C a p í t u l o 5
  
Dunkan
Ceno rápido, como si me tragara medicinas. Juro que cuando salga de aquí no volveré a probar las verduras estofadas en mi puta vida.
Me vibra el móvil cuando apagan las luces del pasillo.
Nolan
Nolan
Mañana por la mañana iré a verte.
Dunkan
No hace falta.
Tienes examen dentro de poco.
Tú estudia.
Nolan
Pero te echo de menos.
Sonrío. Que tu hermano pequeño reconozca que te echa de menos es una de las experiencias más guays que pueden pasarte como hermano mayor.
North Star tiene un exigente programa de exámenes. Me hizo mucha ilusión que me patrocinaran ellos, teniendo en cuenta que mi hermano estudia allí.
Nolan
Dunkan
Puedo usar ese mensaje contra ti.
Nolan
Chantaje entre hermanos?
Qué bajo estamos cayendo.
Dunkan
Estudia .
Nolan
Aburrido.

Dan la salida y salgo disparado como una bala. Las mejoras del coche han sido tales que paso de P5 a la puta P3 en una sola curva.
La adrenalina zumba por mis venas. ¡Es una de las mejores salidas que he hecho nunca!
Tonoke Izumiya intenta recuperar su tercera posición, pero no le dejo. Mi monoplaza le corta el paso una vez tras otra.
Persigo a Lina y a Verxen de cerca, pero no los alcanzo.
Izumiya se acerca demasiado y en un segundo todo cambia. Un choque en una de las ruedas traseras. Es todo cuanto noto. Ni siquiera es tan fuerte, pero salgo despedido. El F1 se va de pista, yo salgo volando. El impacto me deja inconsciente.
Me despierto revuelto, con ganas de vomitar y empapado en sudor. Putas pesadillas.
«Impacto vertical. Se lo ha comido todo la columna vertebral».
«Fracturas múltiples».
«Estallido de la vértebra L1».
«Lesión clásica de compresión axial.
La vértebra ha reventado y un fragmento ha quedado empujado hacia el canal medular, rozando la médula».
«Es posible que no vuelvas a caminar, Dunkan».
«Hay que llevarlo a quirófano ya».
«—La operación ha salido bien. Te hemos fijado tornillos pediculares.
—¿Pedi-qué?
—Atornillamos las vértebras de arriba y abajo a unas barras para estabilizarlas mientras el hueso suelda. Tienes que hacer mucho reposo.
—¿Eso quiere decir que todavía no puedo pilotar un F1?
—Dunkan, un movimiento brusco en un coche normal podría dejarte en silla de ruedas para toda la vida. Es mejor que te centres en recuperarte y no te obsesiones en volver a las carreras.
—Voy a volver a la F1.
La cara de mi doctora no me transmite nada bueno. Lástima, quizá».
Las voces se amontonan en mi cabeza hablando todas a la vez. La luz del sol ya entra por la ventana de mi habitación. Odio cuando el último sueño que tienes es uno desagradable y tienes que quedarte con ese mal sabor de boca todo el maldito día.
Me froto los ojos y oigo la voz de mi doctora en el pasillo.
Ahhh, ahí tenemos a la razón por la que estaba teniendo pesadillas.
Mi doctora no es una bruja, pero siento cierto resentimiento infantil hacia ella porque no pueda curarme chasqueando los dedos.
Por si no lo he dicho, odio los hospitales.
Bebo un poco de agua antes de que entre en la habitación para comprobar mis aburridísimas constantes.
—¿Qué tal has pasado la noche?
—Sin comentarios. Hace ya semanas de mi operación. ¿No debería estar mucho mejor?
—Uno de tus tornillos nos está fastidiando, Dunkan.
No me digas. No me había dado ni cuenta.
—¿Y en qué se traduce eso, doctora?
—En que se mueve. Y cuando lo hace, irrita la raíz nerviosa. Lo cual no es nada bueno.
—Hago reposo absoluto —digo y es cierto, siempre que excluyamos la pequeña excursión a la azotea de anoche.
Mi doctora hace una mueca que no me gusta nada.
—Lo has hecho muy bien, Dunkan, no es culpa tuya. Me temo que esto ya no depende de ti.
—No me gusta cómo suena eso.
Me pone una mano en el brazo y me mira con compasión, algo que tampoco me gusta .
—Lo sé y lo siento. Pero vamos a tener que hacerte una operación de revisión, Dunkan.
Mierda.