Más que una película CAPÍTULO 2 #2
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CAPÍTULO 2 #2

La trayectoria de Nolan es bastante larga para tener veinticinco años.

Su primera película fue con cinco años y desde entonces nadie ha podido sacarlo de la pantalla.

Linda no siempre ha sido su mánager, sino que antes la madre de Nolan, Stella, se encargaba de todo.

Mezclar la familia y el trabajo no acabó nada bien y desde entonces es Linda Watts quien se encarga de todos los proyectos de Nolan.

Es una mujer de estatura media, piel oscura, pelo afro siempre recogido con una diadema elegante, aunque alguna vez la he visto con trenzas.

Lo que nunca cambia son sus faldas de tubo largas, sus tacones de plataforma y sus gafas de pasta negra.

Siempre bromeo con Nolan sobre que es su hada madrina. Él nunca ha podido negármelo.

—Zander, me ha parecido escuchar que quieres arrebatarme a mi chico de oro y te aseguro que su calendario no te lo permite. —Me dedica una gran sonrisa y yo se la devuelvo.

—Perdona, Linda, no tengo mucho más que hacer. Ya dejo que te lo lleves. —Linda frunce los labios como cada vez que está pensando qué decir a continuación—. Solo nos estábamos despidiendo de los decorados.

—En realidad, quería hablar con los dos. —Nolan y yo nos miramos como dos niños que saben que la han cagado y su madre está a punto de castigarles.

—Sea lo que sea que haya pasado —dice Nolan—, es culpa de Zander.

—Pero ¡si no he hecho nada! —La mujer que tenemos delante de nosotros pone los ojos en blanco. Creo que empieza a hartarse de los dos.

—Es sobre lo que hablamos anoche, Nolan, sobre lo de que querías que buscara otros proyectos que no fueran comedias o comedias románticas.

Esta charla ya la tuve con Nolan hace un par de meses, cuando terminamos de grabar. Que le daba miedo estar anclándose a un género, que se veía capaz de hacer otro tipo de películas, descubrir otro tipo de series. Nunca me comentó nada más al respecto y yo la verdad lo había olvidado.

Frunzo el ceño mirándolos a los dos. Si van a hablar de nuevos proyectos para Nolan, ¿qué pinto yo aquí? A no ser que… Oh, no.

—¿Te vas de NALS ? No te puedes ir, Nolan.

¿Cómo voy a escribir la historia de Hunter sin Hunter?

—Me levanto como un resorte y me acerco a él—.

Puedo subirte el sueldo y te traeré tu café preferido todos los días.

¿Me estás escuchando? Madrugaría por ti, no he madrugado por nadie en mi vida, ni siquiera por mi…

—Nolan coloca sus dos manos sobre mis hombros mientras Linda se descojona.

—No me voy a ningún lado… Solo necesito un cambio.

—¿Quieres que la historia tome otro rumbo?

— NALS , no. Mi carrera, sí. Sabes perfectamente que para mí estos últimos años no han sido lo mismo.

Es cierto, hay una diferencia clara entre él y yo. Yo trabajo en este mundo por mí, Nolan lo hace por inercia, porque lleva toda la vida aquí, porque no quiere decepcionar a su familia.

—Pero entonces, ¿qué tengo que ver yo?

—La verdad es que no lo sé —dice Nolan apartando la mirada de mí y dirigiéndola a Linda.

—Bueno, Nolan me mandó ayer el clip en el que Vera Scheidegger os mencionaba a los dos. Visteis la entrevista juntos, ¿no?

Volvemos a intercambiar una mirada. Nolan es muy fan de esa directora, y aunque yo no haya visto ninguna de sus películas, sus entrevistas siempre me parecen muy auténticas.

Aunque la de anoche fue decepcionante. Ni siquiera parecía ella, con tantas medias sonrisas y bromas.

Mereció la pena solo por ver a Nolan emocionado hablarme de su última película.

No sé mucho más de Scheidegger, bueno, lo que se dice en Hollywood: que es despiadada, fría y terriblemente exigente. El mito de ella, más que otra cosa.

Tengo que decir que casi me atraganto con el kebab cuando la escuché pronunciar mi nombre. Y, bueno, a Nolan casi le da un infarto.

Nunca la había escuchado hablar de mí, y aunque alguna vez habíamos estado en el mismo sitio al mismo tiempo, no hemos cruzado palabras.

Me gustó la forma en la que defendió su visión en contra de la mía, a pesar de que esa visión me parezca terriblemente soporífera.

Lo siento, no creo que pueda consumir ninguna historia en la que no haya un romance.

—No sé si estoy entendiendo a dónde quieres llegar, Linda —intervengo yo.

—Dijo textualmente que trabajaría contigo, Zander, si Nolan y Harper Banks estaban en el proyecto.

Su productor, Robert, me llamó justo cuando terminó la entrevista.

Me presentó una oferta, sin detalles. Honestamente, iba a dejarlo pasar, pero —se gira hacia Nolan— parecías tan emocionado anoche por la posibilidad de trabajar con Scheidegger que le pedí que me mandara la propuesta por escrito.

—¿Qué clase de propuesta? —pregunta Nolan.

—Una película. Escrita y dirigida por Vera y Zander, y protagonizada por ti y por Harper… No me fío nada de ese gilipo… —carraspea—, de Robert, así que le dije que hablaría directamente con Zander y haría de intermediaria. —Linda decide sentarse en mi silla de director, con las piernas cruzadas.

—¿Qué pasa con ese tío exactamente? ¿Qué tienes en su contra? —Es muy normal que haya rencillas en este mundo, pero nunca la había escuchado hablar así de nadie.

—No es solo con él, es en general con la productora Banks. Steven Banks no es precisamente un santo. Aunque todo lo que haya escuchado sean rumores, me da mala espina.

Todo el mundo conoce a Steven Banks, es uno de los mejores directores de cine del mundo. Ya está retirado, pero tiene un estudio y una productora que se encarga de la mayoría de los taquillazos que salen al año. Incluidas las películas de Vera.

—Respecto a Robert —continúa Linda—, trabajamos juntos al inicio de nuestras carreras, fue agente antes que productor… Se le ha acusado varias veces de abuso de poder, especialmente con chicas jóvenes… Aunque no hay nada confirmado, hay que andarse con cuidado con estos tipos.

—¿Y sobre Scheidegger sabes algo? —pregunta Nolan.

—Sé que dicen que es muy estricta con su trabajo, pero a los dos creo que os vendría muy bien trabajar con alguien así… Aunque no me hace ninguna gracia negociar nada con Robert…

—¿Entonces? —Ante la insistencia de mi amigo, su agente resopla.

—Bueno, vayamos por partes: para que el proyecto sea mínimamente viable, Zander tendría que aceptar.

—Vera debe haberse drogado para aceptar una propuesta así.

Pensé que en la entrevista lo había dicho como una simple broma—.

También Harper. Sé que tú la conoces, Nolan, a ver si puedes hablar con ella y descubrir qué opina su mánager de todo esto.

Es un poco intransigente y prefiere darle a Harper otro tipo de proyectos.

—Sí, lo sé. Conozco a Vincent —contesta Nolan, siento su mirada de reojo.

—¿Qué dices tú, Shay? —me pregunta Linda.

No me hace mucha ilusión trabajar con un productor que carga con esos rumores a su espalda, pero…

Vera es uno de los fenómenos que no pasan a menudo, porque aparecer de la nada es una cosa, y otra muy diferente es seguir relevante después de años.

Recuerdo que, en el campus de la universidad, todo el mundo hablaba de ella.

Mantengo que ninguna de sus películas me llama la atención y que cuando vi su corto en clase me pareció, bueno, me quedé dormido…

Sin embargo, quizás Vera sea el cambio que necesito para volver a escribir.

Quizás mantenga algo del chico adolescente hormonado y siga sintiendo una profunda curiosidad hacia esa directora de apellido impronunciable.

—Yo quiero aceptar —habla Nolan primero—, aunque el proyecto no salga adelante me interesa que el agente de Vera vea que tengo interés en trabajar con ella, aunque sea para una de sus próximas películas.

—Linda asiente, resignada. Conoce a Nolan casi tanto como yo, así que apuesto a que ya se esperaba esa respuesta.

—Yo… quiero pensarlo, pero… —Cambio de opinión de inmediato. No me hace falta reflexionarlo—. Sí, ¿por qué no?

—En ese caso, lo que vamos a hacer es hablar con la señorita Banks y yo negociaré con Robert todo lo que pueda para conseguiros un contrato decente…

Incluso si puedo intentaré que no se vincule demasiado con el proyecto.

Espero no tirarle una copa encima mientras hablamos…

—Niega con la cabeza. Se nota que la idea no la entusiasma demasiado—. ¿Os parece bien?

Estoy a punto de asentir, pero Nolan me coge del brazo.

—No quiero que lo hagas por mí, Zander.

Uno de los mayores defectos de Nolan es que odia que la gente haga cosas por él, cuando él siempre hace cualquier cosa por los demás.

—No lo estoy haciendo por ti, lo estoy haciendo por mí. Quizás Vera tenga la respuesta o toda la inspiración que a mí me falta. —Compartimos una mirada cómplice, de esas que siempre serán nuestro sello de identidad.

—Siento romper el momento… pero tampoco quiero que os vengáis arriba. Vincent suele aceptar todos los proyectos en los que está metida Vera por la relación que existe entre el padre de Harper y ella, no sé si ahora al estar vosotros metidos en la ecuación querrá lo mismo.

Se me olvidaba, Harper Banks es hija de Steven y por supuesto solo ha trabajado para la productora de su papá.

No se me escapa lo que sugiere Linda: Vincent suele elegir para la señorita Banks proyectos que están muy bien vistos por la crítica, no tanto por lo aclamados que puedan ser por el público… Que es de donde venimos Nolan y yo.

Puede que Vincent no nos tome tan en serio como a Vera.

—Puedo llamar a Harper y saber si a ella le han dicho algo… —propone Nolan. Linda asiente, pero le dice algo de no hacerlo ahora. Creo que le menciona algo sobre un periodista que quiere presentarle o algo así.

—Yo creo que me iré a casa y veré si puedo escribir… —Linda se ausenta durante unos minutos para hablar por teléfono y Nolan me examina.

—¿Estás bien? —acaba preguntando.

—¿Por qué estaría mal?