Mi amor entre páginas Capítulo catorce
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Capítulo catorce

River me mira con curiosidad mientras sollozo y me disculpo por lo incómodo de mi llanto.

—Tú… Eh… ¿Necesitas un pañuelo?

Niego con la cabeza.

—No tengo. Papel higiénico servirá.

River desaparece en el cuarto de baño y reaparece con un montón de papel higiénico lo bastante grande para absorber un litro de agua. Le doy las gracias, rasgo un par de trozos y me sueno la nariz. Me siento en el borde de la cama y él ocupa la butaca de delante.

—Parece que lo estás pasando realmente mal por ese tipo, Henry.

Le echo una mirada que dice: «Obvio».

—Estuvimos cuatro años juntos. Es lógico. Eso no se supera así como así.

—¿Cuatro años? — River parece confuso —. Pero habéis sido muy educados el uno con el otro, casi como si os acabarais de conocer.

—¿A qué te refieres?

River levanta el mentón y adopta un acento inglés terriblemente engolado.

—¿Estás bien? Estoy bien. Todo me va bien. ¿Todo te va bien? ¡Muy bien, sí!

Su impresión, tontorrona e imprecisa, me hace chascar la lengua.

—Tampoco es que pudiéramos comportarnos como realmente somos contigo ahí, mirándonos todo el tiempo. Podrías habernos dejado un poco de intimidad.

—¿Y adónde iba a ir? — me pregunta, indicándome que no lleva nada más que una toalla y señalando mi diminuto apartamento de una habitación —. Aunque me hubiera escondido en tu cuarto de baño, lo habría oído todo. — Se cruza de brazos y sus abultados bíceps lo hacen parecer un

Popeye sexi —. De todos modos, me alegro de haber estado aquí. El pobre Henry estaba loco de celos.

—¿En serio? — Alzo los ojos un momento.

—Claro que sí. Es evidente que no esperaba ver a otro hombre aquí. No le ha gustado.

Hago un gesto de desagrado.

—Pero eso no es bueno. No quiero que Henry piense que estoy con otra persona. — Levanto el móvil de la mesa —. Debería mandarle un mensaje.

Solo para aclarárselo, para dejarle totalmente claro que tú solo eres…

—Espera un momento… — River me interrumpe entonces, casi en un susurro —. ¿Y si es eso? — Me mira a los ojos —. Tiene que ser eso.

—¿Qué? — le pregunto, usando otro trozo de papel higiénico para secarme los ojos.

—Gertie, anoche dijiste que en la primera ceremonia de manifestación pediste que Henry volviera contigo…

—A ver, sobre todo pedí ayuda con mi libro. Pero, sí, al final hice una especie de petición relacionada con Henry.

—¿Y si es por eso por lo que estoy aquí? — River se levanta rápidamente de la silla y empieza a caminar por el apartamento, cada vez más emocionado con su teoría —. Yo, concretamente. Para ayudarte a conseguir lo que pediste. Para ayudarte a recuperar a tu novio.

Hago una mueca.

—No, yo… No creo que sea eso. No te ofendas, pero, si uno de mis personajes de Arroyo del Caos saltara literalmente de sus páginas para ayudarme a remendar mi corazón roto, desde luego no serías tú.

—No soy un personaje, Gertie.

—Pero…

—Creo que merece la pena planteárselo — insiste River, dándole una vuelta entera al apartamento en cuatro zancadas —. Yo no sabría ayudarte a superar tu bloqueo creativo porque no soy escritor y porque, sinceramente, no creo que esos bloqueos existan. ¿Crees que los rancheros sufren bloqueos rancheros? ¿Crees que existe el bloqueo cirujano? ¿O el bloqueo maquinista de tren? Por favor. Es solo un trabajo. Y, aunque es posible que yo no sepa mucho sobre escribir, sé un montón sobre seducción…

—Ay, por Dios.

River juega con el borde de su Stetson.

—Mira, nunca jamás me ha rechazado una mujer. Ni una sola vez en mi vida. Y, como trabajo en un rancho lleno de hombres, sé muy bien cómo funciona la mente masculina, qué les gusta y qué no les gusta a los tíos.

Además, soy un hombre que consigue lo que se propone. Estoy perfectamente capacitado para ayudarte con este problema. Con este problema concreto. Y, además, ¿no dijiste ayer que los problemas para escribir comenzaron poco después de que Henry te dejara?

—Casi a la hora siguiente. Pero, para tu información — levanto un dedo en el aire —, él no me ha dejado. Estamos dándonos un tiempo.

River me aparta el dedo con alegría.

—El mismo perro con distinto collar. Lo que digo es que conseguir que Henry vuelva podría resolver también el problema de escribir, ¿no?

Resoplo y me levanto de la cama, cruzándome de brazos.

—No puedo «conseguir que vuelva». Me pidió un tiempo para evaluar nuestra relación, para saber si esto es lo que quiere de verdad.

River pone los ojos en blanco.

—Y tú vas a hacer que se dé cuenta de que esto es lo que quiere. Si hay algo que sé, es que puedes convencer a casi cualquiera si sabes de qué pie cojea. Hazme caso. Solo tienes que demostrarle que está perdido sin ti. Haz que lo sienta en los huesos.

Miro la foto de Henry que tengo sobre la repisa de la chimenea. Sé que debería haberla guardado en un armario en el momento en que me dijo que ya no estaba seguro de quererme, pero no he conseguido hacerlo. En 2023

no conseguí dejar de golpe la Coca-Cola normal, no conseguí dejar de ver de golpe Anatomía de Grey, cuando Cristina Yang se marchó, y ahora no puedo dejar de golpe a Henry.

River sigue mi mirada hasta la fotografía de Henry, la examina y después se rasca la cabeza.

—¿Lleva un monóculo?

—Era de broma. Estaba disfrazado para una fiesta. En realidad, él no lleva monóculo. — Aunque una vez estuvo considerándolo.

River hace una mueca de desagrado.

—Conozco a mucha gente así, tipos que se romperían un brazo solo para poder darse una palmadita en la espalda. Son vendehúmos. — Mira la foto —. ¿Cómo se gana la vida? Supongo que con relatos ególatras para alguna revista literaria desconocida.

Me siento ofendida.

—Henry es un escritor serio y brillante. Lo nuestro era amor verdadero.

—Amor verdadero. — River se ríe —. Bueno, si lo que el viejo Henry sentía por ti hace cuatro semanas era «amor verdadero», puede que solo tengamos que recordarle esos sentimientos. Utilizar un poco de seducción.

Ponerlo un poco celoso. — Vuelve a dejar la foto sobre la repisa, bocabajo, y me mira, con expresión suplicante —. Creo que esta podría ser la razón por la que estoy aquí. De verdad, Gertie. ¿Por qué otra razón podría ser? Yo puedo enseñarte lo que sé. Podemos conseguir que el señor Escritor Serio se dé cuenta de lo que ha perdido. Lo pondremos celoso, y estará tan desesperado por volver contigo, tan arrepentido por haber pensado alguna vez que podría sobrevivir sin ti, que perderá la puta cabeza.

Me imagino a Henry aporreando la puerta, suplicándome que lo perdone por no creer en nuestro futuro, prometiéndome que hará lo que sea necesario para compensármelo, gritándome que no puede seguir viviendo ni un segundo más sin mí, pidiéndome que lo haga el hombre más feliz del mundo y me case con él de inmediato.

—Eso estaría bien — murmuro, con tristeza.

—En las películas, cuando pasa algo mágico, siempre tiene algo que ver con…, ya sabes… — River hace una mueca.

—¿El amor?

—Sí. El amor. Así que quizá sea por eso por lo que estoy aquí. Para ayudarte a recuperarlo. Puedo ayudarte, Gertie.

A ver, tengo que admitir que su seguridad en sí mismo es intrigante.

Me permito fantasear con el regreso de Henry, con que todo vuelve a ser como era antes: el relajante sonsonete grave de su voz, el rasgueo de su pluma contra el papel de alta calidad, la sensación de su brazo rodeándome cómodamente el cuerpo mientras me quedo dormida. Volver a estar con Henry sería como meterme debajo de una manta metafórica. Estaría a salvo.

Segura. Convencida. Arropada. No habría más Boyz II Men. Se acabaría lo de llorar en el baño. No seguiría sintiéndome tan sola. Tan inútil.

—¿Crees… crees que es posible? — le pregunto —. ¿Conseguir que Henry esté desesperado por estar conmigo?

River se mete los pulgares en el cinturón.

—¿Con mi ayuda experta? Cualquier cosa es posible. Espera… ¿Eso no es una invitación a la fiesta…?

Se acerca al frigorífico y arranca la gruesa tarjeta crema de debajo del imán. Se aclara la garganta.

—«Henry Irving y Gertie Bickerstaff, estáis invitados a la idílica aldea de Little Crumpet, en Buckinghamshire, para el guateque de celebración del cuarenta cumpleaños de Jim Kellerman». ¿Guateque de cumpleaños?

Ostras. ¿Esta es la fiesta de la que estaba hablando Henry? ¿Este fin de semana?

—Sí.

—Entonces tenemos solo un día para prepararnos.

—¿Prepararnos? ¿Para qué?

River mete la invitación debajo de un imán aleatorio diferente y me mira a los ojos.

—Para enseñarle a Henry lo que se está perdiendo.

—Pero ¿cómo? — le pregunto, quitando la invitación del frigorífico y poniéndola con pulcritud debajo del imán correcto.

—Dejaremos que te vea a tope con otro hombre. Lo pondremos tan celoso que no descansará hasta que vuelva a tenerte en sus brazos.

Asiento despacio.

—¿Una cita falsa?

River pone los ojos en blanco.

—¿Una cita falsa? No, Gertie. Una noche de sexo falsa. Trago saliva con fuerza, abriendo los ojos de par en par y notándome las mejillas calientes.

Puede que escriba sobre estas cosas, y sin duda leo sobre estas cosas, pero no las vivo. La gente como yo no vive estas cosas.

—No estoy segura — comienzo a decir —. Yo no soy el tipo de…

River me interrumpe:

—Consigues que Henry regrese, resuelves tu bloqueo creativo y, crucemos los putos dedos, yo regreso mágicamente a Bedlam Creek antes de la subasta de la tierra y lo salvo de la ruina.

—¿Así de fácil?

—Bueno, está claro que no. No sé qué está pasando aquí, pero no es fácil, para nada. No tengo más idea que tú de lo que está ocurriendo.

— Resopla —. Pero esto es lo mejor que se me ocurre.

Me cruzo de brazos.

—No puedo aparecer sin más en Little Crumpet. Jim es más amigo de Henry que mío; solo me invitó a la fiesta como acompañante de Henry.

Probablemente empezaré a llorar otra vez en cuanto lo vea. Y, como acabas de presenciar, no soy una de esas chicas que están guapísimas cuando lloran, con una lágrima brillante deslizándose por una mejilla sin poros. No quiero estropear la fiesta. Jim lleva esperando este fin de semana desde que empezó a planearlo hace un año. Tiene que haber otro modo de arreglar esta situación… No sé cómo, pero quizá solo tengamos que sentarnos y hacer una tormenta de ideas. O podríamos ir a la biblioteca. O a un médico, para que podamos asegurarnos, definitivamente, de que no estoy perdiendo la cabeza.

River se acerca a mí con decisión, tanto que la sombra de su sombrero Stetson me cubre los ojos. El corazón me late más rápido, lo que de nuevo me sorprende porque, aunque este hombre es innegablemente atractivo, el macho alfa corpulento y arisco nunca ha sido mi tipo. Me parecen mucho más atractivos el ingenio, la compasión, unos soñadores ojos azules del color del mar adentro. Henry.

Siento la suave calidez del aliento de River en la cara. Huele a whisky y… ¿a mi pasta de dientes? ¿Se ha lavado los dientes cuando ha estado en el cuarto de baño? ¿Ha usado mi cepillo de dientes?

—¿Qué otras ideas tienes para sacarnos de esta, Gertie? — me pregunta, con un destello frustrado en los ojos —. Soy todo oídos.

Aparto la mirada, me apoyo la cabeza en las manos y suspiro. Tengo cero ideas. La ceremonia de anoche fue un fracaso total. ¿Podría ser que River Oakley esté aquí para ayudarme con Henry? ¿Para ayudar a curarme el corazón roto? En mis novelas, lo que hace tan peligroso a River Oakley es su capacidad para conseguir que casi cualquiera se enamore de él. Sin duda, me vendría bien un poco de ese poder, pero la idea de que se meta en mi relación, la idea de fingir que estoy con River delante de Henry… Eso me pone muy muy nerviosa.

—Tengo cosas de las que ocuparme, Gertie — dice River con seriedad.

Se agacha hasta que sus ojos están a la altura de los míos —. Cosas importantes. Tengo que volver a casa. Tengo obligaciones. — Encorva los hombros —. Un sinfín de obligaciones y de promesas que mantener.

—Pero ¿y si…?

River gruñe, frustrado, antes siquiera de que pueda terminar la frase.

—Gertie, esta es la única idea que tenemos por ahora. En ausencia de una solución mejor, vamos a hacerlo. Sea como sea, voy a enseñarte a

recuperar a Henry. ¿De acuerdo? Y si no funciona, no funciona, pero, hasta que tengamos otra idea mejor, esto es lo que vamos a hacer. Está decidido.

Levanto las manos en el aire.

—¡Vale! De acuerdo.

River asiente.

—Bien. Ahora, ¿tienes guardado algún vídeo de ese tipo? Voy a necesitar mucha más información con la que trabajar si queremos tener alguna esperanza de conseguirlo.