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El trayecto de regreso a casa transcurrió en un silencio sepulcral.
Ninguno de los tres se atrevía a romper la tensión, lo que volvía el ambiente insoportable.
Me encontré hablándole a Apolo más de lo habitual, consciente de que aquello me hacía parecer fuera de mis cabales, pero necesitaba cualquier distracción.
Durante todo el viaje, las últimas palabras de Nick resonaron en mi mente.
Sus frases me retrataban como una mujer insensible, cuando la realidad era distinta.
En cuestiones del corazón, poco se puede hacer cuando los sentimientos ya se han formulado de manera simbólica en ese rincón del pecho.
Podemos forzarnos a creer en una ilusión, pero la esencia interna siempre acaba por traicionarnos cuando el afecto real es más poderoso.
Comprendí que lo que sentí por Nick fue una atracción efímera; él representó mi consuelo en un periodo de vulnerabilidad.
Busqué en él la protección que mi padre me negó y el refugio ante el rechazo pasado de Garrett.
Nick es un hombre maravilloso, pero la verdad era dolorosa: nunca estuve enamorada de él.
Me dolía saber que lo hacía sufrir, pues conocía perfectamente ese sentimiento de desprecio.
Sin embargo, mi amor por Garrett era una certeza absoluta que ya no podía ocultar.
"Ya no me juzgo por haber buscado abrigo en un momento de desprotección; anhelaba algo que nunca tuve y que, en el fondo, merecía.
Comprendí que no todo lo que nos salva está destinado a permanecer.
No debo usar a nadie para llenar vacíos que me corresponden sanar a mí misma.
Solo así me sentiré completa y en paz, lista para compartir un amor que nazca desde mi propia plenitud".