Capítulo 12 #2
—Y Cristina Rinaldi trabajaba de ayudante en la misma escuela en esos años —dice Colomba—. Pero los futbolistas están sujetos a controles, no creo que Jesús también se metiera heroína, si es eso lo que pretendes insinuar.
—A lo mejor la vendía.
—¿No le bastaba con el dinero de los fichajes?
—Al principio no eran millonarios. Y, además, todavía tengo otros posibles escenarios en la cabeza.
—¿Como cuáles?
—Un fiestón de estudiantes ricos, Annabelle se pone mala, sus amigos huyen, ella muere. O bien la drogaron para abusar de ella.
—Y treinta años después el bedel enamorado de ella se venga matándolos uno a uno. En mi opinión, me has hecho ver una película de miedo así. O más de una.
—No estaba pensando en un bedel, sino más bien en un compañero.
—Müller ya tenía cincuenta años, no lo veo de fiesta con los estudiantes.
—Él es una víctima colateral. El asesino necesitaba las llaves.
—¿Por qué el bedel no los denunció? ¿Y por qué no se vengó de inmediato y esperó a que se hicieran ricos y poderosos?
—Porque tenía que... estudiar artes marciales. —Dante extiende sus brazos—. Mira, yo no lo sé todo. Pero creo que deberías preguntarle a tu amigo si sabe algo más.
—¿Qué amigo? —dice Colomba haciendo ver como que no lo entiende.
—Glenn.
—¿Y qué debería preguntarle? Perdona, ¿tu hermano montaba fiestones? Además, en serio, han pasado treinta años. Nadie se venga después de tanto tiempo.
Dante está a punto de rebatirlo cuando suena el móvil de Colomba. Es Glenn. Dante la mira parpadeando.
— Lupus in fabula . Pregúntale...
Ella le hace una seña para que se calle y se aleja un par de pasos, responde bajando la voz al mínimo para evitar que Dante capte nada.
—Hola, ¿todo bien? —dice en tono neutro.
—Ahora que me contestas, sí —dice Glenn—. Has huido sin despedirte de mí, ¿he hecho algo que te haya ofendido?
A Colomba le suda la oreja.
—No, no, no hay ningún malentendido —dice, eligiendo cuidadosamente las palabras.
Glenn entiende.
—¿Estás en una reunión?
—Algo así.
—Solo dime si quieres volver a verme. Y luego te doy una noticia fantástica.
—Sí, creo que tenemos que hacerlo. Tenemos que hablar de algo.
—¿Entonces solo vamos a hablar?
Colomba siente un vacío en el vientre.
—Espero que no. ¿Cuál es esa noticia?
—Tenemos un aviso del CERN.
Colomba tarda unos segundos en comprender.
—Ah, la criosauna. ¿Qué han encontrado?
—Te lo diré cuando vengas aquí —dice con una voz a lo Barry White—. Aún es oficioso, pero si es verdad... ¿No sientes curiosidad?
—Me muero por saberlo. ¿A qué hora?
—No me muevo del hotel. Pero si quieres esta noche vamos a algún sitio a celebrarlo.
—Ahora tengo que dejarte. Hasta luego. —Colomba cuelga y vuelve a la butaquita de antes—. Puede que los exámenes del CERN hayan encontrado algo útil, quiere hablarme de ello esta noche. A lo mejor me veo capaz de preguntarle si sabe algo más sobre Annabelle.
Dante hace una mueca.
—CC..., no hace falta que montes semejantes numeritos conmigo. Se ve a la legua que os habéis ido a la cama. Cuando os vi juntos, en el velatorio, temí que os pusierais a copular en el césped.
Colomba se sonroja y se enfada por hacerlo.
—Okey. De acuerdo. Sí. Perdona que no te lo haya dicho antes, pero hemos copulado hace menos de un día y, además, eso no es cosa tuya.
—¿Por qué? Somos amigos, podemos contárnoslo todo, ¿no?
—Podemos, pero no es obligatorio. Especialmente a estas alturas de la historia.
—Como quieras... Por supuesto, hubiera sido mejor que no te fueras a la cama con alguien que puede estar implicado en los asesinatos.
—Vamos, Dante..., Glenn no tiene nada que ver.
—Solo había ocultado la ciudad de la Atlántida. No, perdona, la Antártida.
—Solo para no echarle mierda encima a su hermano.
—Y a lo mejor tampoco quiere echarle mierda a Annabelle.
—¿Ves por qué no quería decírtelo? —dice Colomba—. Porque sabía que empezarías a ponerte en su contra.
—No me estoy poniendo en su contra. Solo estoy subrayando que ya no eres objetiva.
Colomba se calza los zapatos con la habitual maraña de emociones en el estómago.
—He follado con él, no he perdido la cabeza por él.
—Extraño, porque hacía mucho tiempo que no te veía así.
—¿Así, cómo ?
—Da igual, tienes razón, no es asunto mío. Si tú eres feliz, yo soy feliz. ¿Os iréis a vivir a París?
—Dante..., ¡hemos salido solo una vez, no me estoy casando con él!
—Pero te gusta.
—Sí. Bastante.
—Esperemos, al menos, que no sea un psicópata como aquel otro.
—¡Vete a tomar por culo! —dice Colomba, y sale dando un portazo. No sabe si está más cabreada, incómoda o molesta, pero al menos no tiene que continuar con esa discusión.
Va directa al hotel, besa a Glenn cuando le abre, sin importarle un comino los guardaespaldas, que aún no han desaparecido.
—Dime rápido cuál es la buena noticia —le dice, manteniéndolo a distancia con una mano.
—El CERN ha hecho una espectrografía con el espectrógrafo de neutrones. Y han descubierto que la válvula emite radiaciones de fondo distintas a las del resto de la criosauna.
—Ve al grano.
—En concreto, se fabricó mucho más recientemente. No es la original.
—¿No ha habido reparaciones entretanto?
—No, nunca.
—El asesino la reemplazó. Eso es una prueba, si los científicos pueden demostrarlo.
—Este jueguecito me costó un millón de euros, eso espero.
—Bien —dice Colomba y lo empuja sobre la cama. Hacen el amor, piden que les lleven una bandeja de mini canapés, vuelven a hacer el amor, luego se abrazan y se acurrucan, que es algo mucho más complicado que el sexo. Colomba se pierde en esa sensación y se olvida del resto.
Pero entonces ocurre lo del avión.