberty tenía cero experiencia en cross , pero necesitaba ser resolutiva, necesitaba sentir que podía seguir saltando con un caballo en el que confiaba plenamente.
Decidí no decirle a nadie lo que planeaba hacer. La última vez que había saltado en secreto, todo había salido bien, así que, ¿por qué no intentarlo otra vez? Sin presión, sin nadie observando ni juzgando.
Era sábado por la mañana, y la mayoría de los estudiantes estaban ocupados preparando la maleta para irse a casa el fin de semana.
Era el momento perfecto. Cogí la montura que nos había regalado Jack hacía unas semanas para ponérsela a Liberty.
Claramente, no podía intentar saltar con mi montura de doma en el cross ; habría sido un desastre asegurado.
El filete iba a ser el que usaba para dar cuerda, un baucher de tres piezas. Prefería algo un poco más fuerte que nuestro filete de anillas de tres piezas, con el que trabajábamos en el día a día.
El problema vino con el resto del equipo: unas tijerillas ayudarían mucho, pero obviamente no teníamos.
Los protectores iban a ser los de borreguillo de doma, aunque no protegerían demasiado si Liberty tocaba algún salto.
Y el mayor problema era el sudadero; la única opción era ponerle uno de doma, que quedaba un poco raro con la montura de salto, pero no había otra opción.
Si esto se nos da bien, pensé, tendré que empezar a reclamar a la academia que me den material de todas las casas restantes.
Terminé de prepararlo y miré a Liberty.
Genial, parecemos unos completos novatos, pensé mientras le pasaba las riendas por las orejas.
Me monté y nos dirigimos al campo de cross, intentando transmitirle tranquilidad. Cuando estábamos a punto de entrar por la puerta de madera que daba acceso al campo, me encontré con Harper, que me miró con una mezcla de incredulidad y sorpresa.
—¿Qué haces, Olivia? —preguntó, cruzándose de brazos y mirando a Liberty.
—Voy a probarlo con Liberty —admití, tratando de sonar más segura de lo que me sentía.
Harper levantó una ceja.
—¿Estás loca? ¿Vas a intentar saltar en un cross con un caballo sin experiencia? —preguntó con los ojos bien abiertos.
—Lo necesito, Harper. Necesito probarlo con él antes de intentarlo con Winterfell.
Ella suspiró, evaluando si ayudarme, dejarme hacerlo sola o hacerme volver por donde había venido.
—Libby, puedo prestarte a Harmony. Es una poni con mucha experiencia en cross , es supersegura y es pequeña. O al menos déjame ayudarte. Esto no es algo que debas hacer sola, y si te pa…
No terminó la frase. Antes de que me diera cuenta, sacó el móvil del bolsillo.
—¿Qué haces? No se lo digas a nadie, por favor, Harper.
—No puedo dejarte hacer esto sin decírselo a nadie. Deberíamos estar todos aquí para ayudarte. Para algo somos tus amigos —contestó.
Y, efectivamente, en cuestión de minutos, Jack, Grace, Brooke y Emily aparecieron, como si Harper los hubiera teletransportado desde la otra punta de la academia. Jack iba el primero, corriendo y con una expresión de preocupación máxima.
—¡¿Qué estás haciendo, Olivia?! —gritó Jack al verme en el cross .
—¿Estás loca? —añadió Emily, mientras Brooke se acercaba con una expresión de pánico.
—Olivia, saltar con un caballo sin experiencia en el cross no es la mejor de las ideas —dijo Brooke, poniéndose frente a mí y a Liberty.
Suspiré y giré a Liberty para empezar a calentar. No tenía la más mínima intención de discutir.
—Ya lo sé, gracias por los consejos. Pero necesito hacerlo —añadí mientras empezaba a trotar.
—¿Necesitas hacerlo? —repitió Brooke, nerviosa.
—Sí, necesito saltar en el cross antes de montarme en Winterfell. Y Liberty es el único caballo en el que confío ahora mismo —dije en un tono más elevado, alejándome de ellos.
Mientras trotaba entre los obstáculos más cercanos para calentar, sentía sus miradas clavadas en mi espalda.
Liberty estaba relajado, parecía disfrutar de poder trotar fuera de una pista de sesenta metros por veinte metros y mirar todo a su alrededor, pero yo podía escuchar a la perfección los comentarios de mis amigos a lo lejos.
—Está loca, completamente loca —murmuró Jack.
—Y por esa misma razón te encanta, Jack, no nos mientas —le dijo Brooke, dándole un codazo.
Me giré hacia él, esperando verlo sonrojarse o responder, pero solo negó con la cabeza, aunque una pequeña sonrisa lo delató.
—Es tan cabezota —añadió Emily.
—¡Y mira su outfit! —exclamó Harper, casi riéndose—. Olivia, pareces una mezcla de domera y saltarina. ¿Es eso un sudadero de doma con una montura de salto?
—¿Qué importa el outfit? —replicó Emily, frustrada—. Lo importante es que esto es una locura.
No respondí. Sabía que estaban preocupados, pero ninguno de ellos podía entender cómo me sentía.
—Vamos, Lib, podemos hacerlo —le susurré a Liberty mientras empezábamos a galopar.
Al galope, sentí cómo se tensaba un poco. Yo no le dejaba ir muy rápido y él, viendo toda esa extensión de terreno, solo quería galopar más y más. Decidí tomármelo con calma, dar varias vueltas y pasar entre los saltos para enseñárselos bien.
Poco a poco fue bajando revoluciones y empezó a escuchar todas mis pautas. Ahora empezaba lo bueno.
—Por favor, Olivia, empieza con una banqueta fácil —gritó Grace desde la valla.
Grace tenía razón, ese era un salto relativamente sencillo para introducir a Liberty en el cross .
En el campo teníamos tres banquetas, cada una de diferente tamaño.
Escogí la más pequeña y me dirigí a ella con un galope lento, mientras subíamos y bajábamos de la banqueta como si lo hubiéramos hecho toda la vida.
Por un momento, aluciné al ver que Liberty no había dudado.
—¡Eso estuvo genial! —gritó Harper desde la valla—. Pero, Olivia, tienes que coger un poco más de velocidad, recuerda que con Winterfell será todo más rápido.
Asentí, aunque era consciente de que la velocidad no era lo mío. Por algo me había decantado por la disciplina de doma. Aumentar el ritmo significaba confiar aún más en Liberty y en que calcularía bien la distancia para llegar a la banqueta.
Es Liberty, pensé. Es mi lugar seguro.
Le pedí un poco más de velocidad y su respuesta fue inmediata. Volvimos a pasar la banqueta sin problema y, un poco más adelante, había un pequeño obstáculo hecho con ruedas de coche que no debía medir más de sesenta centímetros.
—Vamos a ese, Lib, tú puedes —susurré.
Liberty saltó con una facilidad asombrosa, y mi asombro fue aún mayor.
Porque, por un momento, lo estaba disfrutando.
Había roto esa barrera mental y ahora sentía que podíamos superar cualquier obstáculo.
Seguimos con un estrecho y un pequeño tronco.
A cada salto que hacíamos, se me escapaba una sonrisa, mezcla de alivio y orgullo.
Mientras tanto, en la valla, las chicas estaban emocionadas, celebrando cada salto como si fuera la final de un concurso importante.
Jack, sin embargo, no decía nada. Lo veía ahí, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, observando, sin perder detalle, cada uno de mis saltos.
Poco a poco fui ganando confianza. Grace y Harper me indicaban qué obstáculos probar. A medida que avanzábamos, me vine arriba al notar a Liberty tan bien, que quise aumentar la dificultad. Terminamos saltando una empalizada de unos ochenta centímetros.
—La verdad, si me dices que es un caballo de completo, me lo creo 100 % —escuché a Jack comentar desde la valla. Después de estos últimos saltos, parecía que se había relajado un poco.
Eso me hizo sonreír.
—¿Cómo puede ser que haya gente que tarde años en preparar a sus caballos para saltar un metro en salto y ochenta centímetros en cross, y este caballo, habiendo saltado diez veces máximo, lo haga todo así? —añadió Grace.
—Lo lleva en la sangre —les grité, y luego, en voz baja, le susurré a Liberty—: Eres increíble, ¿lo sabes?
Lo puse al paso. Por hoy, ya habíamos tenido suficientes emociones.
Se me humedecieron los ojos. Era increíble pensar en todo lo que Liberty hacía por mí. No sabía cómo podría agradecérselo.
Volví con Brooke y Emily para dejar a Liberty en los paddocks .
Estábamos todas emocionadas, comentando la sesión de entrenamiento.
Definitivamente, lo había decidido: Liberty no solo sería domero, sino que también haríamos salto y completo.
No importaba cuánto trabajo nos costara, ni todas las personas que nos fueran a juzgar.
Iba a convertirlo en el caballo más polivalente que se había visto en la Academia Rider.
Y lo más importante: debíamos prepararnos.
Nada más entrar en mi habitación, saqué el bloc de notas y empecé a escribir todo lo que necesitaba para entrenar a Liberty como caballo de salto:
● Brida de salto
● Protectores de salto
● Hierro Pessoa de tres anillas
● Pechopetral de completo con tijerillas
● Sudaderos de salto
● Botas blandas para saltar
Miré la lista, sabiendo que no tenía idea de cómo iba a pagar todo eso, pero después de lo que acabábamos de lograr, estaba convencida de que encontraría la manera.