Capítulo 13 “Regreso a casa” #2
-Lo lamento, esperábamos que fueses a reaccionar diferente - Se acercó aún más a aquella criatura, cerca de uno de sus ojos, este la miro, sintiendo su gran mirada en ella, eso no la detuvo, alzo su daga lista para encajárselo en su ojo
Pero el movimiento del Estrodemon provoco su pérdida de equilibrio total, trato mantenerse en su posición pero le fue inevitable, pues esta movió su cabeza con brusquedad y rapidez, dejándola en el aire por unos segundos sin poder reaccionar, la chica ángel miro de reojo como esa criatura abrió su hocico listo para devorarla aprovechando que estaba en el aire indefensa, con su instinto de supervivencia, sus alas reaccionaron automáticamente, alejándose casi a tiempo de esa mordida, sintiendo el roce de sus dientes en la punta de su zapato.
Un gran rugido hizo temblar el lugar, un rugido tan penetrante que dejo paralizado a todos al escucharlo, Leviathan parecía bastante enojado, con rapidez se sumergió en el agua, golpeando con su cola antes de meterse con completo las olas, tomando aquellas una altura digna de un tsunami, los ángeles en el vuelo trataron de escapar, pero lograron mojarse y caer a duro suelo de arena mojada inevitablemente.
Ángeles que se encontraban como apoyo rápidamente fueron al rescate para ir por los ángeles en el suelo, ayudándolos a refugiarse en el lugar seguro, cerca de la cueva.
- ¿Se habrá ido? - Ethan pregunto, creyendo que todo se habia apaciguado por la forma en que los ángeles comenzaron a descender
-No…fue demasiado fácil… -Laylah llego con Ethan, sabía muy bien que aquella criatura no se dejaría intimidar por simples flechas y armas blancas que por suerte lograron hacerle un mínimo de daño
Mientras ambos ángel y humano observaban con tensión, Helen seguía en vuelo observando donde seguía aquella criatura, sentía todo su cabello mojado, su ropaje estaban pegados ahora en su cuerpo por lo mojado que estaban, se sentía más pesada por todo eso, toda esa adrenalina hizo que ignorara esos detalles incomodos.
De pronto algo apareció en el cielo, haciendo a todos los ángeles sobresaltarse por tal hecho, varios ángeles trataron de ver de qué se trataba, pero solo Helen logro observar con mayor detalle de que se trataba.
Era un portal y de él había caído un grupo de ángeles, parecieron tratar de volar y estabilizarse, pero fue inútil e inevitablemente golpearon contra el océano caótico.
- ¡Son ellos! - Helen grito exasperada una vez reconoció a los ángeles, volando rápidamente de vuelta con los demás ángeles - ¡Son Helzion y Naya!
Un grupo de ángeles que se encontraban en buenas condiciones se alzaron en vuelo junto con Helen para ir al rescate del grupo de ángeles.
-Ethan, Zerachiel volvió, ve y recoge…- Laylah se dio media vuelta, viendo el lugar en donde había dejado a Ethan, pero ya no estaba - ¿Ethan? ¡Ethan!
(…)
Su cabeza daba vueltas, aun con los ojos cerrados podía sentir todo su cuerpo temblar y marearse, sus pensamientos eran incluso difíciles de formular.
Sus ojos se abrieron poco a poco, comenzando a volver a recuperar la consciencia y una vez lo hizo, todas las alarmas de peligro se activaron, haciéndolo levantarse de inmediato en una subida de adrenalina.
Sus ojos amarillentos miraron a todos lados, con respiración agitada y corazón latente.
-Donde estoy…- Zerachiel miro a su alrededor, encontrándose en una habitación, parecía tan bien acomodada y limpia.
Su mirada comenzó a divagar, parecía que aquí alguien vivió, mirando incluso la gran y cómoda cama en la que despertó, hecha meramente de las nubes más suaves y brillantes.
-Esto es tan extraño - admitió Zerachiel para sí mismo, no podía relacionar los eventos que había pasado, lo último que recordaba era como un arcángel lo había tomado a la fuerza - ¿acaso me trajo aquí?
A paso desconfiado, Zerachiel se acercó a la única ventana que había en la habitación, lar largas cortinas parecían bloquear la mayoría de la luz y de la vista que daba, así que de un tirón Zerachiel las quito.
La luz del sol lo cegó por unos segundos, pero después, ahí estaba, esa hermosa vista que hace mucho no veía, una sensación de nostalgia y melancolía comenzó a formarse en el corazón de Zerachiel.
Estaba en el cielo, en su hogar.
-Estoy…en el cielo…- repitió para sí mismo, mirando con mayor detalle el paisaje - y ese es la academia…, espera
Su corazón dio un brinco, si lo que estaba viendo a la lejanía era la academia, entonces. ¿Dónde estaba exactamente?
-Hace mucho no veo un día tan bello y despejado como este…- una voz intrusa interrumpió los pensamientos de Zerachiel.
El pequeño ángel se dio la vuelta para ver de quien se trataba, solo para encontrarse a alguien alto, portador de 2 pares de alas, viéndolo desde la entrada de la habitación.
-Debe ser señal de buen augurio, ¿no lo crees? - aquel arcángel sonrió ampliamente, Zerachiel sintió escalofríos recorrer su espina dorsal, esa sonrisa se sentía tan falsa, pero extrañamente familiar
-Tu eres…- Zerachiel se quedó viendo al arcángel, este solo rio levemente
-Miguel, claro…, es un gusto volverte a ver…- el arcángel se quedó pensando, parecía que estaba tratando de recordar- ¿cómo dices que te llamas ahora?
-Zerachiel…- contesto Zerachiel
- ¡Zerachiel!, claro - el arcángel se acercó a Zerachiel, quien puso una mano en su espalda y lo obligo a caminar - ven, no seas tímido, los demás quieren verte
El pequeño ángel no tuvo ni siquiera la oportunidad de preguntar algo, pues ya se encontraban en camino, todo el cuerpo de Zerachiel estaba tenso, se sentía en peligro, pero algo muy dentro le decía que solo le hiciera caso al arcángel. Tal vez era su instinto de supervivencia.
En cuestión de segundos ya se encontraban enfrente de una gran puerta y antes de que Zerachiel quisiera preguntar, Miguel abrió las puertas de par en par.
- ¡Adivinen quien despertó por fin! - Miguel alzo la voz alegremente, como si se tratara de una noticia grata
El cuerpo entero de Zerachiel tembló al ver como enfrente suya había una gran mesa y en ella estaban un grupo de arcángel.
Estaban absolutamente todos.
-Q…que…- Zerachiel trato de formular algo, pero solo salieron tartamudeos
- ¡Buen día nuestro querido ruiseñor!, dime, ¿tu viaje con Uriel fue grato? - Barachiel miro con dulzura a Zerachiel, quien este solo sintió un hueco en su estómago al verlo
-Tú me hiciste caer…- Zerachiel miro fijamente a Barachiel, pudo sentir como la sonrisa de Barachiel tembló.
Zerachiel fue empujado nuevamente por Miguel, obligándolo a entrar aún más a la habitación, inevitablemente se encontró con el segundo arcángel que lo daño.
-Tu congelaste el portal…- Zerachiel miro a aquel arcángel con mirada gélida, aún seguía sintiendo el frio con solo verlo
Finalmente miro al arcángel al lado de él, un arcángel con alas de plumaje rojizo, como si fuesen flamas.
-Y tu…, tu hiciste esa masacre…- Zerachiel frunció el ceño, su miedo comenzó a cambiar a uno de enojo - ¿Qué hago aquí?
- ¿Pues que más?, este es tu hogar…- Miguel respondió de inmediato, tomando a Zerachiel de los hombros - Bienvenido a casa, Lucifer
Zerachiel sintió un revoltijo en su estómago en escuchar ese nombre, se apartó del agarre del arcángel de forma brusca, haciendo a los demás ángeles sobresaltar.
- ¡¿Qué hago aquí!? - Zerachiel volvió a preguntar, mirando fijamente a Miguel
-La misma razón por la que Leviathan te trajo a su reino…- otro arcángel hablo, el de las alas flameantes
Zerachiel se quedó en silencio, sabía que Leviathan quería que él viniera por ser Lucifer, pero, aun así, la charla que tuvo con aquella serpiente no fue más que una mera platica casual, llena de tensión, pero no llego a alguna respuesta que buscaba
-Escucha Zerachiel, tu no lo creerás, pero esto ya lo hemos hecho miles de veces…- Miguel siguió hablando ante el silencio del ángel- tu ya has estado en este lugar…, es solo cuestión de volver a recordar
-Todo esto ha sido familiar… ¿verdad?, dolorosamente familiar…- el arcángel con el que combatió hablo fríamente, mirándolo con una sonrisa burlona
El corazón de Zerachiel latía con fuerza, y de pronto recordó la conversación con Leviathan
-Yo…le recordé a Lucifer… - Zerachiel hablo, mirándolo a los arcángeles presentes, sus miradas se tensaron ante la mención de ese nombre- ¿por eso estoy yo aquí con ustedes?, ¡¿Creen que yo soy Lucifer!?
Estaba alterado, no podía creer que todo esto le estaba sucediendo solo por ser el recuerdo de alguien que ya ni siquiera estaba aquí.
El enojo comenzaba a subir aún más, su mirada amarillenta se topó con los fríos ojos del arcángel, acercándose a él a paso duro.
-Tu…, Tu les dijiste que atacaran la ciudad verdad, ¡Ellos no merecían ser atacados, Raguel! -
Hubo silencio en la habitación, los arcángeles se miraron entre ellos, satisfechos por lo que habían logrado, Zerachiel respiraba agitado, aun no consciente de lo que había dicho.
- ¿Cómo sabes mi nombre? ...- fueron las únicas palabras que salieron del arcángel Raguel para hacer que Zerachiel volviese a sus casillas
-Q…que…- Zerachiel tembló, su mente parecía que le estaba engañando, el juraba jamás haber encontrado a ese arcángel en su vida y aquí estaba, sabiendo perfectamente su nombre
De pronto, las caras de esos arcángeles ya no eran tan desconocidas y sus nombres comenzaron a aparecer en su cabeza, Miguel, Gabriel, Azrael, Barachiel, Raguel y Uriel.
- ¿Por qué no te sientas?, tenemos mucho de qué hablar…, y creo que por fin mereces una explicación, ¿no lo crees? - Miguel tomo de los hombros a Zerachiel, guiándolo a uno de los asientos.
Zerachiel miro de reojo la puerta en la que habia entrado, si intentaba moverse o hacer cualquier movimiento que levante sospecha, los arcángeles no dudaran en actuar, y si es que logra salir del lugar, no podrá llegar tan lejos sin una brisa que lo ayude a volar.
Así que solo se sentó en silencio.
(…)
¿Cómo es que estaba aquí? Ni siquiera él lo sabía, pero a pesar de la hermosa presentación y gloria que el cielo le estaba dando. Ethan solo se sentía abrumado.