26 . El dueño de la tienda que hay frente a la academia
Ay, no seas ridículo. ¿Cuántas veces habrán venido? Todo este barrio está lleno de academias. Los estudiantes vienen a lo largo de sus estudios de secundaria y bachillerato. Así que, si no me equivoco, debo haberlas visto durante tres o cuatro años.
Bueno, no llamaban especialmente la atención, pero un día las dos empezaron a salir juntas. Recuerdo bien que no parecían amigas para nada.
La chica del pelo corto siempre esperaba a la del pelo largo enfrente de nuestra tienda.
Media hora era habitual, pero hubo muchas veces que estuvo esperando durante más de una hora.
Un día, hacía tanto frío afuera que le pregunté.
Me dijo que estaba esperando a una amiga.
¿Es que las chicas hoy día esperan una hora a sus amigas?
Si preguntase a otros chicos, ¿habría más como ella?
Normalmente vienen justo cuando sus amigos terminan la academia.
Por eso le pregunté por qué había venido tan pronto y simplemente me sonrió.
Le dije que entrase y esperase adentro. A partir de ese momento solía fijarme en ellas cuando las veía juntas.
Cuando salía la chica del pelo largo se marchaban juntas.
A veces entraban a mi tienda a comerse unos fideos instantáneos o un kimbap, pero resultaba muy molesto.
¿Por qué? Pues porque la del pelo largo se interponía todo el tiempo.
Daba igual lo que la otra escogiera, siempre tenía que terminar comiendo lo que elegía ella.
Como la del pelo largo siempre pagaba la cuenta al principio pensé que quizás era simplemente porque la que pagaba elegía la comida.
¿Cuándo fue?... Una vez la chica del pelo corto pagó la cuenta.
No recuerdo si comieron fideos o helado.
En cualquier caso, cuando iba a pagar sacó varios billetes de mil y monedas sueltas.
Y puf, la del pelo largo se puso hecha una loca.
A partir de ese momento me di cuenta de qué pasaba.
Hablando claro, ¿acaso un billete de mil o una moneda de cien no siguen siendo dinero?
Pero la chica del pelo largo los miró como si fueran basura, ¿sabes?
Hoy en día se habla mucho de violencia escolar y todo eso en la tele.
Me preocupaba tanto que solía vigilarlas con atención cuando las veía.
Luego, cuando me di cuenta de que eso no iba a servir de gran cosa hablé con el profesor de la academia a la que solía ir la chica del pelo largo. Me dijo que yo debía estar equivocado.
Puf, cada vez que pienso en esas dos siento un nudo en lagarganta que no puedo digerir. ¿Quién iba a imaginar que las cosas terminarían así? Simplemente lo siento mucho por la víctima.