Más que una película CAPÍTULO 10
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CAPÍTULO 10

Zander

E n los siguientes días vivo a base de café, llamadas con Vera y comida china.

Archivamos rápidamente lo que teníamos sobre esa versión extraña de Cumbres borrascosas y nos obsesionamos con Cómo decir adiós .

La inspiración había vuelto a sentarse con nosotros y los dos trabajamos a contrarreloj, con miedo de que se esfumara si la perdíamos de vista.

Lo primero que hicimos fue escribir el tratamiento, una versión previa al guion con el resumen completo de la trama y sus puntos principales.

Nos inventamos a Amelia James y Liam Brown.

Dos estadounidenses del montón. Describimos sus recuerdos de infancia, el momento en el que ambos se conocen, las amistades que tienen en común, sus respectivas familias y cómo han interactuado entre sí durante los años, las primeras discusiones, los puntos de inflexión…

Una infinidad de momentos felices, tristes y agridulces que los conforman como personas.

Tuvimos una reunión con Robert para entregarle el dosier que nos pidió.

No le entusiasmaba demasiado la idea de narrar hacia atrás a pesar de que le explicamos que no se trataba del final de la relación, sino del proceso hasta allí.

La realidad es que cuando te enteras de que unos amigos han roto tu primera pregunta siempre es «¿Por qué?

». De todas formas, no nos puso muchas pegas porque la agenda apremia: el guion tiene que estar listo para principios de noviembre.

Vera intentó regatear la fecha, pero Robert quiere empezar a grabar la primera semana de diciembre, así que tendremos que ceñirnos al plazo.

Mientras, él se encargará de hablar con el director de arte y la directora de casting para tener los sets y todo el reparto preparado.

También barajamos la idea de grabar en exteriores en otra ciudad, pero cuándo y en cuánto tiempo dependerá del director de localizaciones. Nosotros de momento tenemos que centrarnos exclusivamente en la historia.

Así que eso es lo que hemos estado haciendo.

Aunque pensé que Vera querría trabajar en su casa, estamos los dos en la mía.

En extremos opuestos de la mesa de comedor.

Tenemos una pizarra enorme con eventos claves de la historia en orden cronológico que consultamos cada dos minutos.

Vera está trabajando en la primera ruptura de Amelia y Liam y yo estoy buscando cómo puedo encapsular en una escena su primer encuentro.

—Por cierto, ¿te ha llegado la invitación para el cumpleaños de Steven?

La pregunta me saca de mis pensamientos.

—Sí. Iré con Nolan. Tendré que ponerme traje y todo…

—Sois prácticamente una pareja oficial… —se burla.

—¿Algo más, codirectora? Está usted obstaculizando mi proceso creativo. —Solo consigo que me saque el dedo corazón.

Desliza por la mesa un folio en el que parece haber escrito una lista.

—Son motivos que podrían llevar a los personajes principales a cortar —me explica—, tú tienes más experiencia que yo en esto.

—La distancia durante la universidad —leo en voz alta—, celos de los nuevos amigos de Amelia, complejo de inferioridad de Liam, problemas de confianza de Amelia, falta de comunicación durante el último año de instituto…

Deberías detallar este último, ¿problemas de comunicación por qué?

Se supone que son un refugio el uno para el otro y se cuentan todo.

¿Hay algún malentendido? ¿Ocurre algo que provoca que alguno de los dos se cierre en banda?

—Lo detallaré.

—Están bastante bien, todas son bastante coherentes…

—Carraspeo algo nervioso—. Apuntamos que cortaban varias veces, ¿no?

Pues he pensado que podríamos hacer que cortaran durante un periodo muy corto durante el instituto, te dejo a ti decidir por qué…

Pero la ruptura que es larga debería ser más catártica, es solo una sugerencia…

—Zander —me regaña—, dime lo que habías pensado.

—Podrían cortar porque Amelia no siente que Liam la apoya en sus sueños, podemos ligarlo a falta de comunicación desde el principio… Al final Amelia siempre se ha visto haciendo grandes cosas y Liam no se ve a sí mismo en una vida así…

—A Liam le da miedo no poder seguirle el ritmo a Amelia, y ella empieza a dudar de que Liam pueda darle el apoyo que necesita. —Asiento. Lo ha pillado al vuelo—. Y el motivo después del accidente no será tan relevante porque…

—Porque la perspectiva que tiene Amelia de su vida cambia radicalmente.

Sin decir nada, le devuelvo el papel y ella empieza a teclear a toda velocidad. Si algo he descubierto en estos días es que Vera necesita apuntarlo todo. Empiezo a temer que ponga en el guion las veces que Nolan y Harper tienen que respirar por escena.

—¿Cualquiera de esas circunstancias harían que dejaras a alguien?

Vuelvo a levantar la cabeza cuando la escucho. Mis ojos encuentran los suyos.

—Creo firmemente que no puedes enamorarte de alguien sin amar y apoyar incondicionalmente los sueños de esa persona… La persona que quieren ser en algún momento forma tan parte de ellos como quienes son ahora.

—¿Y el resto de motivos?

—No, ninguno me haría cortar una relación.

—Pero has dicho que…

—Te he dicho que son buenas razones, porque lo son.

Porque podrían romper a muchas parejas que conozco, pero…

Cuando me enamoro, Vera, yo… suelo preferir morir en esa relación a ser la persona que se marcha.

Peleo hasta el final… Al contrario que muchas personas, me enorgullezco de ser a quien dejan porque…

porque eso significa que lo he intentado todo para que esa relación no se rompa.

—Bueno —comienza—, lo que has dicho es algo relativo. También puede que te dejen porque seas un desastre.

Sonrío al escuchar eso.

—Vera, cambiando de tema —me mira con interés—, si quisiera ver algo tuyo, ¿por dónde debería empezar?

— La pieza .

Espero a que diga algo más, pero se limita a seguir tecleando, así que insisto:

—¿Y sobre qué trata?

Suelta un suspiro antes de contestar.

—Va sobre la soledad. Trata sobre una mujer desesperada, terriblemente egoísta e inteligente que consigue convencer a todo el mundo de que a cada persona le falta una pieza y que ella tiene la solución para eso.

La primera mitad de la película se narra lo que se ve desde fuera.

La segunda, desde el punto de vista de ella.

—La veré y te diré si la comprendo. —Suelta una risita.

—Te prometo que adaptaré la próxima para que tú también puedas entenderla.

—Todo un detalle por tu parte.

Horas después Vera se ha marchado y yo estoy en mi sofá, con una bolsa de chuches y una lata de refresco.

Seguro que si me vieran mis padres me dirían que no he cambiado absolutamente nada.

Hago una mueca por lo que aparece en pantalla, y cojo el mando para subir el volumen.

Me interrumpe el sonido de mi teléfono. Es Vera.

Le he avisado al empezar la película, y ahora me pregunta si he llegado a la mitad.

Sí. Podrías haberme avisado de

lo cruda que puedes llegar a ser

Esto no es nada. Sé que en

Guerras silenciosas varias personas

han salido a vomitar por una escena

¿Qué cojones, Vera?

Pero la amas, ¿a que sí?

¿A quién?

A Thelma

Es la persona más ruin que he visto, pero

la comprendo y quiero darle un abrazo

Lo sé. Por eso es fantástica

No mantengo la conversación para seguir pendiente de la película.

Ahora entiendo de dónde sacó Vera la reputación de cruda y macabra.

Hay escenas que me han revuelto el estómago, pero es increíble que lo que más malestar te produce no es algo que aparezca en sí en la pantalla: es la narración.

Thelma nos susurra al principio de la historia que no vamos a poder olvidarla, y cuando vemos su perspectiva es como si todo el telón cayera de golpe.

Y, efectivamente, sabes que vas a tener su imagen clavada en tu retina para siempre.

El engaño se desvela con un plano picado y una actuación digna de Oscar.

Aunque la segunda parte de la película dura lo mismo que la primera, se me pasa muchísimo más rápido.

Cuando termina me quedo unos segundos viendo los créditos, pensando en lo que acaba de pasar.

Noto la garganta seca y el corazón más acelerado de lo normal.

Normalmente no vivo las películas de esta manera.

Claro que Vera tampoco hace el cine que yo suelo ver.

Solo le encuentro una pega

¿Cuál?

No hay romance

No empieces otra vez…

¡De verdad creo que hubiera funcionado muy bien!

Thelma no se enamora

Porque tú no quieres

Me manda una foto de un corte de manga. Dibujo una sonrisa.

Bonita manicura

Gilipollas

Vera

Dime

Con romance o sin él, es una gran película

—¿Y en qué estás trabajando ahora? —pregunta mi padre dejando de estar ensimismado en su libro, bueno, al menos levanta la mirada del papel para verme en la pantalla de su teléfono.

—¡Ya nos lo dijo! —se queja mi madre, dándole un manotazo en la rodilla—. Está con el guion de la serie.

—Ah, es la última temporada ya, ¿no? Menos mal.

Y entonces empiezan a discutir como el matrimonio que son.

Están los dos en el sofá de mi infancia, en el salón que me ha visto crecer y al que vuelvo en Acción de Gracias y Navidad para comer hasta reventar y fingir que toda mi familia me cae bien. Mi padre deja el libro en la mesita de café, centrándose en la videollamada como mi madre.

Normalmente hablo con ellos todas las semanas, pero he ido posponiéndolo. Mi castaño oscuro lo heredé de mi madre, aunque ella ahora recurre a tintes artificiales para volverlo más claro. Mis ojos miel son de mi padre, aunque de pequeño me hubiera gustado heredar los verdosos de mi madre.

Me recuesto en el asiento. Estoy encerrado en el camerino de Nolan, en el set de NALS . He tenido otra reunión con algunos productores y he aprovechado para llamarlos mientras espero a que mi amigo termine otra reunión en el edificio de al lado.