Mi chicane favorita (North Star 10) Nolan
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Nolan

Días después.

Al salir de mi examen de mates, entro en casa de mi hermano y lo encuentro haciendo sus ejercicios de rehabilitación.

—¿No se supone que si ya has estado tres horas en rehabilitación necesitas un poco de descanso?

—Me estaba volviendo loco —dice y Dunkan, a diferencia del resto de la gente que dice esa expresión, es muy sincero.

Nunca le había visto así.

Se ha deshecho de sus cosas. De todo. Su apartamento tiene un sofá, una cama, una nevera… y ya. Vale, quizá alguna cosa más, pero lo ha tirado todo. ¿Por qué? Porque veía a Darcy en todas partes.

A estas alturas debe de haberse dado cuenta de que, si quería deshacerse de Darcy, tendría que haberse tirado a él a la basura .

Le ha escrito cartas. Muchas. No las envía porque quiere darle el espacio que le pidió, así que van acumulándose todas en el suelo, junto a la entrada, porque ya no hay mesita de café.

Hablando de cafés, compra uno cada día en Starbucks. Uno que no se bebe, pero mira durante horas.

También sé que va a verla con el coche, aunque sea desde lejos, en plan stalker .

Incluso ha comprado unos tacones carísimos, raros y coloridos solo porque le recuerdan a ella. También se pasa horas mirándolos.

—Dunkan —exhalo—. Vente a mi piso. Por favor, no soporto verte así.

—No.

—¿Por qué no? Lo pasaremos bien. Jugaremos a la play. Haré los ejercicios de rehabilitación contigo.

—No vas a suspender por mi culpa, esto es cosa mía.

Asiento. Se me olvidaba lo terco que es cuando quiere. Por eso mi padre supo enseguida que no iba a dar su brazo a torcer hasta que se subiera tras el volante de un monoplaza aun cuando era un crío. Por su tozudez.

Estando Darcy delante se convertía en un cachorro dócil capaz de cualquier cosa por ella, pero ahora…

—Habrá algo que pueda hacer.

—Sí, puedes irte.

Gruño para mis adentros.

¿Me sorprende que Darcy quisiera romper? No .

A veces, cuando crees que vas a hundir contigo a las personas que quieres, lo mejor que puedes hacer es darles un buen empujón para que no les salpique tu sangre.

Es eso lo que ha hecho Darcy… ¿verdad?