Melted ice (Ice 1) Capítulo 6
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Capítulo 6

Ginette

Me marcho de viaje con el equipo para un par de partidos de pretemporada. Simon también; Amanda se queda revisando todo y subiendo todo lo que le mandemos para hacer la app más atractiva.

—No te voy a mentir —me dijo mi padrino ayer, tras una semana de subir vídeos—, si esto sigue a la baja en suscripciones, se cerrará.

—¿Y qué pasará con Amanda?

—Pues le tocará buscar otra cosa. De momento, se aguantará hasta que acabéis las prácticas; luego depende de los resultados.

Se lo conté a Simon, pero no a Amanda, ya que no la quise preocupar.

Está muy emocionada con el trabajo y su hijo cada vez lleva mejor la guardería.

Sobre todo, porque si se porta bien, Simon le hace cada día un animal nuevo con papiroflexia.

Se lo da con un caramelo de menta. Por suerte, son sin azúcar.

Subo al avión y voy derecha al asiento de Kerr y Sayer. Me pongo en medio de los dos y ambos me miran cabreados. Me levanto para que Kerr pase a la ventanilla.

—No me miréis así, el puesto de Amanda corre peligro y o hacemos que la aplicación sea una pasada en estos meses o cuando yo me vaya, irá a la calle, porque mi padrino seguro que la mantiene este tiempo por mí —me remuevo inquieta porque el motivo me sigue quitando el aliento—, pero por ella no lo hará a menos que vaya bien.

¿Hablamos ahora el mismo idioma? — Sayer asiente y Kerr, tras pensarlo, también—.

Vale, voy a ser vuestra sombra en este viaje.

Kerr me mira fijamente y no sé si me quiere sacar la cabeza de los hombros o enterrar el hacha de guerra.

Parece mentira que no hace mucho lo besara. Solo de pensarlo, noto cómo se me acelera la respiración porque la atracción entre los dos sigue ahí, a pesar de todo.

Kerr

Sonríe de esa forma que hace que sus ojos dorados brillen más. Me fijo en que tiene motas verdes y varios tipos de marrón… Un momento, ¿qué narices hago fijándome en eso?

—Vamos a dejar algo claro. —Espera—. Hago esto por Amanda; es como una hermana para mí. Por ti no movería un dedo.

—Vale, dejado eso claro, que me la suda bastante que por mí no hagas nada, ¿podemos empezar? Porque no soy tonta, sé que tras nuestro primer encuentro no harías nada por mí.

—Por eso has recurrido a mi hermana.

—Exacto, y ahora Sayer, cuando esto se mantenga en el aire, te haré unas preguntas.

Sayer le dice que vale. Nos ponemos el cinturón y miro hacia fuera; estos asientos son amplios, pero, aun así, soy muy consciente de su menudo cuerpo cerca del mío y de su perfume. Huele a vainilla y canela. Olerla es como entrar a una pastelería y ver las galletas recién hechas en la bandeja.

Molesto, me centro en el despegue y, cuando se termina, me quito el cinturón. Espero sus preguntas, pero se centra primero en Sayer.

—Algo que siempre lleves a tus partidos.

He leído todo lo referente a vosotros que se publica y de esto no hay nada.

—Saca su libreta y la veo llena de notas—.

A los exámenes yo me llevaba mi pulsera de la suerte.

—La toca. Es rosa y tiene colgado un trébol—.

Me la regaló Simon en el primer examen y me dijo que me daría suerte.

Me salió tan bien que no pude hacer ni un solo examen sin ella.

—Yo llevo los mismos calcetines desde el primer partido.

—Doy fe. —Me río. Ginette lo graba todo—. Tuvimos que aprender a coser para que se los pudiera poner una y otra vez.

—Espero que por lo menos estén limpios. —Sayer asiente.

—Antes de esos calcetines perdimos siempre. Fue ponérmelos y empezar a ganar.

—Le compré varios iguales —añado—, pero era con esos. Cuando se ponía otros, perdíamos.

—Joder, espero que los guardes como oro en paño. —Sayer asiente. Ginette clava sus ojos en mí y la cámara—. ¿Y tú? Vamos, la gente quiere saber qué llevas que te dé suerte.

—No llevo nada —le digo—. No, porque con los calcetines de este ya tuve suficiente.

—Pero no siempre habéis jugado juntos. ¿No hubo nada que llevaras cuando ibas sin él?

—No, pero sí hago algo antes de salir al hielo. —Me levanto la camiseta y veo cómo Ginette se sonroja. Le caigo mal, pero no le soy indiferente.

Ya lo comprobé esa noche, cuando se acercó y me besó con torpeza.

Cuando pegó sus labios cremosos a los míos y la vi irse, mientras sentía ganas de seguirla.

No lo hice por su edad, pero, joder, un beso bastó para que tuviera ganas de mucho más.

Hacía tiempo que eso no me pasaba. De hecho, pienso más en él de lo que debería.

—Es un fénix. Me lo tatué cuando empecé la liga profesional y, antes de salir, lo toco. Cuando no lo he tocado, hemos perdido. Por eso, se ha convertido en una costumbre.

—¿Pasas los dedos sobre él? —Lo hago y veo cómo sigue la mirada de mis dedos hasta la goma de mis bóxer.

Se muerde el labio inferior y luego corta el vídeo. Veo en sus ojos la excitación apenas contenida. Prueba de que lo que sintió hace semanas sigue ahí. Anclado en ella aunque, por su mirada, intuyo que no le hace gracia.

—Vale, tengo suficiente por ahora.

Se marcha como si huyera. Va hasta Simon y este la abraza antes de darle un beso cariñoso en la frente.

Lo has hecho muy bien, le dice. Se nota mucho que se quieren.

Parece su novio. Tal vez lo sea. ¿Sabe su novio que se besa con otros?

Se lo preguntaré…, por mera curiosidad. Hasta ahora no me había planteado que pudiera ser su novio, pero ahora, al verlos juntos, se nota que hay una complicidad fuerte entre ellos.

Tendré que investigar.

Por mera curiosidad, no porque me importe…

Ginette

Aterrizamos y vamos hasta un autobús del equipo.

Los de prensa graban cosas. Nosotros tenemos que grabar algo más personal.

Simon se sienta y edita el vídeo de Sayer y Kerr.

Miro cómo lo hace; Kerr queda muy bien en cámara.

Esos ojos verde azulados brillan ante el objetivo.

Lleva una gorra hacia atrás tapando su pelo castaño.

No sé qué tienen los hombres con gorra que nos gustan tanto.

Se lo manda a Amanda poco antes de llegar al hotel. Simon y yo compartimos cuarto y cama. Hemos dormido muchas veces juntos. Entramos en la habitación y observamos todo.

—Deberías ir al cuarto de Kerr y hacerle fotos. A la gente le gusta ver eso.

Voy a negarme, pero al final lo hago. Pregunto a la de prensa su número y me lo dice.

Toco a la puerta cuando llego a él. Kerr tarda en abrir y, cuando lo hace, solo lleva una toalla.

Solo una toalla. Solo una puñetera toalla…

Madre mía, no puedo dejar de mirar todo lo que tengo delante y me molesta apreciar lo marcado que está o esos musculosos brazos. Agitada, entro sin pedir permiso.

—Necesito grabar tu dormitorio.

—¿También me vas a grabar las pelotas?

—No, a nadie le interesan.

Alza una ceja castaña. El pelo le cae sobre la frente.

Dan ganas de meter las manos en él mientras te empotra con fuerza.

A mí no, claro. Aprieto los muslos cuando siento cómo palpita mi centro.

Yo creía que mi fuego por él se apagó en el momento que se comportó como un idiota, pero no, aquí está.

Lo peor es que lo entiendo. Amanda es importante para él y me dieron el trabajo a dedo a mí. Eso habla de que es fiel a sus amigos.

—Puedes grabar lo que quieras. —Se gira y tira de la toalla.

Grito cuando veo su culo. Su perfecto culo, antes de cerrar la puerta del aseo. ¡Madre mía! No voy a olvidar ese culo en mi vida. Agitada, trato de no pensar en sus redondos glúteos. ¡Dios mío!

«Vale…, concéntrate», me digo mientras noto cómo el calor se extiende entre mis muslos.

Miro a mi alrededor y decido hacer un vídeo con sus cosas; mostrar cómo ha dejado todo. Tras esto, voy al armario donde ha colgado el traje.

—Lo sé, chicas. Os encanta ver a Kerr en traje. Le hace un culazo… Digo, un cuerpazo. —Mi voz suena de fondo, pero no se me ve la cara. Es lo que le hace a la app más personal y diferente; ha sido idea de Amanda—. Su reloj. —Lo miro y tiene una inscripción—: «Hasta la gloria y más allá».

Miro el dibujo de Buzz de Toy Story . Está grabado.

—Buzz es mi personaje favorito, porque al final se da cuenta de que no podía volar sin caer con estilo… Algunos no sabemos caer con estilo.

—Algunos lo siguen intentando. —Miro a Kerr con el móvil y lo grabo. Por suerte, lleva un pantalón deportivo.

—¿Por qué Buzz?

—Porque se creía el mejor. Invencible. Superior. Y la vida le dio una hostia. Le tocó hacerse a sí mismo y coger lo que sí tenía para ser el mejor. Mi madre me regaló ese reloj cuando llegué a la NHL. Me dijo que, si me creía el mejor, me daría muchas hostias.

Sonríe y se nota que quiere a su madre. Sus padres viven en un barrio de Nueva York. Él nació allí, aunque su padre tiene orígenes italianos.

—Me gusta cómo ha quedado. —Apago y lo miro—. Gracias por hacer esto por Amanda.

—De nada. Y ahora largo. Quiero hacerme una paja sin que una entrometida se ponga a fisgar entre mi ropa interior.

—No estabas haciendo eso antes de que llamara. ¿No? —Me sonrojo y sonríe descarado—. Mira, mejor no respondas. Puedo vivir sin saberlo.

Salgo agitada, nerviosa y excitada solo de imaginar las manos de Kerr sujetando su polla para meneársela. Con el culo tenso… Joder, y más apretado al correrse. Ojalá supiera cómo borrar su culo de mi cabeza.

***

—No vas a olvidarte de su culo en la vida. —Estoy con Simon tomando algo cerca del hotel.

—No, la verdad. Es que menudo culo. —Se ríe y choca su cerveza con la mía—. Lo que importa es que los vídeos han gustado y los pequeños reels , para que si la gente quiere ver más, entre en la app; tienen muchos comentarios.

—Sí, ha sido buena la idea de Amanda. Y no esperaba lo de Buzz. Sobre todo porque es tu personaje favorito. —Toca mi mano, donde está la pulsera con Buzz volando.

—Bueno, yo no conseguí ser como él.

—Ya, pero un día lo harás. Encontrarás tu camino y volarás alto.

—Me dejaré llevar y punto. Para un aterrizaje con estilo. —Doy un largo trago a mi cerveza y pienso sin querer en Kerr.

Este lado de él no lo esperaba. Y, por los comentarios de la gente, ellos tampoco. De Kerr solo se sabe que es un mujeriego, pero nada más, y de Sayer también se sabe muy poco. Miro a este último cuando entra a la cervecería.

—¡Sayer!

—Sois una pesadilla —dice, pero se coge un taburete a mi lado—. ¿Necesitas más material?

—No, solo te quería decir hola.

Sayer asiente y mira de reojo a Simon, que observa el móvil sin hacerle mucho caso, no queriendo que se dé cuenta de lo mucho que le atrae el jugador.

—Estáis haciendo a mi hermana y a mi sobrino felices. —Sus miradas se cruzan hasta que Simon la aparta, agitado—. Quiere que le haga yo papiroflexia, pero se me da fatal.

—Si alguna vez quieres, puedo enseñarte.

—Gracias, pero no. Así que eso te lo dejo a ti. —Simon asiente—. Vamos, hagamos algo para esa app. Os voy a enseñar cómo me gusta tomar la cerveza, sin alcohol, antes de un partido.

—Bien, pero antes quiero decirte que entiendo que nos trataras así.

—Sayer me mira clavando sus increíbles ojos verdes en mí.

Es jodidamente guapo, pero no me despierta nada, como el culo…

Digo, como Kerr. Para mi desgracia—. Yo, si alguien le quitara por enchufe el puesto de trabajo a quien quiero, me cabrearía mucho.

—Era importante para Amanda el empleo. —Y lo entiendo. Cuanto más la conozco, más sé lo difícil que lo ha tenido todo desde que se quedó embarazada—. Vamos, hagamos algo para la aplicación.

Se pide una cerveza sin alcohol y luego limón y azúcar. Lo grabo y vemos cómo echa un poco de limón y luego azúcar. Pongo cara de asco. Sayer se ríe y le da un trago.

—Me gustan los contrastes. Qué os puedo decir.

—Que es asqueroso. Por favor, dejad en comentarios si opináis como yo.

Sayer sonríe de esa forma en que se le marcan los hoyuelos. Hago un primer plano y, cuando se da cuenta, me guiña un ojo. Aunque sonríe, la sonrisa no llena del todo sus ojos verdes. A veces siento que está lejos de aquí.

—Vale, por hoy tengo muchas cosas.

—Me llevo tu móvil para editarlo. —Simon se despide tras coger mi teléfono y se marcha.

—¿Es tu novio?

—¿Simon? —Asiente—. No, es mi mejor amigo. Mi alma gemela de los amigos.

—Eso no lo he escuchado en mi vida.

—Ya, bueno, el amor es algo más que encontrar a tu media naranja. Tener amigos que darían todo por tu felicidad es amor, también.

—Sí, eso sí.

Hablamos un poco, hasta que una mujer se le acerca dejando claro que quiere algo más. Recojo mis cosas y me despido de él para no joderle el ligue. Regreso al hotel y mi padrino me dice que lo que hemos grabado está siendo un éxito. Sigue así, dice.

Genial, solo tengo que ver el culo de Kerr más a menudo… No, joder… ¡Borrar de mi mente!