Capítulo 33
Ginette
La prensa se ha hecho eco de nuestro beso. Se preguntan si, entre eso y que nos fuimos juntos de la fiesta, es que somos algo más. Lo que han aumentado los usuarios de la app para ver si descubren algo en las grabaciones.
Sabía que esto podía pasar y sé que, si le hubiera dicho a Kerr que lo ocultara, lo hubiera hecho.
Al fin y al cabo, solo somos amigos que se lo están pasando bien.
No lo hice porque tengo un mejor amigo que sufre cada vez que tiene un lío con un hombre que lo esconde, como si estar con él, de la forma que sea, fuera un secreto horrible.
Simon sufre cada vez que esto pasa. Ahora está tenso por algo y no me lo cuenta.
Seguro que por un lío con alguien que se avergüenza de sentirse atraído por él.
Por eso, no quiero que Kerr sea mi secreto, como si me avergonzara sentirme tan atraída por él, como para que nadie lo sepa.
Tenemos las cosas claras de qué es esto, por lo que el resto que diga lo que quiera.
Anoche salió que Kerr hablaba con una mujer muy acaramelado.
Lo de siempre. Me molestó, pero vi que Kerr tenía las manos en los bolsillos y parecía aburrido.
No puede evitar que se le acerquen, pero somos amigos.
No me haría eso. Lo siento así, aunque tampoco hemos hablado de exclusividad.
No puedo pedirle eso. He estado hablando con Irma.
He quedado esta tarde para vernos y hablar.
Irme donde ella está me tienta. Quiero sentir eso.
Quiero encontrar un lugar donde sentirme que soy yo, sin renunciar a nada más.
Tocan a la puerta del despacho. Amanda y Simon se han ido a ver a Sasha, que hoy estaba más inquieto de lo normal.
Que su padre llame cada vez menos no pinta bien.
Por eso le he dicho a Amanda que se venga esta tarde, y Simon se ha ofrecido a llevar a Sasha al parque que hay cerca de la cafetería, donde he quedado para que tengamos una tarde de chicas.
Simon se va a quedar aquí. Lo veo más feliz que nunca, y con Amanda tiene una conexión especial. Sé que me iré y se quedará atrás. He estado tan protegida desde hace años por él, que será raro volar sola.
Alzo la mirada y veo a Kerr apoyado en la puerta con esos aires de chulo. Mis latidos se disparan y las cosas que quiero hacerle consiguen que arda en mi asiento.
—No sé qué estás pensando, pero me apunto a todo.
—Es bueno saberlo. ¿Qué quieres?
—¿Aparte?
—Aparte de eso. —Sonríe y se me acerca. Me da un ligero beso que me sabe a poco y luego se sienta a la mesa. Va con la equipación y parece enorme en ella—. ¿Vas a viajar con nosotros este fin de semana?
—Sí.
—Bien, vamos a ir a mi ciudad. Quiero enseñarte algo, aparte de mi cuarto.
—Siempre pensando en lo mismo. —Se ríe—. Iré donde quieras.
—Perfecto. Ahora me marcho. Hablamos luego.
—He quedado con Irma. —Noto cómo algo se oscurece en su mirada, un solo segundo antes de que sonría.
—Luego me cuentas qué tal.
—Sí —le respondo.
Se marcha y su perfume queda anclado en el aire. Me cuesta mucho concentrarme de nuevo en el trabajo sin pensar en él… y en su cuarto en el hotel. Este hombre me está convirtiendo en una salida que solo puede pensar en follárselo.
***
Amanda y yo llegamos a la cafetería, tras dejar a Simon con Sasha en los columpios.
Sayer le dijo que se pasaría si podía a ayudar con el trasto.
Entramos a la cafetería y las presento. Entonces, empiezan a hablar de niños y me pierdo.
Amanda parece feliz compartiendo sus preocupaciones con alguien que la entiende tan bien.
—Tuvo que ser duro dejar tu carrera por ser madre. —Irma asiente pensativa.—Sí, y tú tener que dedicarte sola a tu hijo. ¿Tu marido no te ayuda?
—No estamos casados y, bueno, trabaja fuera para conseguir más dinero —Amanda responde fríamente. Está claro que el tema de su novio la tiene tensa—. Me siento muy sola cuidando a Sasha. Siento que yo he renunciado a demasiadas cosas…
—Y ellos no. —Irma coge su mano—. Eso casi hizo que me separara. Verlo patinar me alegraba, pero, a la vez, me destrozaba no poder estar yo ahí porque, como madre, mi cuerpo y mi vida habían cambiado.
—Sí. Mi novio se va de fiesta. Sale con sus amigos allí. Lleva una vida de soltero y de vez en cuando llama. Yo estoy agotada. No puedo más. —Amanda se rompe e Irma la abraza—. Me siento mala madre por no poder con todo.
—Creo que en tu caso lo peor es saber que esto es cosa de dos y tener que tirar sola —le responde esta.
—Puede ser. Ya no sé qué siento por él. Cuando lo miro, siento rabia porque no sea mi compañero de vida.
—Tal vez te toque tomar decisiones —le aconseja Irma y yo estoy pensando lo mismo.
Lo peor de estar con alguien que no te ayuda es que te tragas todo ese dolor hasta que explotas y eres la mala de la película.
Eso me pasaba con mi ex. Yo me callaba todo lo que me dolía porque ni podía fracasar y, cuando reventaba, porque estaba muy rota, me decía que era horrible y me echaba en cara todo.
Era muy joven para comprender que sacrificar mi felicidad por otra persona no era amor. Era egoísmo.
—Entonces, ¿qué? —Irma me mira—. ¿Descartas venir a dar clases conmigo? Me sobra un cuarto y te lo podría alquilar hasta que encuentres otra cosa.
—No lo descarto.
Y eso es cierto. Amanda me mira con tristeza. No quiere que me vaya, la entiendo. Yo tampoco deseo irme con tantas ganas como hace unas semanas, pero tampoco me siento aquí en paz. Necesito algo más. El problema es que no sé el qué.
Amanda e Irma se dan los móviles. Nos despedimos de Irma y quedamos en escribirnos pronto. Vamos hasta el parque y Amanda tiene cara de preocupada.
—¿Todo bien?
—No lo sé —admite. Le paso el brazo por el suyo—. No sé si tengo que separarme de Calvin. No estoy feliz y que no venga pone triste a Sasha. Se hace ilusiones con que su padre pronto vivirá con nosotros y su padre no parece tener ganas de regresar y aceptar sus responsabilidades.
Se seca un par de lágrimas, disimuladamente.
—Hagas lo que hagas, no estás sola.
—Lo sé. Pero no es fácil. Llevo años esperando que todo cambie, ser una familia, pero nada ha cambiado.
Primero se fue por dinero y ahora sigue ahí…
porque así no tiene que ser padre a tiempo completo.
Mi novio no deseaba hijos. Me sugirió que abortara.
Yo no quería, pero le ofrecí que renunciara a él.
Decidió seguir porque me amaba, dijo. Ahora ya no sé si a lo que tenemos se le puede llamar amor.
Nunca creí que el amor fuera sentirse sola tanto tiempo y sentir que toda la responsabilidad recae en ti.
Esperaba que tener una pareja fuera tener un apoyo.
Llegamos al parque y se seca las lágrimas para que Sasha no las vea.
—Yo me aferré a mi ex. Me ponía los cuernos, pero dejarlo era fracasar.
Joder, lo vi con unas y con otras, pero me decía siempre que a veces se le iba la cabeza, pero que me amaba a mí.
Que tuviera paciencia. Y la tuve. Joder, la tuve y al final…
Al final no cambió y yo tuve que aceptar que el error fue no dejarlo la primera vez que me faltó el respeto.
—Es mucho que pensar y no sé si estoy preparada para tomar decisiones ahora. Lo dejo estar, porque no quiero presionarla. Vamos a la zona de juegos y vemos a Sasha con Simon jugando con la arena. Sayer está en el banco mirando el móvil. Al vernos, nos dice hola con la mano.
Nos sentamos con él mientras Simon hace el payaso con Sasha. Sayer los mira y sonríe, antes de centrar su atención en el móvil. No para de sonar. Seguro que está hablando con un ligue.
Nos despedimos de ellos, cuando Simon consigue quitarse a Sasha de encima.
—Tengo arena hasta en los huevos —me dice cuando entramos a nuestro piso.
Hay fiesta arriba y se escucha como si estuviéramos en ella. Simon se marcha a darse una ducha. Me cambio y me pongo una de las camisas de Kerr. Aún huele a él, al detergente que usa. Hago la cena pensando qué estará haciendo. Le escribo mientras la cebolla se pocha.
¿Qué tal tu tarde? Yo bien. Irma ya se va, pero me ha dejado la puerta abierta para que vaya a su casa.
Kerr: Repasando jugadas del partido y de los siguientes rivales.
¿Nervioso por jugar en casa?
La verdad es que sí. Y por ver a mis padres. Nunca sé por dónde va a salir mi padre.
¿Y eso?
A veces siento que lo que más admira de mí es que juegue al hockey. Pero eso no siempre será así.
Bueno, a ver qué tal cuando los veas. ¿Irán al partido?
Sí, ahí estarán.
Me los puedes presentar. Les dices: mira, la chica adolescente que me follo.
Ya no te veo como una adolescente y no, mejor que no. No he presentado a mis padres nunca a nadie.
¿Por qué?
No he tenido novia seria. No se ha presentado la oportunidad.
Se me olvidaba que eres un mujeriego :P
O no. Tal vez solo me adapté a lo que se espera de mí. Nunca nadie me ha propuesto ser algo más y yo tampoco he tenido la fuerza de querer dejar al tío buenorro que se follarían. Ese papel me iba bien.
¿Y ahora?
Espero con el corazón latiendo con fuerza. No sé si quiero que me diga que sí o que no, porque yo solo lo veo como ese tío buenorro que aprecio mucho, que quiero en mi vida para siempre, pero nada más…
Kerr: Tal vez me he cansado de ser solo eso.
Entiendo.
Sé lo que hay entre los dos, Gin. No te estoy proponiendo nada serio.
Respiro aliviada y, sentirme aliviada, me duele. Él se merece lo mejor. No lo va a encontrar conmigo, pero tal vez un día con otra sí. Es un hombre increíble y no es egoísta. Siempre cuida de mí. De que no me falte de nada. Es ese compañero de vida que una mujer se merece.
Cambiamos de tema y, por suerte, este se queda suspendido en el aire. La idea de imaginarlo con otra no me hace gracia. Pero, a largo plazo, me acostumbraré… Espero.