Matar a un rico (Colomba y Dante 4) Capítulo 7
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Capítulo 7

Se turnan para conducir hasta Roma, la mayor parte del tiempo hablan, aunque a menudo tienen que gritar debido a la capota bajada.

Habían conversado brevemente cuando Colomba le pasó a Dante las señas de Berù y después de su encuentro, pero ahora tienen la oportunidad de contárselo todo como es debido, en especial cuando se ven obligados a reducir la velocidad.

En el maletero hay amontonadas tres cajas grandes y dos bolsas de basura llenas de papeles, el archivo de Berù.

—Me costó dos mil euros. ¿Tú crees que tu agencia me los reembolsará?

—Haré todo lo que pueda, si tú me ayudas con la factura. No sé por dónde empezar... ¿Ahí dentro está la historia de Tenia?

—Y de Annabelle. Tendré que peinarlo todo, pero lo que ya sé de Tenia me hace pensar que es nuestro hombre.

—Espera. Su historia es fascinante, pero es demasiado pronto para sacar conclusiones.

—Es él, CC. Su biografía es la de un hombre con trastorno antisocial. Inteligente, sin remordimientos, mimético... Empezó a matar a los catorce años. Y ya ha matado a contrapaso.

—Pongamos que realmente sigue vivo y no acabó asesinado en algún antro de la Pampa, ¿por qué de repente decide dar caza al antiguo grupo de su novia? A buen seguro no sería por venganza, dado que fue él quien hizo que mataran o asesinaran a Annabelle. ¿Oye voces? —dice Colomba.

—Los sociópatas no oyen voces. Carecen de empatía y sentimientos de culpa, pero cuando matan lo hacen por una razón. También sienten por sí mismos una alta consideración. No se arriesgan si no es necesario o no están seguros de que no van a ser descubiertos.

—Tú dijiste que despreciaba a los ricos —dice Colomba, apoyando los pies descalzos en el parabrisas—. Pisa un poco ese acelerador, por favor.

—Voy al límite de velocidad permitido.

—Pero el límite inferior... —Cuando es Colomba la que conduce, sube el promedio.

—Alguien como él no se arriesga a ir a la cárcel por desprecio.

Puede matar por un impulso en un arrebato de ira, pero no proyecta fríamente algo tan complejo jugándose el cuello.

Y, de todos modos, lo que hemos descubierto de él es que mata porque le resulta de utilidad.

O para protegerse, como en el caso de Annabelle.

—Tenía que marcharse y no quería que ella pudiera hablar de él.

—Eso es, si matas por esa razón es que eres decididamente un sociópata.

Colomba bebe un poco de café del vaso que Dante ha pedido especialmente para ella en el bar de una gasolinera, azucarado.

—¿Hay más muertos entre los antiguos alumnos? Has leído el anuario, lo habrás verificado.

—Por lo que he podido ver, no. Aparte de lo que ocurrió hace treinta años, Veronica es la primera, el punto de partida, excluyendo a Annabelle.

—Perdona, ¿pero dónde está el contrapaso? —dice Colomba—. Debería haberla matado golpeándola con una estatua, dado que era una artista.

—De momento no sé lo suficiente sobre ella y solo puedo tratar de adivinar. Era alcohólica, y morir ebria es un evidente contrapaso.

—¿Por qué Tenia los ha matado a todos?

—Tenia vive con un nombre falso, Jesús lo reconoció y él sintió miedo.

—O quizá fue Veronica quien lo reconoció y habló de ello con Jesús.

—Él descubre que un camello examigo suyo, que mató a Annabelle, sigue circulando por ahí, pero no lo denuncia, finge que no pasa nada.

—Pero se siente azorado, no para de darle vueltas. En vez de llamar a la policía, telefonea a su antigua amiga diseñadora, ella también conocía a Tenia desde su época en la escuela. Tal vez para decidir qué hacer. Pero mientras sigue pensándoselo, zas . Tenia llega primero —dice Dante.

—Y cuando Cristina Rinaldi se entera de su muerte, me llama. Pero ella tampoco se imagina que Tenia la espera en la puerta.

—Y la quema viva. No sabemos si Veronica y Jesús se vieron antes, pero sabemos con certeza que estuvieron juntos en Sicilia y que inmediatamente después de Sicilia empezaron los asesinatos.

Hay muchas posibilidades de que Tenia se reuniera allí con ellos.

—Dante mira a Colomba con el rabillo del ojo, lo máximo a lo que se arriesga mientras conduce—. ¿Qué pasa?

Colomba resopla.

—Fernanda Martínez mintió sobre Sicilia. Dijo que no sabía nada, pero no la creo. Intenté averiguar más cosas, pero se retiró a sus aposentos...

—¿Hablaste con Glenn al respecto?

—No.

—Hiciste bien al no querer herir sus sentimientos —dice Dante en el tono más neutro posible.

Colomba lo amenaza con el termo.

—No lo hice porque no sabe nada. Su madre aún lo considera el hijo pequeño. Y me pregunto qué le ha ocultado. Marie no estaba allí, ¿verdad?

—No, ella no fue. El único fin de semana en un milenio en el que no estuvo con su jefe. Esto también hace que resulte interesante.

—Pero quizá alguien pueda saber más cosas —dice Colomba—. He de hacer un par de llamadas.