Capítulo 21
Colomba, Dante y Santini esperan noticias del helicóptero en los bancos de un pequeño parque cerca de Linate, mientras que Pierre y François ya se han largado.
A esa hora solo hay algún maleante que instintivamente ha salido por piernas.
Santini se fuma lentamente un cigarro, que Colomba ha reconocido al vuelo.
Cuando solo le queda la colilla recibe una llamada del piloto.
—Todo bien, Pierre y François han entregado el paquete.
Colomba le estrecha la mano antes de que se suba de nuevo al coche.
—Gracias por habernos creído —le dice.
—Lo hice por el cigarro. —Santini señala a Dante con la colilla—. Era bueno, si vuelve a pasar....
—¿Puedo pedirte una cosa? —le dice Dante—. ¿Puedes sostenerlo entre los dientes mientras sonríes?
Santini lo hace.
—¿Así?
—Y ahora di: Me encanta que los planes salgan bien .
—Anda y que os den por culo a ti y al Equipo A —dice Santini, que se sube al coche y se marcha.
Dante y Colomba caminan hacia su coche, tambaleándose por el cansancio.
Durante las últimas setenta y dos horas han trabajado sin dormir para atrapar a Tenia.
Enviaron a Bart a Portugal para que realizara las pruebas genéticas, mientras que Santini y algunos hombres elegidos del SCI preparaban la operación.
Incluso ahora les cuesta creer que todo haya terminado.
—¿Te has dado el gusto? —pregunta Colomba.
—Ningún gusto, créeme. Pero tenía que terminar con él. Si no, habría pensado en Tenia durante el resto de mi vida.
—Sigue siendo peligroso...
—No sin su familia. Además, es un terrorista internacional, fue un gran error volar las instalaciones de Glenn. ¿Nos vamos a casa?
Colomba niega con la cabeza y no se mueve.
—Preferiría no hablar de esto ahora, y perdona si sale el tema, pero estoy cansada. Glenn me explicó lo de la llamada que le hiciste antes de telefonearme a mí. Le dijiste que las instalaciones habían sido saboteadas y que tenía que abandonarlas de inmediato.
—Por suerte, me creyó.
—También le pediste que sacara el ataúd de Annabelle, porque era el que Tenia quería destruir —dice Colomba.
—Solo en el caso de que eso no ralentizara la evacuación. Pero allí todo está automatizado. Pulsaron los botones y el ataúd salió en una cinta transportadora. Funcionó a la perfección.
—El ataúd del hijo de Tenia estalló media hora después.
—No podíamos saberlo.
—Los artificieros podrían haberlo desactivado. Si hubieran sabido dónde buscar.
—Habrían puesto en peligro sus vidas —dice Dante.
—Pero tú esto no lo dijiste. Glenn no recuerda que le hablaras de ello. Y me he preguntado una cosa, Dante. Quiero que me respondas sinceramente.
Dante se siente incómodo, aunque a la luz de la farola no se vea demasiado.
—Nunca te he mentido, CC.
—¿Lo hiciste a propósito? ¿Dejaste que estallara?
—No habrían sido capaces de desactivarla a tiempo...
—Podrían haber sacado el ataúd del hijo de Tenia con el sistema mecánico que decías antes y dejar que estallara al aire libre. Así que repito la pregunta: ¿lo hiciste a propósito?
Dante suspira.
—¿Por qué?
—No podía arriesgarme a que Tenia se diera cuenta de que lo habíamos descubierto, CC... Se habría puesto en guardia.
—Si hubieras dicho que abrieran el ataúd de su hijo, habrían encontrado el explosivo. Todo habría sido más rápido. Hay otra razón, ¿verdad?
—Tú también lo has visto. La Aeon, la vida que lleva la gente como Glenn.
.. Maravillosa, repleta de posibilidades, sin límites, son los dueños del mundo, y quizá un día sus nietos vivan en Marte mientras la Tierra se habrá convertido en una bola de fuego.
A lo mejor es imposible que el mundo sea más equitativo, más justo.
—Da una calada a su cigarrillo, las brasas le iluminan la cara, transformándola en una máscara de cera—.
Pero que la muerte, al menos, sea igual para todos.