Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 12 “Sinoday” #5
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Capítulo 12 “Sinoday” #5

Pero no recibió respuesta alguna de la serpiente marina, solo un murmuro difícil de entender.

En un instante, los de los demás Estrodemons desaparecieron, Leviathan había concluido la reunión, desapareciendo en la oscuridad sin decir una sola palabra más, dejando a un Helzion en una gran tensión y desespero por tratar de entender lo que sucedía.

Otro gran golpe se hizo presente, haciendo temblar nuevamente la habitación y finalmente sacando del transe al ángel, dirigiéndose directamente con sus compañeros.

Empujo con mucha fuerza la puerta, era extraño, pesaba más que la anterior ve que la abrió, usando todo su cuerpo logro abrir la gran y alargada puerta, saliendo de esa habitación y teniendo una mejor vista de lo que estaba sucediendo.

Sintió un gran vacío en su estómago con la escena que tenía enfrente, los guardias que lo trajeron hasta aquí y se encargaron de resguardar la puerta estaban completamente destrozados, dejando una horrenda escena enfrente de Helzion.

La mayoría del cuerpo de esos demonios estaban recargados en la puerta misma, explicando por que pesaba tanto, Helzion tuvo que aguantar la respiración para no dar arcadas ante el horrible olor que tiene la sangre demoniaca, un olor a azufre.

Podía escuchar el sonido de seres corriendo en los pasillos, tratando de escapar de algo, Helzion se llenó de valor y comenzó a caminar, tratando de ignorar toda la escena que lo rodeaba, esas manchas negras que pintabas las paredes y el suelo junto a cuerpos que yacían ya inertes.

- ¡Helzion! - una voz salvadora lo saco de sus pensamientos, era Naya

-Naya…, ¡Naya! - Helzion corrió hacia ella, aliviado de verla bien- que… ¿Qué paso?

-Un arcángel…- Naya se encontraba agitada, parecía que habia corrido por varios minutos de un lado a otro - un arcángel logro entrar y está masacrando a todos…, vine a buscarte y…

- ¿Están todos bien? ...- fue la prioridad para Helzion en saber, Naya aún se seguía viendo alterada, pero asintió, tomando la mano de Helzion para dirigirlo a un lugar seguro

No sabía cómo ocurrió el ataque, ¿acaso el primero golpe que escucho fue del arcángel traspasando la cúpula? Pero, si es así, entonces toda esta masacre transcurrió en cuestión de minutos, tal vez incluso segundos.

- ¿Es el mismo arcángel que nos enfrentamos? - Helzion pregunto a Naya mientras ambos caminaban, mirando a todos lados asegurando el perímetro

-No, es…es distinto…, ninguno de nosotros lo ha visto pero…estoy segura de que es otro - esa sensación de saber la diferencia, el otro arcángel era una sensación de silencio y frialdad, aquí, era todo lo contrario

Era ruidoso, violento.

Lograron llegar al lugar de resguardo, era la misma habitación que les dieron, pero las puertas ya no se notaban tan elegantes como Helzion las recordaba, ahora estaban manchadas, incluso con marcas de garras por todos lados.

Al parecer hubo demonios tratando de entrar al cuarto desesperadamente para estar a salvo también, pero, nunca les abrieron la puerta.

Naya dio unos golpes a la puerta, escuchándose del otro lado como movían muebles y seguidamente abrieron la puerta.

-jefe, está bien… - Adthor los recibió, haciéndolos entrar de inmediato -

Helzion lo primero que hizo fue dar una vista rápida a todos los que estaban en la habitación, por suerte y alivio, estaban todos, incluso la humana de Kezef, la cual se encontraba abrazando desesperadamente a su ángel

-No de nuevo…, por favor no otra vez- es lo único que repitió la humana, murmurando de terror, mientras Kezef estaba destrozado con ver a su humana de esta manera

Eban se encontraba viendo por la ventana, su mirada reflejaba toda las atrocidades que debió haber visto.

-Donde se fue Leviathan - Zerachiel se acercó a Helzion, mirándolo intensamente, increíblemente, Zerachiel era el que se veía más en compostura

-Desapareció, ni siquiera me dijo algo a todo lo que está ocurriendo aquí…-

Zerachiel no dijo nada más, devolviéndose a donde estaba antes, junto a Cassiel, Helzion decidió no decir nada al respecto, si sus compañeros le permitieron entrar entonces habia razones para aquello

-Este arcángel es un torbellino de violencia…- Eban dejo de mirar la ventana - no sé cómo podamos escapar de aquí…

-Debe haber una manera…- Naya trato de mantenerse determinada

-Esto es mi culpa…- Helzion murmuro, caminando hacia la ventana en donde estaba Eban observando todo- ese arcángel…está aquí por algo…

No era lógico que después de que los Estrodemons le dijeran de aquel pacto con los arcángeles, viniera uno a atacarlos, no, debía haber una diferencia, habia algo el cual provoco que el arcángel este aquí.

-Esta aquí por mi…- Zerachiel hablo, los ángeles voltearon a verlo, el pobre ángel se encontraba con una mirada nerviosa, angustiada - Ellos no querían que yo viniera aquí, y ahora los demonios de aquí están pagando por ello…

-Fue mi decisión traerte aquí…, todos decidimos estar aquí…- Helzion observo como la ciudad en la que estuvieron antes comenzaba a inundarse en flamas, los gritos desesperados y de dolor se escuchaban desde aquí

Zerachiel no se sintió mejor después de lo que dijo Helzion, sus ojos amarillentos ahora ya no eran tan brillosos como antes, su mirada paso lentamente hacia el demonio, el que trajo a Olivia a salvo con ellos, la culpa se hizo aún más pesada.

-Lo siento…- fue lo único que dijo Zerachiel, no sabía que más decir, Cassiel solo lo miro

- ¿Lo siento?, ¿crees que eso es suficiente para lo que acaban de provocar? - Cassiel respondió seco, escupiendo el veneno, Zerachiel solo desvió la mirada, avergonzado.

-Solo queríamos pedir ayuda…- Helzion se puso a un lado de Zerachiel, poniendo una mano en su hombro

- ¡No quiero escuchar más de sus…excusas! - Cassiel alzo la voz alterada, moviendo su cola de un lado a otro en signo de irritación

Cassiel camino a paso firme hacia la ventana, abriéndola nuevamente para que se viera el desastroso paisaje por completo, que todos en la habitación lo vieran.

-Intenten lo que quieran, pero el daño ya está hecho, ese arcángel probablemente ya se fue hace minutos mientras estábamos hablando…

- el demonio apunto el paisaje, la ciudad que una vez estaba lleno de luz y movimiento ahora estaba completamente destrozado y en llamas - Esta es la razón por la que no-

Un fuerte golpe interrumpió a Cassiel, algo había impactado en la pared donde estaba la ventana, rompiéndola por completo, obligando a que todos corrieran en la otra dirección de la habitación para resguardarse del impacto.

El polvo que dejo aquel impacto los hizo toser e impidiéndoles ver quien fue el causante de tal golpe que casi destruye la habitación entera.

- ¿Nos encontró? - Olivia susurro temblando

Cassiel, el más cercano a la escena, tuvo que cubrirse el rostro para no recibir daños, trato de mirar entre todo el polvo y ruinas, pero un solo ruido fue suficiente para saber quién los había encontrado.

El silbar de una serpiente.

-Ustedes…realmente han sido una maldición…- Los ojos flameantes que una vez se vieron a la distancia ahora se veían como un par de ojos cristalinos, tan profundos, llenos de rabia

-M…mi rey…- Cassiel tartamudeo, sintiendo el exhalar de la serpiente golpear su rostro, tenía el gran hocico de la criatura a solo unos metros

Por instinto Naya intento sacar su lanza, pero recordó que estaban desarmados y con la magia bloqueada, así que solo se mantuvo en una posición defensiva.

Leviathan miro a cada uno de los presentes, todos tan llenos de terror y suspenso.

-Mírenlos…, me pregunto si aquel arcángel vio a mi gente de esta forma…- hablo de una forma siniestra - tan indefensos y pequeños, capaces de ser exterminados en un instante…

Zerachiel podía sentir todos sus instintos a punta, su pecho se levantaba de arriba abajo desesperadamente.

-Voy a encargarme de que cada uno de su gente pase por lo que ellos pasaron - su voz se escuchó tan fría, todos los ángeles entendieron de inmediato a lo que se refería.

Sin más que hacer, Leviathan se fue de ahí, dejando a los ángeles en un terror puro, el propio Leviathan los acababa de sentenciar a muerte, y los primeros en ser ejecutados iban a ser los que se quedaron en la guarida.

-¡¡Espera!!, ¡No puedes hacer esto! - Zerachiel corrió hacia la pared destruida, tratando de detener al Estrodemon

- ¡¿Zerachiel que haces!? -Kezef trato de detenerlo, temiendo a que se fuera a caer

-¡¡Leviathan!!- grito más desesperadamente Zerachiel, pero la gran serpiente ya no se encontraba vista- donde…

Un fuerte agarre tomo a Zerachiel de imprevisto

-Aquí estabas…- Una voz seria se escuchó junto a la sombra de un par de alas flameantes.

El arcángel lo encontró.