Mi Amor Es De Peso 8
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Me senté en mi oficina a revisar algunos currículos.

Escogí a un chico que nos ayudaría con la seguridad de las redes sociales; el tipo tenía másteres de todo lo imaginable, era bastante hábil.

Frente a mí estaba Louis; al lado, Abby me ayudaba a leer; y Garrett miraba por la ventana como si escondiera algo.

Conociéndolo, sabía que tramaba alguna travesura.

—No debería estar escogiendo un guardaespaldas, me están haciendo perder el tiempo —dije poniendo los ojos en blanco.

—Ay, querida, es parte del trabajo —replicó Louis.

—Y un deleite para tu mirada —añadió Abby dándome un codazo.

—¿Tú también? —me quejé—. ¿Y tú, Garrett? Estás muy callado.

—Espero a que sigas mirando —sonrió de lado—. Voy por café, ¿alguien quiere?

—¿Qué estás tramando?

—¡Nada! —salió riendo de mi oficina.

Entonces vi el perfil de un tal Nicholas Becket. Tenía un currículo impecable: artes marciales, defensa personal, carácter fuerte pero temperamento dominado y personalidad amigable. Literalmente parecía hecho a mano y con mucho amor.

—Bien, creo que pueden llamarlo para una entrevista.

—¿Y te lo vas a llevar a casa también? —preguntó Louis con curiosidad.

—Ya veré qué pongo en el contrato —respondí solo para picarlo.

—Jum —se dio la vuelta—. Tú verás. Me voy a trabajar.

Seguí hojeando las fotos cuando vi una que me dejó confundida. Garrett. Mi amigo me estaba haciendo una broma o se había postulado para el puesto.

—¡Garrett! —le grité cuando lo vi a través del cristal.

—¡Te juro que yo no sabía nada! —se apresuró a decir Abby.

—¿Qué pasa? —entró él haciéndose el inocente.

—¿Qué es esto? —le mostré su propia foto.

—Ah, eso... ¿puedo protegerte o no?

—No te hagas el tierno —lo miré de reojo.

—Es una bromita, Colette —rio y dejó el café sobre la mesa—. Últimamente andas muy irritable con todo esto.

—Gracias, amigo, igual te quiero.

Miré la foto de nuevo. Era mi amigo y se veía guapo, como siempre. Cielos, Colette, gobiérnate.

—Puedes enmarcar mi foto si quieres —dijo Garrett dándome un beso sonoro en la mejilla.

—¡Iuck, Garrett! —fingí asco y nos reímos—. ¿Ahora quieres que te contrate también?

—Colette, sabes que eres mi mejor amiga y no necesito que me contrates. Siempre voy a cuidarte la espalda, aunque no tenga tantas habilidades como ese que acabas de escoger —añadió haciendo un mohín.

¿Celos? No, Colette, no creo, pensé.

—Garrett, a veces eres muy tierno y esa faceta me gusta —le dije con sinceridad—, pero no te imagines cosas que no son.

—Eres tan apretable... —respondió él.

—¡Abrazo grupal! —gritó Abby.

Pegué un grito entre risas cuando me vi rodeada y estrujada por mis amigos.