Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 13 “Regreso a casa”
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Capítulo 13 “Regreso a casa”

Se lo habían llevado, ni siquiera tuvo la oportunidad de sostener la mano de su amigo en un intento de evitar su llevada.

Fue tan rápido, los demás estaban aun en shock por lo que había dicho Leviathan que apenas se pudieron mover cuando ese arcángel tomo a Zerachiel y se lo llevo volando.

-No perdamos más el tiempo, hay que ir a la guarida - Naya ordeno

- ¿Qué hay de Zerachiel? - Kezef pregunto alterado

-Zerachiel es nuestro compañero, pero no podemos permitir que Leviathan mate a cientos de ángeles- Eban dijo, todos los ángeles parecían de acuerdo en ir primero hacia la guarida - primero hay que encargarnos del Estrodemon, luego de ese arcángel…

Al parecer la decisión estaba hecha, Kezef solo asintió, no podía perder el tiempo pensando en esto, solo esperaba que Zerachiel pueda cuidarse solo por mientras.

- Pero ¿cómo llegaremos a la guarida?, nos tomó días llegar hasta aquí, será demasiado tarde si vamos volando - Kezef cuestiono, dejando a los ángeles pensando, era verdad, Leviathan podía transportarse por el océano y viendo su gran magnitud estaban seguros de que esa criatura alcanzaba grandes velocidades.

El sonido de cosas pesadas interrumpió la conversación, los ángeles sobresaltados sintieron una sensación repentina de livianes, mirando sus muñecas se dieron cuenta que los brazaletes habían sido desactivados.

-No pude salvar a mi gente…, pero puedo ayudar a salvar la suya…- Cassiel, el causante de que esos brazaletes se desactivaran hablo - aun no les perdono lo que provocaron, pero…, no quiero que otro Sinoday caiga…

Olivia sonrió viendo a Cassiel, orgullosa de verlo hablar de esa manera.

- ¿Que tienes exactamente en mente que nos pueda ayudar? - Kezef miro a Cassiel, esperando la respuesta

-De la misma forma en la que han entrado van a salir- Cassiel salió de la habitación, los demás ángeles no tardaron en seguirlo no iban a esperar más tiempo, sus compañeros lo necesitaban.

(…)

Aquel grupo de ángeles rebeldes estaban sentados en la arena, practicando nuevamente en la magia, se podía ver claramente como habían mejorado, logrando mantener esa magia por más tiempo, la mayoría del entrenamiento era vigilado bajo Helen, quien se le dio la responsabilidad de hacer tal cosa mientras Naya no estaba.

-Están mejorando…, y al parecer el metal si está resistiendo - Laylah menciono desde la lejana, observando con orgullo como aquella magia recorría las armas sin problema

Ethan estaba al lado de ella, mirando a los ángeles practicar, debía admitir que también sentía orgullo, sus ojos azulinos bajaron ante la segunda libreta que Zerachiel le habia dado antes que partiera, el cual no se ha atrevido ni abrirlo.

El diario de su padre.

Sus ojos se arrugaron ante el pensamiento de que su ángel quería decirle algo con eso, pero no le gustaba para nada a lo que se podía referir.

¿Todo bien? - Laylah le dio un pequeño golpe en la espalda al niño, Ethan se sobresaltó ante tal acto

-Supongo…, solo estoy algo…ansioso - alzo su mirada de nuevo, viendo esta vez el océano moviéndose tranquilamente- espero que Zerachiel y los demás les esté yendo bien…

-Descuida, todos ellos son fuertes, estoy segura de que regresaran a salvo y con buenas noticias - Aseguro la chica, haciendo sentir un poco bien a Ethan pero no lo suficiente

- ¡Laylah! - Helen interrumpió la pequeña conversación que tenían Laylah y Ethan, su voz se escuchaba seria, algo pasaba - te llaman…

Helen apunto al grupo de ángeles que se encontraban mayormente en el equipo tecnológico, el cual ahora mismo se veían moviéndose de un lado a otro, murmurando.

Laylah se acercó al grupo, detrás de ella venia Ethan.

- ¿Qué pasa? - Laylah se metió en el grupo, demandando explicaciones, los ángeles se hicieron a un lado para darle mejor visión a la pantalla principal

-Estamos recibiendo las mismas señales que la vez que recibimos las coordenadas- un ángel explico, apuntando el radar

-Bueno…, eso significa que estamos recibiendo otro mensaje, ¿no es así? - miro a los demás ángeles que no parecían tan seguros de la respuesta de Laylah

-Este radar es del día en que recibimos el mensaje - de nuevo el ángel explico- este, es el que estamos recibiendo ahora -

El ángel al cambiar la imagen mostro un radar infestado de señales de magia casi el equipo se sobrecargaba de información, Laylah sudo frio al ver aquello, su respiración se cortó y todo se detuvo por un momento.

Los gritos de ángeles lo obligaron a voltear para saber que pasaba, observando como las olas de aquel mar abruptamente se volvieron agresivas, caóticas.

Olas grandes se levantaban y golpeaban en la arena, tan grandes que casi ahogaba a algunos ángeles si no fuera por su agilidad en el vuelo.

Los ángeles ayudaron a algunas que estaban mojados y no podían volar, cargándolos y reuniéndose en la entrada de esa cueva, observando como el nivel del mar comenzaba a subir poco a poco, haciendo que esa agua comenzara a alcanzarlo.

Helen corrió hacia Ethan abrazándolo con protección mientras miraba todo con terror, podía sentir las pequeñas manos del humano aferrarse a sus ropajes, era una brisa demasiado fuerte, podía sentir como incluso aquel aire la empujaba, teniendo que inclinarse para no dejarse llevar por esa fuerza.

- ¡Algo se acerca, Algo MUY grande! - Alerto Laylah, alzando su voz alterada

Helen miro a la lejanía, esperando ver algo, su corazón volcó cuando logro divisar a duras y penas algo moverse en el agua.

Una cola gigantesca, digna de una serpiente marina, su miedo incremento y como si fuese alguien que conociera desde hace mucho.

-LEVIATHAN- grito un ángel del grupo, todos se pusieron tensos, los lideres sustitutos se pusieron alerta y no tardaron dar ordenes

- ¡Todos a sus posiciones como practicamos!, ¡¡Rápido!!- Uno de los ángeles que estaba a cargo de mando, ángeles alzaron vuelo,

Helen y Laylah solo se miraron una de ellas abrazando al humano con protección mientras sus miradas poco a poco se dirigían a aquella cabeza de serpiente que salía del agua, mostrando sus dientes filosos mientras una lluvia estruendosa comenzaba a surgir.

La lluvia caía con fuerza, golpeando contra el cuerpo acuoso del mar, deslizándose por los rostros aterrados pero determinantes de los ángeles y restregándose por las escamas de la gran serpiente que observaba con detenimiento aquellas pequeñas criaturas que volaban por los aires.

Laylah sentía su corazón latir con fuerza, toco su pecho, podía estar segura de que no era la única de esta forma, hubo segundos de tensión, donde solo la brisa se escuchaba y el sonido de una tormenta,

Laylah dio un silbido agudo, todos los ángeles la observaron, dio una señal con su mano dando a entender que se mantuvieran a la defensiva.

Leviathan parecía observar cada uno de los ángeles, viéndose tan pequeños, tan determinantes y listos para atacarlo.

Helen mantenía abrazando a Ethan quien este miraba igualmente con terror aquel ser, muy dentro suyo rezaba que aquel ser no fuese alguien agresivo, no quería ni imaginarse como se pondría todo cuando la batalla iniciara, se respiración era agitada, se sentía tan vulnerable viendo aquella criatura gigantesca desde el suelo, sin poder elevarse al aire y alejarse a una distancia seguro, solo esperaba que Leviathan no dirigiera su mirada a ella y oliera su miedo.

Todos los ángeles se estremecieron al escuchar un bufido por parte de ese monstruo, y como si de olas agresivas se tratasen, la voz retumbante de la gran criatura se escuchó por todo el lugar

-Les brindé una oportunidad - esputo con voz alta - Les di mi bienvenida a pesar de lo que hemos creído de ustedes, de la maldición que ocultan en su brillante presencia

Leviathan miro como si hormigas se tratasen aquel ángel, elevándose aún más para mostrar poder, demostrando que era aún más grande de lo que parecía

-Me he cegado por el anhelo a algo que perdí y me costaron un mar de sangre, no voy a permitir que esto quede en vano

Nuevamente el silencio perduro, aquel Estrodemon miro a cada uno de esos ángeles que estaban expectantes ante las acciones que tomaría, las gotas caían en sus escamas, aletas y cuernos que tenía en su cuerpo, podía sentir las olas golpear su cuerpo.

Los ángeles se quedaron quietos, esperando a que por algún milagro el Estrodemon les perdonara la vida, que aquel ángel que alguna vez lucho al lado de Lucifer siguiese ahí dentro, pero los colmillos gigantes de la serpiente solo fue una señal de que solo había odio y furia en el Rey de los mares.

De pronto Leviathan ataco, obligando a un grupo de ángeles en esquivar aquella gigantesca mordida, poniendo a todos en alerta.

-¡¡Ataquen!!- Helen grito, dando luz verde a la señal

Todos los ángeles se llenaron de determinación, empuñaron con fuerza sus armas y comenzaron aquel ataque que mantuvieron planeando desde meses.

Ángeles se pusieron al nivel de los ojos de aquel ser empuñando sus arcos y comenzando a lanzar flechas hechas del metal recaudado, algunas golpeaban contra las gruesas escamas de aquel demonio, no haciéndole ningún daño absoluto más que solamente distraerlo y enojarlo mas

Aquellos ataques no fueron críticos, pero fueron suficientes para molestar a la criatura moviendo su cabeza a un lado lentamente para alejarse de esos ataques de larga distancia.

Otro grupo de ángeles al ver que la criatura estaba siendo distraída por las flechas aprovecharon y activaron sus armas, Naya había elegido sabiamente a los ángeles que noto con más capacidad del control de magia, todos volaron directamente hacia esa criatura con sus armas cargadas de magia.

Unos encajaron sus armas con fuerza sobre aquella zona blanda en la que no tenía ninguna escama que lo protegiera, gruñido profundo fue una señal de que ese ataque si le había afectado.

Helen miro a Ethan, dejándolo en un lugar seguro

- ¿Quédate aquí, está bien? - Ethan asintió, Helen corrió rápido tomando una daga y voló hasta la cabeza de aquella criatura, cayendo justamente en su hocico, sentía la brisa golpearla más fuerte al estar a una altura demasiado grande.