Medina. Operación Ébano (Universo Morris) Capítulo 23
29%

Capítulo 23

M orris entra en la habitación del hotel Brume Parisienne, situado en el distrito XII. Se la queda mirando y frunce los labios, pensando en que días atrás su mejor amigo y compañero y su esposa estaban allí alojados, felices y pasando unas vacaciones.

Deja la maleta en un lateral y el bolso sobre la mesa de la entrada. Se quita el blazer y lo coloca sobre el respaldo de una silla, consciente de que en el interior del bolsillo hay información crucial, pero primero necesita una ducha y comer algo.

Ya más centrada, se sienta en la mesa, saca su portátil y, mientras lo enciende, abre una cerveza sin alcohol que ha pedido. Brinda elevando el botellín hacia el techo.

—Gabi, te voy a encontrar.

La pantalla parpadea y, a los pocos segundos, aparece una carpeta sin nombre, protegida por contraseña. Camila teclea los códigos que Jean le ha escrito en una servilleta doblada: Lucien07.

La carpeta se abre al instante.

Dentro observa varios archivos: informes en PDF, imágenes borrosas, grabaciones de audio y un documento titulado «Operación Ébano – Confidencial». Morris asiente con la cabeza, le da un mordisco a su sándwich y clica con el ratón sobre la carpeta.

Al abrirse, descubre que el texto está en francés. Suspira, niega con la cabeza y activa el traductor automático para poder comenzar a leer.

La red Ébano opera en tres niveles: captación, traslado y distribución.

Las mujeres son seleccionadas en Europa del Este, trasladadas por rutas marítimas y terrestres encubiertas y distribuidas en centros clandestinos en Francia, España y Bélgica.

El contacto principal en París es conocido como «la Rusa».

Se sospecha que utiliza identidades falsas y que opera bajo la cobertura de una empresa de importación de madera.

Tras leer eso, Camila bufa.

«¡Mierda, Gabi!».

Pasa al siguiente archivo. Es un esquema de rutas logísticas. No hay nombres, solo códigos que no entiende. Pero en la esquina inferior de cada página aparece un pequeño sello digital: la silueta de un gato negro, sentado, con la cola enroscada.

La inspectora amplía la imagen. El sello no está en el texto. Está incrustado en los metadatos. No hay firma, no hay iniciales. Solo ese símbolo, repetido en cada uno de los documentos de ese archivo.

—¿Y esto? —susurra para sí misma.

Abre una grabación de audio. Cierra los ojos para concentrarse, pero solo se escuchan voces distorsionadas, llenas de interferencias. Vuelve hacia atrás y lo pone de nuevo, colocándose los auriculares. Entre fragmentos, entiende:

«… el pedido llega a las siete… no falles esta vez…».

—¿A las siete de cuándo? —dice en voz alta, mirando la fecha del archivo—. 2 de mayo de 2024.

Chasquea la lengua. Está perdida. Saca el teléfono y marca el número de Jorge.

—Morris, ¿has averiguado algo?

—Es largo de explicar —suspira—. He obtenido un pen drive con información.

—¿Cómo que has obtenido un pen drive ?

Toma una bocanada de aire.

—Hay datos que no entiendo y necesito tu ayuda.

—Súbelo a la nube.

—No es tan fácil —responde ella—. El com… G. me ha dicho que…

—Entiendo —la corta Jorge—. Avísame cuando regreses a España. Mientras tanto, ten mucho cuidado.

—Lo entiendo, pero no sé si tenemos mucho tiempo.

—No estoy de brazos cruzados, Camila.

—No, Jorge, no digo eso. Es solo que… —Morris se levanta y comienza a caminar de un lado a otro de la habitación.

—Gabi y tú habéis salido de situaciones mucho peores.

—No estaría yo tan segura, Jorge. No estaría yo tan segura —repite, y se coloca los dedos sobre el puente de la nariz—. Voy a hablar con la recepcionista, a ver si logro sacarle algo.

—En cuanto estés en España, avísame para ir a casa de Gabi.

—¿A casa de Gabi? —pregunta, confusa.

—Sí. —Carraspea y toma una bocanada de aire—. Quiero ver si Maite está bien.

La inspectora entrecierra los ojos, sin entender muy bien si Jorge le está hablando en clave o si realmente está preocupado por ella.

—Así lo haré.

Camila cuelga el teléfono, se guarda el pen y sale de la habitación, dispuesta a recabar todas las pruebas que sean necesarias.