Match Point 26 #2
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26 #2

Kieran observa como su padre se pasa una mano por el pelo.

—Lamento no habértelo contado antes —añade Brian en un tono suave—.

Fue un error por mi parte. Estaba intentando hacer acopio del valor necesario para ponerme en contacto contigo.

He sido un cobarde, lo reconozco. No he venido aquí a causar problemas, Kieran.

Si quieres que me vaya, lo haré. Tienes que estar en forma y nunca haría nada que pudiera poner en peligro tus opciones de ganar Wimbledon.

—Tras suspirar pesadamente, se pone de pie—.

Lo cierto es que me alegro de que Neil me llamara.

Ha sido el empujón que necesitaba para venir aquí y decirte a la cara lo orgulloso que me siento de ti.

La mandíbula de Kieran se tensa cuando Brian se acerca con cautela a él.

—Estoy muy orgulloso de ti, hijo —enfatiza con voz trémula deteniéndose delante de él.

Con los ojos vidriosos, Kieran aparta ligeramente la cara y parpadea furioso—.

Deberías haberme visto en el pub , viéndote jugar el partido de cuartos de final.

Mis gritos y vítores le dejaron claro a todo Dublín que eres mi hijo.

Inclinando la cabeza, Kieran no puede evitar sonreír. Brian repara en ello y, animado, extiende una mano y la coloca en su brazo.

—Todo el país te apoya —le dice, dándole un apretón—. No importa lo que suceda ahora, ya nos sentimos orgullosos de ti. Aun así, sé que puedes rematar la faena. Ytú también, ¿verdad?

Kieran traga saliva y asiente con firmeza.

—Sé que hemos tenido nuestras diferencias, pero me gustaría quedarme y ayudarte en lo que pueda —dice Brian—.

Cuando trabajábamos juntos, conseguía sacar lo mejor de ti.

Hace mucho que no lo hago; quiero compensártelo.

He estado estudiando tu juego en este torneo y hay unas pocas cosas que, a mi parecer, puedes hacer para mejorar aún más.

Son solo un par de consejos. Neil es quien está a cargo, lo tengo claro.

Deja que os eche una mano. Si no funciona, siempre puedes darme la patada.

A juzgar por su expresión, Kieran no parece muy convencido.

—Ya no soy el mismo, Kieran —le dice Brian con firmeza—. He estado haciéndoles frente a mis problemas y he cambiado. Mis antiguos métodos —niega con la cabeza desaprobatoriamente— eran incorrectos. Si me dejas, quiero compensártelo, hijo.

Lo mira con aire esperanzado. Tras respirar hondo, Kieran decide hablar.

—¿Solo tienes un par de consejos?

Brian sonríe y deja escapar una risa ahogada.

—Quizá algunos más. —Se vuelve hacia mí y vacila—. Flora, me pregunto si podría aceptar ahora tu oferta de algo para beber. Me encantaría una taza de té. Con leche y azúcar, si tienes.

—Sí, claro —digo, poniéndome de pie—. ¿Quieres algo, Kieran?

Este niega con la cabeza y yo salgo del salón con una sensación de incertidumbre arremolinándose en mi estómago.

Brian parece sincero. Me alegraría que Kieran pudiera encontrar un modo de perdonarlo y volviera a trabajar con él si eso es lo que realmente quiere.

Sin embargo, también soy consciente del poder que alguien como Brian tiene sobre su hijo, que siempre buscará su aprobación.

Su interpretación del papel de padre arrepentido ha sido perfecta, temo incluso que demasiado.

Mientras el agua hierve, no puedo oír su conversación, pero, cuando el hervidor se para y sirvo el té, pillo una parte. Con cautela, me acerco a la puerta y escucho las voces procedentes del salón.

—... y no querrás echar a perder tu sueño por algo que quizá no vaya a ninguna parte —está diciendo Brian en un tono de voz bajo, aunque lo suficientemente claro para que pueda oír cada una de las palabras.

—Eso no lo sabes, papá. No has estado aquí.

—Lo que sé es que estás a punto de conseguir aquello por lo que has estado trabajando toda la vida y cualquier tipo de distracción, el menor altibajo emocional, puede hacer que descarriles.

Este acuerdo de convivencia... es extraño.

Ylo entiendo, de verdad. Sé lo mucho que te importa esta calle, y Neil me ha explicado lo que pasó.

Le has sacado el mayor provecho posible a la situación, soy consciente de ello.

Pero nada es más importante que el torneo.

Nada. ¿Crees que volverás a tener otra oportunidad como esta, Kieran?

Sé honesto contigo mismo. Este es el momento de la verdad. Estoy seguro. Ycreo que tú también.

Se hace un silencio y luego no llego a oír la respuesta de Kieran.

—Este es tu momento, hijo mío. Ha llegado tu oportunidad, y juntos nos aseguraremos de que la aproveches. Te lo debes a ti mismo y a tu país. Se lo debes a Aidan. Es hora de ponerse serios. No dejes que nada ni nadie se interponga entre tú y tu sueño.

Más silencio, y luego oigo que Brian dice afablemente:

—Muy bien.

Lo cual significa que Kieran debe de haberse mostrado de acuerdo.

Es un buen consejo, después de todo. No debería dejar que nadie interfiera.

Si se tratara de cualquier otra persona, yo estaría asintiendo enérgicamente en vez de permanecer apoyada en el marco de la puerta con una devastadora sensación atenazándome el corazón.

Porque no hace falta ser un genio para saber que ese alguien del que estaba hablando Brian, ese alguien que se interpone entre Kieran y su sueño, soy yo.