Capítulo 39
Kerr
Hoy nos van a presentar al nuevo entrenador para el patinaje artístico, adaptado al hockey. Como Gin se marcha en dos semanas —joder, solo dos semanas…—, él se hará cargo de todo.
Hemos estado fuera para jugar varios partidos. Se me ha hecho interminable y, aunque vamos los primeros de la liga, por fin los novatos han dejado de creerse los mejores y tienen los pies en el suelo.
Por primera vez he disfrutado jugando y me ha dado igual ser el actor secundario. He controlado al equipo y he hecho pases donde Sayer y el resto han brillado. Da igual quién gane; lo que importa es ser parte de algo más grande que tú mismo.
Con mis padres he hablado, pero mi padre insiste en que debo cambiar mi juego. Antes le hacía caso, pero ahora lo escucho por educación, sintiendo que, como no cambie, nos iremos alejando el uno del otro.
He hablado con Gin cada día; me encantan sus mensajes cuando se despierta y llamarla por la noche y hacerla gemir al teléfono. Joder, soy adicto a toda ella.
No la he visto desde que hemos vuelto. Llegamos tarde y tenía concentración esta mañana. Ahora aparecerá, por eso miro hacia la salida varias veces mientras calentamos.
Cuando la veo aparecer, sonríe al verme y se acerca para abrazarme en medio de la pista. La abrazo con fuerza.
—Qué bonito —añade Basile y le fulmino con la mirada.
—Calla, idiota —le digo cuando hace gestos de besos.
Gin se ríe y luego los abraza a ellos y a Sayer. Cuando ha saludado a todos, espera a que venga su padrino con el nuevo entrenador. Su mirada se cruza con la mía, feliz y cargada de promesas. Si no viene a mi casa, pienso ir a la de ella, aunque su cama sea ridícula.
Se gira y noto el cambio en su actitud. Su cuerpo se contrae y es como si acabara de recibir un golpe. Anda hacia atrás y Sayer la coge cuando casi se tropieza. Sigo su mirada y veo a Stewart con un hombre de unos cuarenta años o más.
Este tiene la mirada fija en ella. Me suena su cara, lo he visto antes… Su entrenador. Joder, es su entrenador.
¿Pasó algo entre ellos?
Agitado, voy hasta ella y me pongo por detrás. Cuando la toco, se sobresalta y luego se aparta. Se marcha a los vestuarios. ¿Pero qué narices?
—Vaya, debí pensar que le impactaría y le traería recuerdos de esa noche. —Stewart se marcha tras ella.
—Bueno, esto me pasa más de una vez. Soy Orson y sí, antes era entrenador de Ginette. Fue un palo para todos. —Se pasa la mano por el pelo. Parece el típico hombre que no ha roto un plato en su vida.
Yo no sé qué pensar de todo esto.
—Gin está bien —nos dice Stewart—, pero verlo le ha traído recuerdos de esa noche. Yo creí que le haría ilusión… Bueno, vamos a seguir con el entrenamiento.
No los escucho. Solo pienso en llegar a Gin. Necesito saber que está bien. Tras quitarme los patines, voy a buscarla. La veo en el vestuario que usa el equipo rival, cambiándose.
Entro y se sobresalta.
—Eres tú.
—Sí, solo soy yo. ¿Qué pasa?
—No quería tenerlo cerca… —admite—. Antes de caer, lo miré; vi su cara de horror y se quedó ahí grabada. Cuando lo he mirado, es como estar cayendo, sabiendo que tal vez todo acabe para siempre.
Guarda todo, agitada. La abrazo, pero no deja de temblar. Me preocupa. No me gusta verla así. Estaba mejor. Era más feliz.
—Gin…
—Se me pasará. Solo quiero irme. Deja que me vaya, Kerr. Quiero estar en mi casa.
—Voy contigo…
—No te lo tomes a mal, pero ahora no quiero follar. —Sus palabras me duelen y ella lo nota—. Lo siento, no quise decir eso. —Se pasa las manos por la frente.
—Me gusta estar contigo para algo más que follar…
—Lo sé, pero quiero estar sola. Me voy a ir, y me voy a enfrentar a esta mierda muchas veces. A cosas que me hagan daño y estaré sola. Si quiero avanzar, no puedo refugiarme en ti siempre.
—Necesitar ayuda no te hace no ser fuerte, Gin.
—¡Por favor! —alterada, me observa y no sé qué mierda hacer.
Nos miramos agitados. No sé cómo reaccionar. No esperaba esto tras días sin vernos. O que me echara en cara que, si quiero estar cerca, es solo para follar. Puedo estar a su lado sin más. Pero no me quiere cerca.
Me aparto para que se marche y lo hace. Escribo a Simon para ponerle al tanto de todo. No puedo hacer otra cosa.
¿Se llevaba mal con su entrenador?
Simon: No, pero nunca habla de él. Joder, ahora que estaba mejor. No sé en qué pensaba Stewart.
Yo tampoco.
Dale espacio. Yo te iré diciendo cómo está. ¿Vale? Estaba comprando, pero me marcho a casa para cuando llegue.
Gracias, Simon. Eres un buen amigo.
Regreso a la pista y me pongo a seguir las indicaciones de Orson. Habla con voz calmada y parece buen hombre. Joder, yo no sé ya qué pensar. Sayer y el resto me preguntan por Gin. Les digo lo poco que sé mientras sus palabras me siguen destrozando por dentro.
Al final, vuelvo a ser nada más que ese mujeriego que parece que solo quiere follar.
***
La llamo ya en mi casa y no me lo coge. Esto no pinta bien. Simon me llama.
—Hola —le digo cuando respondo—. ¿Qué tal está?
—Se ha tomado pastillas para dormir. No sé si eso es bueno o malo. No ha hablado conmigo tampoco.
—Es fuerte. Mañana estará mejor.
—Ya, bueno. Ha dicho que tal vez adelante su viaje, que no quiere verlo.
—¡Pues que lo despidan!
—No creo que ella quiera eso si se va en unos días.
—Siento que hay algo más.
—Yo también —admite y eso hace que me agite—, pero cuando le he preguntado, me ha dicho que no. No sé qué pensar.
—Yo tampoco.
—Por cierto, me han ofrecido un contrato para quedarme con la app, con Amanda. He aceptado. A Gin le han ofrecido entrenar al equipo de niñas que se incorporará. Ha dicho que no.
—No sabía nada de esto.
—Yo tampoco. Me lo ha contado medio dormida.
—Se va a ir…
—Mucho me temo que antes de lo que esperamos. No sé cómo voy a poder estar sin ella. Ella es mi ancla. —Se le corta la voz.
—No estás solo, Simon. Ahora eres parte también de mis amigos. Y sabes que por los amigos voy a muerte. —Se ríe recordando cómo los traté al principio.
—Gracias. Voy a dejarte. A ver cómo despierta mañana.
—Sí.
Cuelgo y no consigo centrarme en nada. Sayer viene a mi casa y vemos algo en la tele. Sabe que no estoy bien. Algo no me cuadra en toda esta historia. Es como si mi instinto me avisara de que una pieza en este puzle no encaja, pero no logro ver cuál.
O me da miedo sacar conclusiones precipitadas.