Más que una película CAPÍTULO 2
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CAPÍTULO 2

Zander

- A precio mucho tu amistad, Zander, pero ¿era necesario? —Sonrío al escuchar las palabras de Nolan.

—¡Ya es tradición despedirnos del set antes de que lo cambien!

—También es tradición para ti traerme a cada nuevo set con los ojos vendados, y la última vez casi me rompes un brazo. —Hago una pequeña mueca.

—Bueno, si eso llega a ocurrir modificaré el guion para que Hunter esté lisiado.

—¡Oh, genial! —ironiza—. Me tranquiliza muchísimo… Quizás podrías, no sé, llámame loco, no traerme en monopatín la próxima vez. —Saludo con la cabeza a una de las chicas de sonido que camina por el pasillo. Se llama Sandra. Ella me devuelve el gesto de manera tímida.

—Deja de pensar tanto en el futuro, Nolan.

—Eres un peligro para tu seguridad y para la de cualquiera que esté a tu lado. —Me llevo una mano al pecho, casi emocionado.

—¡Se te está pegando mi dramatismo! ¡Qué honor! —Solo consigo que ponga los ojos en blanco.

Comencé a trabajar en la serie Not Another Love Story cuando esta iba a empezar la tercera temporada y ahora acabamos de terminar la séptima.

Empecé como un guionista más, de esos que no tienen un gran sueldo, se hartan de café e intentan romantizar toda su vida mientras subsisten como pueden.

Pero con el tiempo, las idas y venidas de diferentes guionistas, que dejáramos de tener un showrunner y la flor que siempre he tenido en el culo, acabé convirtiéndome en el único guionista, aunque sigo pidiendo asesoramiento para algunas escenas.

Los productores se dieron cuenta de que se me daba bien trabajar en el guion por mí mismo y después dejar que los actores improvisaran con él, así que decidieron ahorrar gastos.

Éramos doce y solo quedé yo. Más tarde me convertí también en el director cuando el anterior decidió marcharse.

Y, bueno, con las cifras de espectadores y el dinero que hemos ganado en los últimos años, no he recibido ninguna queja sobre mi trabajo. Escucho resoplar a Nolan:

—Este camino me parece mil veces más largo que la última vez, Zander.

—Te prometo que no he añadido más pasillos en tu ausencia, Nolan.

Nolan Harlow es la estrella del programa, la cámara lo adora casi tanto como el público.

Recuerdo que el primer día que llegué al plató para trabajar le derramé un café encima sin querer.

En mi defensa diré que estaba muy nervioso y que le pedí perdón como mil veces.

Él solo soltó una risa y me lo agradeció porque odiaba esa camisa; solo la llevaba por un acuerdo de publicidad con la marca.

Creo que desde ese momento decidí que sería mi mejor amigo.

Y a medida que avanzaban los años, cuando tenía una idea para una película y el presupuesto para llevarla a cabo, siempre ha sido Nolan a quien me he imaginado como protagonista o interés amoroso.

En definitiva, no me imagino levantarme por las mañanas con cara de zombi, venir a los estudios quejándome del tráfico de Los Ángeles y no ver a Nolan en la silla de maquillaje atragantándose con unos polvos blancos mientras Linda le lee su horario del día.

—¿Cuánto vamos a tardar? Le prometí a mi hermana que iría de compras con ella.

—Eh, el impaciente de la relación soy yo. No me quites el puesto —me quejo llevándolo por fin al set principal, teniendo cuidado de que no se caiga por las escaleras.

—¿Otra vez hablando como si fuéramos pareja?

—¿Por qué hablas tú como si no lo fuéramos? —Nolan bufa como si estuviera viendo el puchero que he dibujado en mi rostro—. ¿Eso les vas a decir a nuestros hijos? ¿Que no querías aceptar que era tu pareja?

—Si me das miedo como amigo, como pareja me aterras, y ya como padre, mejor damos a los niños en adopción directamente… —Yo suelto una carcajada, Nolan es la clase de persona que bromea con una pequeña sonrisa en el rostro que solo es perceptible si prestas la suficiente atención.

Abro las puertas que conducen al set de par en par. Se siente como volver a casa.

NALS es una sitcom que sigue la vida de Hunter (interpretado por Nolan) desde que era un adolescente, y para representar el paso del tiempo los decorados principales cambian cada temporada.

Cada vez que me avisan desde producción que van a desmontar el set para montar el siguiente, me gusta venir con Nolan para decir adiós.

Aunque dentro de unos meses volveremos a estar aquí, el piso de Hunter lucirá diferente, lo que representará que los meses también han pasado para ellos.

Hace unas semanas se estrenó la séptima temporada, y mientras sigue bastante arriba en el ranking de series más vistas en las plataformas de streaming , nosotros no podemos permitirnos parar.

He hablado de este tema con la productora varias veces.

Una de las razones por las que es una de las series más vistas de todos los tiempos es porque nunca hacemos descansos muy largos, siempre estamos grabando, lo que nos permite sacar una o dos temporadas al año y parecer relevantes por encima de series que sacan una temporada de seis capítulos cada dos años.

Esto significa que ahora tengo que ponerme con el guion de la octava y última temporada… De hecho, debería haber empezado ya.

Nolan pasea por la estancia, fijándose en cada uno de los detalles que alcanza su vista.

No soy el mejor dándole indicaciones al equipo de diseño, pero siempre hacen un trabajo impecable.

La mayor parte de las escenas siempre ocurren en el piso de Hunter y Nico (el mejor amigo de Hunter), especialmente en el salón.

Para el nuevo set me han dicho que oscurecerán el tono de las paredes, cambiarán algunos muebles y mantendrán el sofá verde desgastado que ocupa casi toda la estancia.

No sé muy bien qué harán con la cocina, pero espero que cambien el horno.

Lo hice arder en el último capítulo. Me acerco a la encimera mientras Nolan curiosea una pared con fotos, seguramente también cambien algunas.

Al principio no pensaba que la paleta de colores importara mucho para contar una historia, pero la realidad es que afecta mucho a cómo el público la percibe.

El piso de Hunter y Nico siempre tiene amarillos pastel, marrones y verdes oscuros, mientras que el de Gwen e Isabella es de tonos azulados y paredes falsas de ladrillo.

Los espectadores los reconocen a la perfección sin la necesidad de que haya nadie en ellos.

Asocian esos colores a cada piso. Mi amigo se desplaza a la mesa de café que hay delante del sofá, observando los papeles que hay por ahí.

—¿Me puedes adelantar algo del final de la serie o vas a hacerte el misterioso, aunque se te dé increíblemente mal? —Mi sonrisa se apaga al instante.

Es cierto que siempre que nos despedimos del set le comento algo a Nolan sobre la siguiente temporada, incluso si no llevo ni la mitad del guion. Sin embargo, no me he sentado delante del portátil en semanas y el tiempo ya ha empezado a correr. Un tictac que cada vez me cuesta más ignorar.

—¿Zander? —Llama mi atención—. ¿Pasa algo? —Nos sentamos en el sofá como si los dos fuéramos los protagonistas de la serie. A veces me siento como ellos, la verdad.

—Con la marcha de Erin tengo que desechar la mayor parte de ideas que tenía para el cierre de la serie.

—Erin es la actriz que hace de Isabella, bueno, que hacía.

Avisó con bastante tiempo de que se marchaba y yo cambié ciertas narrativas de la séptima temporada para darle un cierre a su personaje, pero a día de hoy sigue trastocando todo.

—Aunque sea la última temporada siempre podéis traer a algún personaje nuevo. —Me levanto y camino hasta la silla del director. Como si desde ese asiento, al ver a Nolan aún en el sofá, pudiera tener una visión diferente de lo que podría ocurrir en la siguiente etapa de estos personajes.

—Lo sé, pero, aunque llamara la atención del público, no siento que encaje. Tampoco sabría qué personaje escribir. —Si Isabella no está, Gwen tendría que compartir piso con alguien más, pero ahí acaba mi creatividad.

—Es su último año de universidad, ¿no debería estar centrado en eso? —Aprecio mucho a Nolan, pero su punto fuerte es estar delante de la cámara, no detrás.

—Por favor, desde cuándo una serie de comedia para adultos y adolescentes trata sobre el instituto y la universidad… —Suspiro—. Me preocupa haberme quedado sin fuentes de inspiración.

—¿Y no tienes ninguna idea para una película? Aunque no esté relacionada con la serie. —Niego con la cabeza.

Nunca me ha costado encontrar una narrativa sobre la que trabajar para escribir una película. Sé las dinámicas que me gusta escribir, sé cómo quiero que se traten los personajes y siempre sé cómo quiero que ocurra ese primer beso que el público ansía tanto.

Ahora mismo no sé nada.

—Estos días siento que no hay ninguna historia que quiera contar. Y no tengo ni idea de cómo enfocar eso.

—Bueno, todos los guionistas tenéis bloqueos, ¿no?

—Sí, supongo… De todas formas, tengo tiempo, creo que Linda ya te lo habrá dicho, pero Isaac va a empezar a filmar una película ahora, así que no podremos grabar nada con el personaje de Nico al menos hasta dentro de unos meses.

Espero que eso me deje más tiempo para averiguar el rumbo de la historia.

Nolan asiente.

—Creo que de una forma u otra encontrarás la historia con la que cerrar toda la serie. Quizás te venga bien volver a verla desde el principio.

Ya había pensado en ello.

—¿Qué dices, Nolan? ¿Maratón en mi casa? —Antes de que él pueda contestar por su propia voluntad escucho las puertas abrirse y un taconeo que ya nos es familiar.