Capítulo 14
P resente
Después de casi treinta minutos, Jason sale del dormitorio de Connie, arqueando las cejas y bostezando.
—Ya se ha vuelto a dormir —dice, moviendo la cabeza—. Esta vez ha sido especialmente fuerte.
No he podido dormir. Me he sentado en el sofá y he esperado a que Jason volviera para que me asegurara de que estaba bien. Me sentía culpable por haber salido de la habitación. Debería haberme quedado. No sabía qué hacer ni cómo manejar mis propias emociones.
No estoy segura de lo que habría hecho si Jason no hubiera estado en casa.
Él se dirige despacio al salón y se sienta en una silla frente a mí. Enciende una lámpara y baja la intensidad de la luz.
—¿Crees que ha reaccionado así por lo de la niña desaparecida? —pregunto—. Quizás le ha hecho pensar en aquella noche otra vez.
Jason se encoge de hombros.
—No estoy seguro. Es difícil saber qué pasa por su cabeza ahora mismo. —Hace una pausa—. Puede que sí. Ha sido el peor terror nocturno que he visto desde que empeoró. —Sacude la cabeza y levanta la vista—. De verdad espero que esto no sea cómo va a estar ahora. No sé si podré con ello.
Aparto la mirada de inmediato. Siento que sé lo que está insinuando. Tú con el tiempo te irás lejos de Kadestill y me dejarás solo con ella así, ¿verdad?
Hasta que Sophia Hughes desapareció, eso era justo lo que pensaba hacer. Ahora estoy tan confundida que ya no sé qué quiero.
Jason vuelve a sacudir la cabeza.
—Es cruel, ¿verdad?
—¿Qué quieres decir? —pregunto.
—Mamá. El día que lo mataron fue el peor día de mi vida, y ahora que papá es inocente, mamá nunca lo sabrá. Y, lo que es peor, aunque llegue a saberlo, luego lo olvidará.
—Lo siento, Jason —digo, sin saber cómo responder de otra forma.
—¿Por qué te disculpas? —pregunta.
—Por todo —admito—. Por marcharme. Por pensar que había sido él. Por creerme las mentiras.
Él asiente.
—Después de lo que pasó, de lo que le hicieron, lo entiendo.
Es más fácil creerse las mentiras que atravesar la fachada y ver la verdad.
—Toma aire—. Papá nunca tocó a esos niños.
—Suelta un resoplido—. Este pueblo hizo de nuestro padre el chivo expiatorio.
Le echaron la culpa de todas las cosas terribles que cometió otra persona.
¿Y ahora qué? He estado viendo las noticias y apenas mencionan su nombre.
Sin hablar de cómo lo mataron por pecados que nunca cometió.
—Tendría que haberte creído —digo en voz baja.
—Nadie lo hizo —dice—. Incluso mamá estaba empezando a creer lo que otros decían de papá. Pero ahora limpiaremos su nombre. No descansaré hasta que el mundo sepa que él no hizo daño a esos niños.
Cuando menciona a los niños desaparecidos del pasado, siento casi náuseas. Es algo que intento olvidar.
—Me siento fatal por Sophia y por sus padres.
—Otra víctima —dice Jason—. Otro niño tiene que pagar el precio porque todos culparon a nuestro padre en lugar de buscar al verdadero asesino. Me aseguraré de que todo el mundo en este pueblo sepa lo equivocados que estaban.
—¿Qué puedo hacer yo?
—No estoy seguro. —Se levanta.
—¿Te vas a la cama?
Se ríe.
—No creo que ninguno de los dos vaya a dormir después de eso. —Se estira—. Voy a ir al trabajo pronto hoy. Si tengo suerte, igual puedo echar una cabezada en el aparcamiento.
—¿Me vas a dejar aquí sola? —pregunto, asustada—. ¿Y si se despierta otra vez?
—Siéntate con ella hasta que se calme —dice—. Eso es todo lo que hago. No hago nada especial. Nada de hechizos para dormir ni nada de eso. Solo sentarme a su lado.
—Pero…
—Basta —dice, ligeramente irritado. Me mira antes de ponerse una chaqueta ligera—.
Me voy. En algún momento tú podrás marcharte del pueblo y volveré a estar solo.
Esta es mi vida ahora mismo. Divorciado y viviendo con mi madre, que se está muriendo.
—Resopla—. ¿Sabes en qué cosa tan absurda pensé el otro día?
Me siento mal incluso pensando en su muerte, pero cuando mamá muera, si me deja la casa en el testamento, ni siquiera podré disfrutar de tener mi propio hogar otra vez.
Mi ex exigirá la mitad de la plusvalía de la casa y en realidad tendré que pagarle a ella para quedarme con la casa.
¿Te lo puedes creer? —Sacude la cabeza y se lleva una mano a la oreja—. Todo este maldito mundo es injusto.
Jason se marcha sin más, dejándome en la habitación débilmente iluminada. Una parte de mí teme que Connie vuelva a ponerse a gritar. Sus alaridos eran tan intensos y perturbadores. Casi puedo imaginarme cómo estaba ella el día que mataron a papá.
Los recuerdos de aquel día siguen traumatizándome.
Intento volver a dormirme, pero es un fracaso absoluto. No sé muy bien por qué, pero me levanto del sofá y me dirijo por el pasillo. Abro su puerta y veo a mi madre en la cama. Está dormida, tal como Jason dijo, de lado, respirando con dificultad. Hay un olor notable en la habitación.
Cuando se despierte para empezar el día, abriré la ventana de su dormitorio para ventilar la habitación. No quiero despertarla, pero siento esta necesidad de estar cerca. Tal como dijo Jason, quizás si estoy junto a la cama, eso la reconfortará.
O quizás soy yo quien necesita consuelo ahora mismo.
Una niña pequeña ha desaparecido. Y esa tiene que ser la noticia más triste en un pueblo pequeño. Para mí, sin embargo, desde que me enteré de que Sophia había desaparecido, lo único en lo que puedo pensar es en Dennis.
Papá.
Si pudiera, y si ella fuera capaz, me imagino metiéndome en la cama con Connie y tumbándome a su lado.
No quiero nada más que que ella me diga que todo va a salir bien.
Pero no será así. Papá fue asesinado. Mamá se está muriendo, y si pronto no descubren al verdadero asesino, una niña pequeña podría unirse a ellos. Si es que sigue viva.
Me siento en la silla vacía junto a su cama y tomo aire.