Mentiras (Mindf*ck 4) Capítulo 11. Logan
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Capítulo 11. Logan

LOGAN

El sentido común es el menos común de los sentidos.

— V OLTAIRE

—¿Cómo coño es posible que un asesino pase por delante de nosotros, entre y mate a dos agentes antes de secuestrar al hijo del sheriff y que nadie vea nada? —sisea Donny, tapándose la nariz.

Si nuestra desconocida quería arruinar la escena del crimen, hizo un trabajo excelente al volcar un bote de sosa cáustica.

No estoy seguro de lo que había aquí antes de que Kyle Davenport entrara como un estúpido, ni de lo que la asesina trajo consigo.

—Hijos de puta, habéis ido a ver a mi hijo ¡y ahora ha desaparecido! —grita el sheriff mientras yo intento reconstruir el macabro ataque.

Chad Briggs. Hablé con él antes. Trevor Byron también es… era … conocido.

A Chad lo han abierto con una sierra delante de una multitud que observaba con gran atención sin ser consciente de que no era parte del espectáculo. A Trevor lo han apuñalado y luego lo han rociado con sosa cáustica.

—Ahora está atacando a cualquiera que se interponga en su camino —dice Lisa mientras se quita el guante y mira con asco las partes del cuerpo de Chad Briggs que hemos podido recuperar. No se puede manipular el ca­dáver de Trevor hasta que lleguen los trajes de protección.

Chad Briggs se ha quedado vacío por dentro, se le han salido todas las vísceras al tener que levantarlo para sacarlo fuera y examinarlo como es debido. Aquí no disponemos de forense, y aunque ellos cuentan con uno, no me fío de él.

El sheriff ya ha llamado a la unidad canina, y la mayoría de sus ayudantes están en el bosque tratando de seguir el rastro de sangre que ha dejado la sospechosa.

—Creo que esto estaba planeado —interviene Leonard—. Chad Briggs ya era ayudante del sheriff hace diez años. Igual que Trevor Byron. Están involucrados en lo que le ocurrió a Robert Evans.

—Es una mera coincidencia —dice Lisa, restándole importancia.

—Podía haberle hecho daño a la chica que iba con Kyle, que alertó a los otros dos de lo que estaba pasando, pero no lo hizo. Así que ella controla perfectamente a quién mata —argumenta Leonard.

—¿Ella? ¿Ahora tú también crees que se trata de una mujer? —se queja Lisa—. No podemos desentendernos del perfil que tenemos. ¿Qué sentido tiene entonces crearlos?

—No ajustar el perfil lo hace igualmente inútil, y empiezas a pensar como Johnson —señalo.

Ella me fulmina con la mirada y yo desvío mi atención a Elise.

—¿Tienes algo?

Niega con la cabeza.

—Nada útil. La gente vio a un tipo con una máscara de Michael Myers en la zona del mentiroso y pensaron que Trevor Byron formaba parte del espectáculo.

Lo mismo ocurrió con Chad Briggs. Algunos incluso llegaron a pensar que Trevor era un actor pésimo, sin darse cuenta de que se estaba muriendo.

Otros creyeron que lo de Briggs eran unos «efectos especiales» increíbles.

—¿De Michael Myers? —dice Leonard, acercándose.

Ella asiente.

—¿Cómo saben que era un hombre si iba enmascarado? ¿Y qué dicen de la altura o el peso? —le pregunto.

—Iba ataviado con un disfraz completo de Michael Myers.

Máscara, pelo, ropa…, todo. Supongo que dieron por hecho que era un hombre.

Y nadie prestó suficiente atención como para calcular su altura.

Me han dicho de todo, desde metro y medio hasta dos metros.

Algunos dicen que era un tío grande. Otros dicen que era delgado.

—Hay que tenerlos cuadrados para idear un plan tan atrevido como este —dice Leonard en voz baja.

—¡Ya era hora, me cago en la puta! —oigo que brama el sheriff.

Miro hacia allí cuando llegan las unidades caninas y él empieza a darles instrucciones. Si encuentran a Kyle, será un auténtico milagro. A estas alturas, es posible que la atacante ya esté haciendo de las suyas.

Echo un vistazo para analizar los rostros de todos los que están detrás del cordón policial. La novia parece un poco magullada, pero esos moretones ya estaban ahí antes de que llegara la asesina.

Tardó más de lo que debería en pedir ayuda, así la persona a la que buscamos tuvo tiempo de sacar a Kyle de aquí. Probablemente utilizó el agujero que había en el suelo.

Aun con todo planeado, ¿la desconocida dejó escapar a la novia? Lo dudo.

Leonard me sigue cuando me acerco a la chica, que se muerde las uñas con una manta sobre los hombros mientras se balancea de un lado a otro.

—¿Señorita Blanks? —Al mencionar su apellido, levanta la cabeza y me mira directamente a los ojos—. ¿Le importa venir a hablar con nosotros?

Ella asiente con la cabeza y pasa por debajo de la cinta para acercarse. No está en estado de shock a pesar de lo que ha visto.

—Señorita Blanks, sé que el sheriff ya ha hablado con usted, pero le agradeceríamos mucho que nos contara todo lo que ha visto —le digo en voz baja, tratando de parecer tranquilo y cercano, a diferencia del lunático que no debería estar al frente de esta operación de búsqueda.

—Estaba oscuro. Solo podía distinguir sangre y vísceras, pero vi cómo aquel loco le lanzaba la sierra a Kyle. Le dio en la cabeza. Pensé que luego vendría a por mí.

—Pero eso no sucedió —dice Leonard con tono tranquilizador—. ¿Qué pasó después?

Ella se muerde el labio.

—Salí corriendo, pero me giré y vi que estaba arrastrando a Kyle.

La gente lo pisaba al pasar y todo, entre risas y gritos.

Nadie se daba cuenta de que era real, pero yo sí.

Algunos entraron en pánico al ver a Chad porque era repugnante.

Empezaron a dudar, pero nadie dijo ni pío.

Al final, cuando vi que seguía tirando de Kyle, salí y les señalé a los otros dos agentes por qué zona estaban.

—¿No vio el agujero por el que escapó? No estaba cubierto ni nada por el estilo —señalo.

—Estaba demasiado asustada como para fijarme —dice, sin mirarme a los ojos.

Intercambio una mirada con Leonard. Si no les decía nada sobre el agujero, tendrían que atravesar todo el recorrido en sentido contrario y abrirse paso entre una multitud de personas que los ralentizarían.

Vio el agujero. Decidió no mencionarlo, pero les contó lo que estaba pasando para evitar que el sheriff sospechara de ella.

—Gracias por su tiempo, señorita Blanks —digo mientras Leonard y yo nos alejamos.

—Me da la impresión de que la novia quería que Kyle desapareciera —dice Leonard en voz baja.

Miro a mi alrededor, observando todas las caras, que no parecen estar en absoluto molestas.

—Aquí hay gente que ha visto algo —afirmo, fijándome en todas las personas que susurran entre ellas, pero sin intención de decirnos nada a nosotros ni a los hombres del sheriff .

—Las lealtades están cambiando de bando —murmura Leonard.

—¿Qué? —pregunto también entre susurros.

Él hace un gesto a nuestro alrededor.

—A estas personas se les ha condicionado durante años y años para que no expresen su opinión, pues se enfrentarían a castigos en lugar de obtener recompensas.

Experimentarían terror en lugar de orgullo.

Ahora llega esta justiciera enmascarada y saca a la luz sus mentiras y elimina a los corruptos que los han oprimido durante tanto tiempo.

Su lealtad se está desplazando hacia nuestra asesina en lugar de hacia sus opresores.

Dentro de poco, desarrollarán un complejo de idolatría y considerarán que la asesina es una justiciera que se pronuncia en contra de las injusticias.

—Nuestra asesina está haciendo mucho más que pronunciarse en contra de las injusticias —digo con un suspiro.

Él asiente.

—A nuestra chica no le queda más remedio que matar. Porque todo el que ha alzado la voz ha acabado muerto o algo peor —afirma con rotundidad antes de marcharse.

Estoy empezando a poner en duda su lealtad. De todos, Leonard es el último que pensaba que sentiría tal empatía por nuestra asesina.

Y tenemos que dejar de referirnos a ella como si fuera «nuestra».

La idea de posesión o pertenencia refuerza los lazos de empatía, y Leonard lleva todo el día refiriéndose a ella como «nuestra chica» o «nuestra asesina». Saber que es una mujer que lucha contra violadores también provoca mayor compasión. Nos está volviendo locos, a él más que a mí.

Pero incluso a mí me cuesta darme prisa por encontrar a Kyle antes de que sea demasiado tarde. Ni siquiera he llamado a Hadley para que se encargue de los análisis forenses.

Decidido a forzar la situación, le envío un mensaje de texto pidiéndole que se reúna con nosotros y recibo inmediatamente una respuesta en la que me dice que está de camino. También le mando un mensaje a Lana.

YO: ¿Estás bien? Hadley tiene que venir, así que puedo mandarte a otra persona.

LANA: Todo bien. No hace falta. Esta noche tengo que ir a casa a encargarme de una cosa y después vuelvo. Entraron a robar en mi casa y Duke me llamó para pedirme que fuera a ver si se habían llevado algo.

¿Qué cojones?

YO: ¿Un detective de homicidios te llama por un posible robo?

LANA: La policía no pudo localizarme porque el único contacto que tenían los de la empresa de seguridad era el número del teléfono fijo. Duke tenía mi móvil y sabía que estaba fuera de la ciudad. Va a ser un viaje relámpago. Te lo prometo. Te quiero. 3

Quiero decirle que no vuelva, pero el sheriff es capaz de haber hecho una estupidez, como simular un allanamiento para ir a por ella. Maldita sea, puede que todo esto sea parte de una venganza por la desaparición de su hijo hace cuatro horas.

Está tan trastornado que cree que yo tengo algo que ver. ¿Y si todo esto es una trampa?

YO: Quédate. No te vayas. Tengo un mal presentimiento.

LANA: Ya voy de camino. Déjate de malos presentimientos. Duke estará allí y yo tengo que encargarme de todo el papeleo del seguro. No te preocupes por mí. Preocúpate por tu caso.

—¿Va todo bien? —me pregunta Leonard.

—No. Lana es una puta cabezota —gruño, guardándome el teléfono. Más tarde llamaré a Duke.

—Por curiosidad, ¿cuánto sabes sobre Lana?

Arqueo una ceja.

—¿Por qué lo preguntas?

Él se encoge de hombros.

—Por nada.

Le cambia la cara cuando ve algo en la tierra y se arrodilla.

—¿Había algún coche aparcado aquí esta noche? —pregunta.

—Hemos precintado este lado para que no pasara ninguno.

Levanta la vista hacia el camino entre los árboles. Es lo suficientemente ancho como para que pase un vehículo pequeño, pero…

—El rastro de sangre llevaba al bosque —comenta Elise, interrumpiendo mis pensamientos—. Solo había sangre de las dos víctimas, pero es lo que tiene cortar a un tipo en pedazos y apuñalar a otro.

—No se llevó a Kyle Davenport hacia el bosque. Habría dejado marcas al arrastrarlo —digo por fin con la cabeza centrada.

—El asesino se adentró en el bosque, pero Kyle no —dice Elise, confundida—. ¿Cómo es eso posible?

Leonard palidece cuando nos miramos el uno al otro.

—Porque la persona que buscamos no actúa sola.