Mi Amor Es De Peso 2
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Retiro la pregunta anterior. Hasta ahora, todo iba de viento en popa dentro de lo posible, pero hoy, antes de que despertara, mi celular comenzó a sonar. Contesté al ver que era Garrett, mi mejor amigo y mano derecha.

—Buenos días, Garrett —dije refregándome los ojos.

Sentía el estómago pesado e inflamado por la comida picante de la noche anterior. No es que me hiciera mal, es que últimamente todo me inflamaba. No contaba con que, de la nada, se me escapara un gas en plena llamada. Maldije por lo bajo.

—Joder...

—¿Qué fue eso? —preguntó Garrett—. Sonó como un ruido de dudosa reputación.

—Ay, qué cosas dices... Fue la cama, que la moví.

Intenté mover la cama para probarlo, pero la muy maldita no hizo ni un ruido.

—En fin —agregué para cambiar de tema—, ¿qué querías decirme?

Como si a nadie se le escapara uno. Ya lo decía Shrek: «mejor afuera que adentro». Es de lo más normal. Asqueroso, pero normal. ¿Una mujer haciendo eso? ¡Jamás! Es solo un suspiro mañanero de mis nalgas; por ahora, el único motivo que tengo para suspirar, porque del amor... ni hablemos.

—Colette, hemos estado recibiendo amenazas por teléfono. Como no contestabas, las redireccionaron a la oficina. ¿Dónde carajos estás?

—Demonios, voy en camino, Garrett.

—Te acabas de levantar, no mientas.

—¡Ya voy, joder!

—Bien. Mientras te bañas, te maquillas, escoges tu outfit y, ah, comes... llamaré a la policía.

Solté una carcajada.

—Confío en ti, amigo —dije en tono de disculpa.

Lo escuché burlarse y me reí mientras corría a prepararme.