Epílogo 2
Beautiful things — Benson Boone
La casa está patas arriba. Todavía hay cajas apiladas en algunas esquinas del salón. Mi madre sigue empeñada en que algún día terminará de desempaquetarlo todo después de la mudanza.
Las luces del árbol parpadean sin cesar y los villancicos suenan de fondo desde la tablet. Charlie corre por el pasillo perseguido por una niña de siete años armada con una espada de juguete.
—¡Devuélveme el gorro! —le exige mi hermana.
—¡Jamás! —le asegura Charlie.
—¡¡Mamá!! —se queja Emma.
—Chicos, que haya paz, estamos en Navidad —levanta la voz mi madre desde la cocina.
—¡Me lo ha quitado! —se queja mi hermana mientras me mira indignada.
—Entonces quítale tú algo —le propongo.
Mi hermana sonríe convencida de que es la mejor idea del mundo y yo me limito a disfrutar de este instante.
Dafne está a mi lado y se ríe al ver que nuestros hermanos pequeños se llevan como el perro y el gato.
Joder, oírla reírse así se ha convertido en mi deporte favorito, porque no importa cuántas veces la escuche, me parece un sonido mágico capaz de cambiar mi estado de ánimo en un segundo.
El móvil vibra en mi bolsillo y veo que es una videollamada de Apolo. El móvil de Kael suena al mismo tiempo. Nos miramos, sonreímos cómplices y respondemos. Segundos después aparecen Ethan, Kael y Apolo en la pantalla de mi móvil.
—¡Feliz Navidad, imbéciles! —grita Ethan.
—¡Feliz Navidad! —decimos al unísono todos.
—¡Mirror! ¿Estás sobreviviendo a tu nueva familia? —bromea Ethan risueño.
—Sigo esperando que te calles —le asegura Kael.
—Me temo que eso no será posible, colega.
Durante unos minutos hablamos de tonterías. Ethan se dedica a sacarnos de quicio y Apolo nos cuenta que está intentando sobrevivir a la cena familiar con su padre y los socios de este.
—Nos vemos en la Winter Gala —se despide Ethan dispuesto a colgar.
—Nos vemos, capullos —le sigue Apolo.
—Adiós.
Cuelgo con una sonrisa y me acerco a Kael, que también ha cortado la llamada. Su móvil vuelve a sonar y cuando mira la pantalla, algo cambia en su rostro durante una fracción de segundo.
—¿No vas a cogerlo? —pregunto.
Kael observa la pantalla, la mira serio y después la gira para que vea quién es. En la pantalla aparece «Papá». Me mantengo en silencio y alzo las cejas sorprendido. Él se encoge de hombros y guarda el teléfono en el bolsillo de sus vaqueros.
—Los fantasmas vuelven por Navidad —susurra serio.
Asiento porque sé que si ese hijo de puta está llamándolo, no es precisamente para felicitarlo por las fiestas. Entonces, levanto mi vaso de cerveza a modo de brindis frente a mi amigo que me observa serio.
—Los problemas pueden esperar —le propongo en este brindis improvisado.
—Y los monstruos también —afirma Kael sonriente.
Nuestros vasos chocan y la conversación continúa, pero mi cabeza regresa a esa llamada, porque conozco mejor que nadie esa mirada.
Es la misma que yo veía cada mañana en el espejo cuando Nick Blackwood todavía controlaba mi vida.
La de alguien que sonríe mientras carga con una guerra que todavía no ha ganado.
Mi madre llama a Kael desde la cocina para que la ayude a sacar una bandeja del horno.
Él obedece entre protestas exageradas. Aprovecho el momento para buscar a Dafne y la encuentro junto a la ventana observando cómo cae la nieve, en completo silencio.
Aprovecho este instante y la miro dichoso, porque todavía me cuesta creer que esté en mi vida.
Hace unos meses, era una chica que llegó a Brakenhall con un montón de cicatrices invisibles, y ahora sonríe más, segura de sí misma. Se merece lo mejor.
Me acerco despacio a ella y la rodeo por la cintura. Ella apoya automáticamente la espalda en mi pecho. La sensación es como si nuestros cuerpos estuvieran hechos el uno para el otro, porque encajan a la perfección.
—¿En qué piensas, novata? —pregunto junto a su oído.
Dafne sonríe sin dejar de mirar la nieve al otro lado del cristal.
—En que esta es la primera Navidad que no quiero que termine nunca.
Yo siento exactamente lo mismo. Apoyo la barbilla sobre su cabeza y observo nuestro reflejo en el cristal. La nueva casa de mi madre está llena de risas. Emma corre detrás de Charlie y Kael finge que no está quemándose con una bandeja de galletas recién sacada del horno.
Mi madre sonríe mientras prepara la cena en una casa que ha conseguido por sí misma. Porque ella nunca aceptó un solo dólar de Nick Blackwood. Su dignidad no se lo permitió. Además, recibió la herencia tras el fallecimiento de una tía suya que le ayudó mucho.
Después de todo lo que le arrebató, se negó a deberle absolutamente nada. Lo único que aceptó fue aquello que siempre perteneció a Emma, su apellido y sus derechos como una Blackwood. El futuro que mi hermana se merecía desde el día en que nació.
Y ahora, gracias a su nuevo trabajo, a su esfuerzo y a todas las veces que se negó a rendirse, cuando habría sido más fácil hacerlo, por fin tiene la vida que llevaba años intentando construir.
Un buen trabajo, una casa más grande y una familia unida.
Abrazo con fuerza a Dafne, inhalo su perfume a vainilla y siento que ella siempre será mi hogar y mi lugar favorito en el mundo.
La cena termina tarde, recogemos y nos entretenemos con juegos de mesa; a medianoche, Emma se va al sofá, Charlie la sigue y ambos se quedan dormidos.
Mi madre les coloca una manta encima y los arropa con una sonrisa que hace años que no veía. Dafne observa la escena con ternura, antes de depositar un beso sobre mi mejilla.
—Voy a hacer los cócteles, ahora vuelvo.
Los ha aprendido en el Isabella's. Cuando se dirige a la cocina dispuesta a prepararlos, atrapo su muñeca, la atraigo hacia mí y deposito un beso rápido sobre sus labios.
—Enseguida voy a ayudarte, cariño.
Ella asiente y sonríe. Se aleja por el pasillo acompañada por el aroma a canela, vainilla y chocolate caliente que sigue flotando por toda la casa. Durante unos segundos me quedo observándola y mis ojos descienden automáticamente hasta su trasero.
—Compórtate, Blackwood —me regaño a mí mismo.
Aparto la vista de mi chica y una inevitable sonrisa curva mis labios. La verdad es que todavía me cuesta creer que sea tan jodidamente afortunado, porque cuando pienso en el futuro, ella aparece en todos mis planes.
Oigo el crujido de la puerta de la terraza a mi espalda. Me giro y veo a Kael salir con el móvil en la mano. No lo dudo y voy tras él. Mi amigo tiene los antebrazos apoyados en la barandilla y la mirada perdida en la oscuridad.
—¿Qué pasa? —pregunto.
—Nada.
—Mentira —aseguro.
—Estoy bien.
—Kael… eso es una respuesta de mierda.
Él guarda silencio y su móvil suena de nuevo. No lo coge, tampoco lo saca del bolsillo y aunque no sé quién es, puedo percibir cómo se le tensan los hombros.
—¿Problemas? —pregunto, y él sonríe.
—Todavía no.
—¿Seguro? —insisto, y él asiente despacio.
Kael se gira y mira a través de la ventana hacia el interior de la casa. Ve a Charlie y Emma dormir juntos en el sofá. También ve a mi madre, que va a la cocina en busca de Dafne y niega para él, pensativo.
—Disfruta de la Navidad, Blackwood.
—Y tú también, Mirror —le pido.
Kael tarda varios segundos en responder, los suficientes para que algo dentro de mí se ponga en alerta.
—Voy a intentarlo —asegura.
Vuelve al interior de la casa y yo me quedo observando la puerta cerrarse detrás de él.
Mi mente se pone en marcha a sabiendas de que esta pequeña conversación significa mucho más de lo que parece.
Quizá porque conozco demasiado bien esa oscuridad y porque sé que a veces los monstruos no desaparecen, solo cambian de nombre.
Veo la nieve caer y sonrío para mí mismo. Sin duda alguna, es la mejor Navidad que he vivido en mi vida. Porque mi hermana está sana, mi madre es feliz, tengo dos hermanos nuevos y una chica que me ama y que me enseñó que el amor estaba al otro lado del odio.
Puede que estas sean las últimas líneas de mi historia, pero al final encontré aquello que llevaba toda la vida buscando. Un hogar, una familia unida y una chica que me quiere por lo que soy.
La vida, con sus historias, continúa a través de las personas que amo y sigue a través de las batallas que todavía les quedan por librar. Y aunque esta Navidad marca el final de un semestre, el curso en Brakenhall todavía no ha terminado.