Mi chicane favorita (North Star 10) Keira L. Sant Delphi
73%

Keira L. Sant Delphi

No he conseguido dejar de llorar al llegar a casa. Darcy no parecía ella misma, estaba fuera de sí. Ayer al mediodía fuimos a verla y ni siquiera nos abrió la puerta, y hoy en el funeral parecía tan ida. ¿Cómo voy a recuperarla?

Alek me mira como si lo estuviera torturando con cada lágrima, pero no puedo evitarlo.

—Respira, Lauren, por favor.

—¿Por qué ha tenido que ser Monique? Era muy joven. ¿Por qué no ha podido morirse una mala persona?

—Lo sé, es una mierda. —Me acaricia la mejilla con mimo y no entiendo cómo puede parecerle a alguien que mi marido es frío cuando sus ojos reflejan más empatía que cualquier otra cosa.

—Le va a doler tanto… durante tanto tiempo… —sigo, llorando a moco tendido—. Es tan injusto. Darcy ya ha perdido mucho.

Dejo de hablar, pero no porque Alek me interrumpa. Sino porque veo quién está en la puerta de nuestra casa. Estaba tan obcecada en mis emociones que no la había visto. Pero ella sí nos ha visto a nosotros.

Lina.

Lina tiene una expresión perpleja en la cara y desvía la mirada de uno a otro, quedándose a mitad de camino en el jardín, como si no supiera si intervenir o no.

Me veo obligada a salir del coche antes de tener una excusa que contarle. Cuando nos ve a los dos vestidos de negro, se le separan los labios en un jadeo sordo.

Sé que Darcy se enfadará conmigo, pero no sé cómo podría salir de esto con algo que no fuera la verdad. Después de verme así, Lina ya estará preocupada. Lo lógico es que se preocupe por la persona adecuada, ¿no?

Me acerco a mi mejor amiga y la abrazo con fuerza.

—¿Qué ha pasado, Key? —pregunta devolviéndome el abrazo.

Me alejo lo justo para clavar la vista en sus ojos turquesa y se lo suelto todo.

—La hermana de Darcy ha muerto.