Melted ice (Ice 1) Capítulo 34
76%

Capítulo 34

Kerr

Observo a Gin patinar con las protecciones. Nos dice cómo debemos movernos y Simon graba cómo lo hacemos. Al acabar, tiro de ella mientras el resto se marcha.

—¿Has probado a follar en el hielo?

—¿En serio, Kerr? —Me río por su cara.

—Es broma. Solo quiero patinar contigo. Como si fuera tu pareja de baile.

—No sé si…

—Quiero que gires en el aire y cogerte. Ser tu salvavidas.

—¿Y si me hago daño? —La miro con todos los protectores puestos—. Vale, pero…

Cojo su cara entre mis manos y odio los guantes, por eso me los quito para acariciarla y pasar mis dedos por sus mejillas.

—Vamos poco a poco. ¿Vale? Quiero ayudarte a que seas feliz. No puedo devolverte el pasado, ni tus sueños. Pero puedo darte esto. ¿Me dejas? —Contiene las lágrimas y luego le hago señas al de la cabina para que ponga música.

—Has pensado en todo.

—Para mi chica, lo mejor. —Cuando me fulmina con la mirada, me río—. Vamos, déjate llevar conmigo.

Duda, pero al final patinamos juntos. Busca mi mano y yo la suya. Que nos compenetremos tan bien en el hielo no me sorprende. Conforme coge confianza, hace más giros. Y luego me explica cómo cogerla cuando gire en el aire.

Nos movemos y hace señas para que pueda levantarla. Pero la ropa es una mierda. Se aparta y se quita la ropa, hasta quedarse solo con las mallas.

—Gin…

—Confío en ti. Tú gira conmigo en tus brazos.

No contaba con esto cuando se lo propuse, pero el deseo en sus ojos de volar sin miedo hace que le diga un vale comedido. Patinamos de nuevo juntos y, tras intentarlo varias veces, la puedo alzar y giramos juntos, con ella en lo alto de mí.

Cuando está arriba, grita feliz. Luego la bajo y casi nos caemos. Se ríe y nos abrazamos. La sujeto con fuerza.

—Hacía tiempo que no me sentía volar sin miedo.

Se alza y me besa mientras patino pegado a ella. Al separarnos, estamos cerca del vidrio y acerco su espalda al cristal para besarla mejor. Se remueve bajo mi cuerpo buscando alivio.

—Aunque me tienta tener sexo en el hielo contigo y fundirlo. —Se ríe—. Hay demasiados mirones.

Mira a los de limpieza y al de la música. Se aparta sonrojada y giramos de nuevo juntos. De nuevo, la levanto y giro con ella. Y, cuando ella gira en el aire, la cojo. Por su cara de dolor sé que su rodilla ha dicho hasta aquí.

Recogemos todo y nos marchamos a cambiar.

Al salir, nos despedimos. La quiero llevar a su casa, pero Simon está esperando y no quiere hacerle el feo. En mi casa miro vídeos de pasos de parejas de hielo y le mando cosas que quiero probar con ella.

Ginette: Te has venido arriba, Kerr.

Son pasos donde él lleva el peso. Confía en mí.

Lo hago, capi.

No puedes llamarme así y no estar aquí para perderme en ti.

Este fin de semana dormiré contigo. ¿Te parece bien que ahí te diga capi mientras me la metes?

Decidido, vas a vivir conmigo hasta que te vayas.

Tonto :P

Hablamos un poco más y luego veo vídeos y tutoriales.

Hago algo que no es del hockey; lo disfruto.

Llevo tanto tiempo centrado en ser el mejor en ese deporte, que no era capaz de abrir los ojos y ver que hay un mundo de posibilidades a mi alcance.

No hago esto para ser un patinador artístico profesional, ni para ser el mejor; lo hago porque verla en mis brazos me hizo feliz.

Hace tiempo que me cuestiono si el hockey es lo único que puede dármelo todo.

***

Simon y Ginette se han quedado para probar un giro en el aire. Mañana viajamos fuera y hemos estado patinando solos, tras los entrenamientos. Simon quiere grabarlo para la app.

—No te pongas nerviosa. Te voy a atrapar.

Ginette asiente y giramos por la pista hasta que me hace señas para probar. Toma impulso y gira en el aire, haciendo piruetas perfectas. El mundo se detiene mientras la miro y, cuando cae, la cojo. Patinamos y se ríe feliz. Luego me abraza con fuerza.

—Me duele…, pero no tenía miedo de caerme. —La abrazo fuerte. Su corazón late a mil por hora.

Al mirarnos, no sé cómo ocultar lo que empieza a ser para mí.

Tomo aire, pero no me llega a los pulmones por todo lo que quiero decirle y sé que me voy a callar.

***

—Sales muy guapo en el vídeo. —Sayer acaba de tocar a mi casa—. Te estás enamorando de ella.

—Espero que no. —Voy hasta la cocina a por algo de beber.

Le sirvo lo mismo y miramos juntos cómo ha quedado el vídeo editado en la app. En él salgo patinando con Ginette, luego ella gira en el aire y la cojo. No sale nuestra mirada, ni nuestro casi beso. No sale, pero yo sigo ahí, en ese momento de felicidad de ella. En sus ojos dorados cargados de vida.

—Tengo un problema de los gordos.

—Bueno, podría ser peor. Podrías tener una novia de mierda que no se hace cargo de tu hijo…

—¿Lo dices por Amanda?

—Sí, me ha estado contando que su flamante novio le ha dicho que está agobiado.

—¿Y si cogemos un vuelo y le damos una paliza por gilipollas? Eso seguro que sirve como desestresante. —Sonríe con tristeza y da un largo trago a su bebida.

—No sé cómo decirle que lo mejor que puede pasarle es que lo deje.

—Tener un hijo en común lo complica todo.

—Sí… Porque si como novios están así, no me quiero ni imaginar lo cabrón que será como ex.

—O no, lo mismo decide pasar del pequeño, como nos tememos todos.

—Sí, no sé qué es mejor, si un padre ausente o un ex que haga la vida imposible a las dos personas que más quiero.

Entiendo su dilema. En el equipo hay algunos padres divorciados y no siempre las cosas son amistosas.

Tal vez, por eso, Amanda duda tanto, porque no quiere que nadie la separe de su Sasha y, si se separa de su novio, tal vez esto pase cada fin de semana o cada quince días.

No debe ser fácil para ella de golpe estar sin Sasha, ni para el pequeño.

—¿Y a ti qué tal con Blanca? ¿Todo bien? —No va bien, pero no me lo dirá.

Ha empezado a salir con una mujer morena preciosa, pero, como ha pasado con otras, no siento que mi amigo sea feliz.

—Sí, bien —miente y como hace él con su hermana, cuando le habla de su novio, me tengo que hacer el tonto hasta que se estampe él solo con la realidad.

Cuando Sayer se marcha, escribo a Gin y no dejamos de hablar hasta que se duerme.