Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 10 “Escamas” #3
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Capítulo 10 “Escamas” #3

Finalmente, el pequeño ángel llego a lo que parecía ser el trono, una luz artificial que simulaba ser la luz tranquila de la luna iluminaba desde arriba hacia el trono, dándole una vista tranquila, pero no tanto como para que el ángel se sintiera seguro.

Zerachiel se quedó parado enfrente del trono vacío, jugando con sus manos mientras esperaba a que el anfitrión de todo este espectáculo de terror se hiciera presente.

A pesar de todo, te has decidido a hacerte presente ante la llamada de las olas - una voz retumbo por todo el lugar, una tan perdida y azotadora como un tsunami arrasando una ciudad - mas quien quería ver…, no está presente…

Aquel sonido de algo arrastrase se hizo presente de nuevo, Zerachiel miro a un lado suyo y entrecerrando los ojos pudo por fin ver lo que era aquello que se estaba arrastrando en esta habitación oscura.

Era una cola, una muy larga y gran cola de serpiente.

-Bienvenido…, Zerachiel…- un par de ojos se avistaron a un lado del trono, aquellos ojos azulinos casi podían ser confundidos como dos llamas de las antorchas que iluminaban el lugar.

-Tu…tu eres el rey - Zerachiel hizo lo que pudo para hablar lo mejor que podía, lo cual era difícil, después de ver aquella cola y esos ojos que lo veían, era difícil no imaginar que tan grande era la criatura.

Y apenas Zerachiel por fin reconoció con quien estaba hablando, dicha criatura emergía de la oscuridad que inundaba la habitación e hizo su acto de presen ante el invitado esperado, Zerachiel no tenía las palabras para describir exactamente lo que tenía enfrente.

Recuerda haber visto en los libros de biología de su humano un animal vertebrado que se asemejaba mucho al rey que tenía enfrente suya, un depredador de aves, una serpiente, era lo único que se le venía a la mente al ángel para poder describirlo, una gran serpiente, llena de escamas puntiagudas, escamas que con solo verlas Zerachiel ya podía imaginarse lo dura y gruesa que era esa piel, protegiéndolo de cualquier ataque filoso.

El rey se arrastró por el piso, haciéndose sonar el eco de algo crujir, mismo sonido que Zerachiel decidió no ponerle tanta atención, todo sea para no apartar la mirada de esas pupilas luminosas y flameantes, de un color verdoso y azulino, como si el agua dulce y salda se mantuvieran juntas, ante los ojos de su rey.

quella serpiente se enredó alrededor del trono, la cual era demasiado pequeño para una criatura como ella, pareciendo incluso que aquel asiento tan elegante e imponente no hubiese sido hecho para él, como si le perteneciera a alguien más.

La serpiente misteriosa se quedó en silencio, mirando fijamente al pequeño ángel el cual trato de decir algo, pero parecía que las palabras no salían de su boca, estaba atónito

-Leviathan…, Rey de los territorios de la Envidia - aquel rey decidió dar el primer paso, presentando no solo su nombre y su título, sino también su voz tan hipnotizante, retumbando en cada una de las esquinas de la habitación - he visto que mi presencia ha sido angustiosamente buscada

-Mis amigos lo necesitan… - Zerachiel quiso aclarar, aunque eso fue algo que no le agrado mucho a la serpiente, el ángel, confundido por no saber que dijo mal, prefirió mejor auto corregirse- Nosotros…lo necesitamos…

Levianthan no tan convencido, pero conforme solo quedo en silencio, sacando su lengua de vez en cuando y arrastrándose un poco, haciendo brillar bajo la luz lunar artificial esas escamas azulinas tan elegantes.

-He escuchado los rumores, las olas hablan, la marea me susurra… - Zerachiel no sabía si estaba teniendo algún tipo de progreso en esta conversación con el rey, pues las palabras que decía y con el tono, solo lo confundían mas

“¿Por qué entre mayor rango seas, más misterioso te vuelves?”

-Bueno, eso es perfecto, significa que ya sabes a lo que venimos exactamente, ¿no? - Zerachiel aleteo sus alas, no por emoción, si no por incomodidad, aquel sonido de algo romperse o crujir seguía estando presente cada vez que aquella serpiente se dignaba a arrastrarse

-Dime…, pequeño ángel…, ¿sabes lo que causa aquel sonido que tanto te está persiguiendo? - el rey pregunto, inclinando su gran cabeza de serpientes hacia el ángel, ambos quedando en un profundo silencio, solo para que aquel sonido del que se refería el Estrodemon destacara mas

Zerachiel, ingenuamente siguió con su mirada el origen de los ruidos crujientes, deteniendo sus ojos amarillentos al percatar algo ser aplastado en la oscuridad, el ángel solo tuvo que enfocar mejor su vista para darse cuenta de lo que era realmente.

Eran huesos, varios huesos.

Zerachiel soltó un chillido, sobresaltándose del impacto de ver aquellos huesos que le pertenecieron seguramente a una pobre víctima y que ahora sus restos estaban siendo destrozados despreocupadamente por aquel escamoso cuerpo que se arrastraba.

-Muchos se han atrevido a venir ante mis tierras, creyendo que con su mera e insólita presencia son merecedores de mis oídos- el rey soltó cada palabra llena de odio, frustración, cansado de tener que ver como seres tan ignorante e inferiores se atrevían a pisar cerca de su trono.

-Mis compañeros y yo sabemos muy bien lo que es usted, créame que lo respetamos mucho, solo queremos negociar - Zerachiel rápidamente trato de resolver la situación, queriendo aclarar todo, pero la mera presencia del Estrodemon complicaba las cosas.

-Lo sé, tus compañeros han estado un largo tiempo buscando desesperadamente alguna respuesta mía o de mis compañeros de guerra- Levianthan movió su cabeza, ahora asomándose desde el otro lado del trono - su perseverancia fue vista en ese momento, y con lo ocurrido hace unos momentos, su coraje…

La batalla contra aquel arcángel, una que ya estaba perdida desde el momento en el que se cruzaron con él, pero que, aun así, decidieron luchar y dar todo de sí mismos, sin importar lo que ocurriese, los ángeles caídos tenían un solo objetivo, y el hecho de que estén aquí, demuestra que lo cumplieron.

-Lograste someter al adversario sin necesidad de tener que usar una fuerza tercera - Levianthan dio un cumplido a lo que los ángeles habían hecho- debo admitir, que aquel compañero tuyo miro más allá de las fuerzas de su enemigo, su vulnerabilidad

-Estoy seguro de que él y mis demás compañeros estarán más que contentos en ser escuchados por usted- Zerachiel podía sentir como había una oportunidad de llegar a algo, sentía que podía aludir a que aquel Estrodemon se pusiera de su lado y aceptara en escuchar a sus compañeros.

Pero aquella gran serpiente solo se quedó en silencio, mirando al ángel directamente, esperando algún comentario más por parte del ángel de la guarda, pero nada salió de él.

-Dime…Zerachiel…, ¿sabes por qué estás aquí? - el rey que por un momento dio aires de confianza por esos comentarios pasivos hacia el ángel, ahora se veía mucho más serio, tenso, como si estuviera poniendo a prueba al pequeño ángel

Zerachiel se quedó en silencio, un silencio desesperante para el ángel, estos acontecimientos que le han pasado y han ido alrededor de él se han hecho presentes por algo, lo sabía muy bien, sabía que esto ya no era una coincidencia, era el destino.

Desearía poder saber por qué todo esto le ha estado ocurriendo, muy dentro lo sabe, pero aún sigue tan confundido, la neblina en su alma no lo permite aun ver el objetivo que debe seguir, todos le han dicho que tiene un camino diferente, pero nadie la ha dicho cual es.