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Siento tantas mariposas en el estómago que no puedo comer.

Sinceramente, no sé cómo consigue Kieran gestionar estos nervios; si yo estoy así sin jugar, ¿cómo se sentirá él, que está a punto de salir a la pista?

El torneo de Wimbledon intimida. Siete rondas a lo largo de dos semanas: cuatro iniciales y luego ya cuartos de final, semifinales y, por último, la final.

¿Cómo es posible que los jugadores que llegan a la final no estén completamente agotados?

Lo he mirado y, como Kieran juega hoy, el primer día del torneo, si las cosas salen bien y va ganando a sus oponentes, esta semana jugará el lunes, el miércoles, el viernes y el domingo, y, la que viene, el martes, el viernes y la final del domingo.

Eso es muchísimo. Estoy cansada solo de pensar en ello.

Y atención a esto: ganas cincuenta y cinco mil libras esterlinas solo por participar en la primera ronda.

Aunque pierdas el primer partido, recibes esa cantidad en tu cuenta bancaria.

Apartir de ahí la cosa va a más; a medida que vas superando rondas, la cantidad también aumenta.

Yeste es solo uno de los torneos del año.

¡¿Por qué no me hice jugadora profesional de tenis?!

Aunque en realidad no podría soportar la tensión.

Cuando Neil ha venido a buscar a Kieran esta mañana, me ha dicho que jugará en la pista siete.

Los partidos que se celebran ahí no se emiten en la televisión pública, pero se pueden ver en directo a través de una plataforma online.

Esa ha sido básicamente nuestra conversación mientras él esperaba en el salón a que Kieran estuviera listo para salir.

Está claro que no se fía de mí. Después de haberle ofrecido todas y cada una de las variedades de bebidas disponibles en casa —que, gracias a la nutricionista de Kieran, no son pocas que se diga— y de que él las haya rechazado con educación, se ha quedado junto a la chimenea con el móvil mientras yo me sentaba y fingía que miraba el mío.

Con el rabillo del ojo, he podido ver que, de vez en cuando, me echaba un vistazo con el ceño fruncido, como si estuviera intentando comprender mis intenciones.

A causa de su presencia, Kieran y yo nos hemos despedido de un modo extraño.

Si Neil no hubiera estado aquí, lo habría abrazado o algo, pero, como estaba observándonos cual halcón, lo único que he podido hacer ha sido sonreírle y decir «¡tú puedes!

» antes de que desapareciera por la puerta.

Espero que se haya acordado de meter el bote de pompas de jabón en la bolsa.

Sentada ahora en el borde del sofá, respiro hondo cuando lo veo salir a la pista junto a su oponente.

Siento una oleada de orgullo al pensar que lo conozco.

No me puedo creer que haya besado a este hombre.

Aunque el corazón se me encoge cuando la voz de Jonah resuena en mi cabeza recordándome que debe de haber unas cuantas mujeres que se sienten así.

«No pensarás que está genuinamente interesado en ti», me dijo.

Esta mañana, mientras me preparaba un té, me he puesto un pódcast sobre Wimbledon que contaba con un comentarista irlandés.

Cuando han mencionado a Kieran, he dejado de inmediato lo que estaba haciendo y, ahí de pie en medio de la cocina, me he quedado inmóvil escuchando con atención.

«Kieran O’Sullivan tiene talento, pero nunca ha estado a la altura de su potencial —ha dicho el locutor exasperado—.

Para ganar Wimbledon, hay que ser mentalmente fuerte.

Él, en cambio, es demasiado volátil. No sabe mantener la cabeza fría cuando está en la pista.

Ha tenido un montón de oportunidades y siempre las ha desaprovechado.

Pero, vaya, es un gusto verlo jugar... ¡cuando controla su temperamento!

Puede que este año nos sorprenda, aunque, si te soy sincero, no cuento con ello. ¿Tú qué piensas, John?».

Y ahí es cuando lo he quitado.

Luego me he sentado a la mesa de la cocina.

He abierto el cuaderno de bocetos por una página en blanco, he escogido un lápiz de la lata y he comenzado a bosquejar.

Antes de encender el televisor para ver el partido de Kieran, he terminado un boceto de la viñeta que esperaba completar hoy, de modo que tengo la sensación de haber conseguido algo.

Desde que se me ocurrió la idea para la historia, es como si los personajes se desarrollaran por su cuenta, sin que yo tenga que hacer demasiado.

Son ellos los que construyen el argumento y, de vez en cuando, me sorprendo dibujando algo que me coge desprevenida —y que a veces incluso altera un poco la trama que había concebido en un inicio—, pero me parece bien.

Me entrego feliz a su historia cada día y voy conociéndolos sobre la marcha.

Me cuesta describir lo que siento cuando estoy dibujando.

No estoy segura siquiera de que pueda considerarse una sensación.

Se trata más bien de un estado, un ofuscamiento dichoso al que tengo la fortuna de acceder y en el que me siento completamente desconectada del resto del mundo.

Me ha costado mucho tiempo encontrarlo y, al principio, temía no ser capaz de regresar a él; sin embargo, últimamente puedo ir y volver siempre que quiero.

Aunque al final esta historia no llegue a ningún lado, aunque no consiga que sea la novela gráfica que tenía en mente, me siento agradecida por que me haya llevado hasta aquí. Puede que suene extraño, pero, cuando estoy dibujando, sé que estoy haciendo aquello para lo que estoy predestinada.

Me pregunto si es así como se siente Kieran cuando juega al tenis.

Al menos, en la disciplina artística que yo he escogido, puedo disfrutar sola sin tener que competir con nadie.

Imagino que en el deporte no cuentas con ese lujo.

El oponente de Kieran en la primera ronda es un tipo suizo llamado Alex Berger que, según mi búsqueda en Google, tiene un servicio mortal.

«Potencia, potencia, potencia» es como el artículo que he encontrado describe su estilo, lo cual suena un poco aterrador, y su aspecto confirma mis sospechas.

Es más bajo que Kieran, pero parece puro músculo.

Sus bíceps llenan las mangas cortas de su camiseta y sus gruesos muslos tensan la tela de sus pantalones cortos.

Cuando Kieran se coloca en la línea de fondo para comenzar el calentamiento, se me hace un nudo en el estómago. No dejo de mordisquearme la uña del pulgar, y no tengo ni idea de cómo voy a arreglármelas para ver el partido entero yo sola.

Flora Estás viéndolo?

Iris No, tengo que ver el partido de la pista central Pero iré consultando la puntuación cuando pueda

Estoy nerviosísima! Quiero que gane

Por él o por ti? Si gana, se queda más tiempo en el piso, no?

Lo ha alquilado para todo el torneo

Los tenistas no suelen quedarse en Wimbledon cuando los eliminan

O sea que, si pierde, puede que se marche hoy??

Tal vez

No había pensado en eso Piensas que puede ganar?

Si lo quiere de verdad, Wimbledon siempre depara unas cuantas sorpresas

Mierda, ya empieza

Dios mío, qué guapo está cuando juega. Kieran es un imponente adonis que parece volar sobre la pista de hierba.

Se mueve sin esfuerzo, con agilidad y rapidez, fluidez y poderío.

Puede apreciarse el fuego que irradian sus ojos cuando va a por la pelota con una expresión tenaz y determinada y la envía al otro lado de la red con un rápido golpe de la raqueta, que se ha convertido en una extensión natural de su brazo.

Al final del primer set, concluyo que su oponente no tiene la menor posibilidad.

Kieran ha ganado esa primera manga 6-4 prácticamente sin despeinarse.

Cuando la cámara hace un primer plano de su rostro mientras termina de beberse una botella de una turbia agua vitaminada, compruebo que tiene el entrecejo fruncido y sus labios forman una fina línea.

Su expresión no revela nada, pero sin duda ya debe de haberle quedado claro que tiene el partido en el bolsillo.

Ahora que he comprobado lo que puede hacer, los nervios que sentía al principio se han transformado en una petulante satisfacción, y he aprovechado la oportunidad para cambiar el vaso de agua que estaba bebiendo por una lata de Pimm’s.

Allá donde fueres...

Cuando comienza el segundo set, estoy felizmente despatarrada en el sofá, animándolo con energía cada vez que gana un punto y gruñendo irritada cuando lo pierde, aunque supongo que tiene que dejarle algo al otro tipo.

Cuando le rompe el servicio a Berger, me pongo de pie de un salto y aplaudo con entusiasmo aunque es imposible que pueda oír mis solitarias palmadas a través de la pantalla, y, cuando se lleva el juego (y, con él, el segundo set), me pongo de pie y lo animo y vitoreo junto con el público irlandés que está en las gradas mientras bailo alrededor del salón.

Flora Está MACHACANDO a su contrincante!!

Iris No lo gafes

Va dos sets por delante!!

Parece que está jugando muy bien Pero ahora llega el reto

Qué reto??

El tercer set Tiene que mantener la cabeza fría

Suele ponerse nervioso en el tercer set?

Cuando un jugador está a punto de ganar comienza a pensar más en la victoria que en cada uno de los puntos, no sé si me explico

La verdad es que no Pero estoy segura de que sabes lo que dices En cualquier caso, no me preocupa Está petándolo

Y además la Pimm’s está BUENÍSIMA Por qué no la bebemos durante todo el año?

Buena pregunta

Deberías hablar de eso en tu blog Deja de escribir sobre campeonatos y torneos, quiero leer más sobre la Pimm’s Dale a la gente lo que quiere

Me alegro de que te hayas dejado contagiar por el espíritu del torneo

Me encanta este juego!!

Odio este juego.

Odio a muerte este juego. ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede estar sucediendo esto? ¡Acaba de perder el tercer set 6-2! ¡No tiene ningún sentido!