Mi lugar favorito (Academia Rider 2) CAPÍTULO 2
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CAPÍTULO 2

Los días transcurrieron tranquilamente en casa.

Leía mucho, salía en bici por las calles cubiertas de nieve y ayudaba a mi madre con las comidas y a preparar las cajas para la mudanza.

Aún no tenían claro el día exacto en que se mudarían al sudoeste de Inglaterra, pero preferían ir adelantando trabajo y dejar todo listo para cuando llegara el momento.

Debían dejar la casa actual en febrero, pero yo no estaría para ayudarles. Ellos se ocuparían de trasladar mi ropa y otras cosas mías.

También tenía pendiente ir a Blackwood a ver a Emma, la propietaria de la hípica donde me inicié en el mundo del caballo y el lugar donde Liberty y yo crecimos y aprendimos juntos.

Estos días, ella había viajado al norte del Reino Unido para visitar a su familia, pero en un par de días volvería a estar por aquí, y me moría de ganas de hacerle una visita y contarle todo.

Esa mañana me despertó el sonido del móvil.

Era una videollamada de Emily y Brooke. Intenté arreglarme el pelo como pude antes de descolgar, solo para que me chillaran, nada más darle al botón verde, que habían salido las notas y tenía que ir corriendo a verlas.

Ellas ya las habían abierto y no les había ido nada mal.

En la academia, suspender era impensable y todos sabíamos que, justos o no tan justos, debíamos aprobar todos los exámenes.

Se rumoraba que, hace un par de años, algunos alumnos habían suspendido y, mientras estaban de vacaciones, recibieron una carta en la que se les informaba de que no hacía falta que volvieran a clase.

Tenían una semana para recoger sus cosas y regresar a casa.

Este rumor nos mantenía a todos dando el máximo de nosotros en época de exámenes.

A Brooke le había ido bastante bien. Su examen de Anatomía fue perfecto, aunque en el intercambio de disciplina de completo, según ella, había pinchado un poco, por lo que su nota era de un 6,5 de media.

También los entrenadores y profesores les habían dejado comentarios sobre cómo mejorar en los próximos trimestres.

Emily, por otro lado, lo había aprobado todo también, aunque por los pelos, excepto el examen de doma, en el que todas sabíamos que lo había bordado y se merecía ese 9,8.

Brooke estaba eufórica, por haber superado con éxito el primer trimestre, pero Emily seguía en su mood pasota, intentando restarle importancia a todo lo relacionado con la academia.

—¡Venga, Olivia! Tienes que ir a ver las tuyas y después llamarnos para comentarlas —dijo Brooke.

—Pff… ¿Y si me quitan la beca y ya no puedo seguir en la academia? —pregunté preocupada.

—Si te la quitan, será a final de año, no en mitad del trimestre. Sería muy feo por su parte hacerlo ahora —comentó Emily.

—No lo sé. Solo espero haber sacado buenas notas en todo. Pero claro, mi examen de doma… Y el de salto… —murmuré recordando todo lo que había pasado el trimestre anterior.

—No digas eso, lo bordaste. O al menos te quedaste con todos los profesores, porque, chica, ¡qué manera de hacer exámenes! —dijo Brooke.

—Vale, os aviso en cuanto las vea y os mando un wasap. Aunque, la verdad, ¡no quiero abrirlas! —dije con nervios.

—Vaaa, esperamos tu mensaje en menos de veinte minutos, ¿eh? Si no, empezaremos a preocuparnos —bromeó Emily.

Colgué y respiré hondo. Me daba miedo ir a por el ordenador y ver mis notas.

Abrí el portátil, que estaba encima del escritorio, mis dedos temblaban ligeramente mientras escribía mi usuario y contraseña de la Academia Rider.

Respiré hondo, conté hasta tres para armarme de valor y hacer clic en el apartado de notas.

Notas Olivia Thorn:

● Examen inicial de Manejo: 9

● Anatomía I: 9,5

● Cuidados del Caballo: 8

● Preparación Física, Jinete y Nutrición: 7

● Gestión de Hípica: 8

● Bienestar Animal: 9

● Disciplinas: 7

● Redes sociales y Actualidad: 8

● Clases prácticas: 9

● Examen de doma: 10

● Examen de salto: 10

—OMG, ¡dieces en doma y salto! Definitivamente, les encantó cómo afronté los exámenes —pensé, antes de empezar a leer el apartado de observaciones.

Observaciones:

«Olivia, has demostrado un rendimiento excepcional este trimestre, por lo que has destacado como una estudiante comprometida y apasionada.

Sin tener el mejor caballo del mundo, tu esfuerzo se ha visto reflejado y lo has conseguido.

Nos sorprendiste a todos en tus exámenes de doma y salto.

Te puedo asegurar que lo que hizo Liberty por ti no lo haría ninguno de los caballos de la academia y, entre tú y yo, esta capacidad que tiene para hacer ambas disciplinas tenemos que explotarla al máximo.

Tu dedicación en Cuidados, Anatomía I y Bienestar Animal resalta tu interés por los aspectos fundamentales. Se nota que te fascinan, pues se reflejó en tus exámenes. Sigue trabajando con dedicación en el gimnasio.

Con este nivel de esfuerzo y pasión, no cabe duda de que seguirás alcanzando grandes logros. ¡Continúa así! Te esperamos el próximo trimestre, y deja de sufrir por la beca.

P. D.: Estuvo muy bien lo del neck rope , pero no te va a salvar en más exámenes. Toma nota.

Sabina»

Cogí el móvil y mandé un pantallazo de las notas y las observaciones a las chicas, acompañado de un mensaje:

@Olivia.Thorn: Parece que voy a seguir con vosotras un trimestre más.

Luego, abrí Instagram y le escribí a Jack:

@Olivia.Thorn: Sintiéndolo mucho, te informo que vas a tener que aguantarme un trimestre más. Parece que les gustó lo que hice con Liberty. Espero que tus notas hayan ido bien.

A los dos minutos, me llegó su respuesta:

@Jack.Hawthrone: Ahora tienes un trimestre más para seguir haciendo de las tuyas. La que no te vas a librar eres tú de mí. Todo en orden con las notas.

Suspiré con una sonrisa, levanté la vista del móvil y me dejé caer en la cama con un gran peso menos encima y pensando que tenía un poco de ganas de volver a ver a Jack. Después de procesarlo un rato, grité:

—¡Mamááááá! ¡Han llegado las notas!

—¿Y qué tal, Libby? —contestó desde la cocina.

—¡Súper! La verdad, no me esperaba tan buenas notas —le dije mientras me levantaba y me dirigía a la cocina para enseñárselas.

—Se nota que te esforzaste al máximo. Estoy muy orgullosa de ti. Pero no te agobies intentando mantener este ritmo, no te presiones. Sigue trabajando como una hormiga, y los resultados llegarán.

—¡Gracias, mamá! Sííí —respondí, aunque mi mente ya estaba preocupada por el próximo trimestre.

Cuando volvió mi padre, también le enseñé las notas, no cabían en sí de felicidad.

Definitivamente, el primer trimestre pasaba a un segundo plano, y yo ya tenía ganas de saber qué asignaturas nuevas tendría en el segundo.

Porque, si algo había aprendido en estos meses, era que en la Academia Rider nunca sabías lo que te esperaba…

, y el segundo trimestre seguro que no iba a ser la excepción.