Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 10 “Escamas” #2
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Capítulo 10 “Escamas” #2

No hubo ningún comentario al respecto, solamente aquel general volvió a recuperar su postura recta, dando un mensaje en su propia lengua nativa a los demás demonios de menor estatura, estos mismos no tardaron en comenzar a jalar y empujar a los ángeles por medio de sus esposas, obligándolos a salir de aquella habitación, o mejor dicho, prisión.

No hubo mucha conversación en la transición de lo que parecía ser las cavernas del reino hacia los pasillos principales del lugar, los ángeles no hicieron ninguna objeción o esfuerzo en escapar, todos siguiendo las ordenes de los demonios pequeños que los jalaban, desearían que no usaran tanto la fuerza bruta, pero al parecer ese era el único idioma en el que podían comunicarse hacia los ángeles.

Entendible, pero aun así, molesto.

Los ángeles siguieron caminando, llegando por fin al piso principal de aquel lugar, las tonalidades verdes y azuladas no tardaron en llegar, dejando esa sensación de humedad y ambiente pesado atrás, dando bienvenida a una sensación más, tranquila, por así decirlo.

El lugar era claramente tematizado en todo lo relacionado al océano y la vida marítima, viendo como en los altos techos de los pasillos podías encontrar colgando los esqueletos de varias criaturas, desde ballenas, tiburones, e incluso criaturas ya extintas.

Los ángeles, no le tomaron mucha importancia a la decoración linda y elegante.

-Ustedes de casualidad, … ¿tomaron a otro ángel? - Kezef tuvo que caminar unos cuantos pasos para estar al lado del demonio de armadura negra, parecía que él era uno de los más altos rangos, así que podría saber algo de su amigo.

El guerrero de armadura pesada siguió caminando, ignorando completamente lo que aquel ángel había dicho, Kezef se quedó en silencio esperando a que el demonio se dignara a responderle,

-Tomamos al hijo de la aurora, el Rey quería verlo antes que ustedes - el demonio respondió simple, sin gran detalle, como si fuese lo más obvio de la situación.

Se supone que todos verían al rey al mismo tiempo, así lo tenían planeado, ahora solo estaba preocupado por su amigo, no porque dudara en que fuera a decir algo malo, Kezef siempre supo que Zerachiel sabe escuchar y saber las palabras correctas en el momento indicado.

Pero no quería imaginarse los nervios y el miedo que puede sentir Zerachiel al estar solo y en un lugar tan misterioso y oscuro como este.

-Tenía muchas heridas…- al parecer aquel general había escuchado telepáticamente la preocupación del ángel - por órdenes del rey tuvimos que curar esas heridas, la última vez que lo vi estaba bien…

Kezef se quedó más tranquilo, sintiendo como un suspiro de alivio salía de él, antes de que pudiera volver a hablar para agradecerle al demonio de esa hospitalidad, el contrario lo interrumpió.

-Si fuera por mí y los demás de este reino, lo hubiéramos dejado sufrir con esas heridas…- aquel comentario lo soltó sin ninguna culpa, pareciera más que quería dejar en claro que él no estaba de su lado - pero fueron órdenes del rey

El ángel de tonalidades verdes solo asintió en silencio, quitando cualquier rastro de querer seguir conversación con aquel demonio, volviendo a la posición en la que estaba antes, junto a su humana y grupo. Quedándose en silencio.

Siguieron siendo arrastrados por unos minutos en completo silencio, solo escuchándose el sonido de los pasos y el zumbido de aquellas esposas, así hasta que llegaron a lo que se mencionó como la sala principal, y los ángeles comprendieron porque era la principal.

Además de tener un gran espacio ya sea de ancho como de alto, también estaba muy bien cuidada y decorada, a comparación de los pasillos y de las catacumbas en la que estaban, aquella sala parecía ser el tesoro del lugar, pues apenas llegaron lograron ver como varios demonios se encontraban limpiando y puliendo varias de las columnas y decoraciones que colgaban en el techo.

-Parecen que nos quieren recibir bien - Eban se acercó a uno de los grandes jarrones que se encontraban limpiando, logrando ver su reflejo por lo bien limpio que estaba

Helzion se concentró más en recaudar cualquier tipo de detalle que pudiese, quería recaudar hasta el minúsculo detalle que pudiera en su memoria, este reino sobrepaso la expectativa que tenían, aquel lugar estaba tan lleno de color y bien cuidado que si no fuera por las decoraciones marítimas podía pasar fácilmente como un edificio más de su hogar.

-Pónganse cómodos, esta espera será algo larga - el demonio les dio la libertad de caminar e ir a donde quisieran del salón, hablándoles a los demonios encargados de monitorearlos en que se fueran, mismos que no pusieron objeción.

-Pareces ser alguien de gran poder, todos te toman con tanto respeto- Kezef dio un cumplido al general, quien estaba hablando a uno de los últimos demonios que quedaba en el salón.

Aquel mismo demonio comenzó a hablar en su propia lengua, lo que salía de aquel demonio no era entendible por el ángel, pero a juzgar de la entonación, parecía que también estaba dándole cumplidos al demonio de estatura alta.

-Fue uno de los guerreros más destacados, siempre protegió a su gente…

y nunca se dejó doblegar ante nadie…ni siquiera a los ángeles - Olivia hablo al lado de Kezef, traduciéndole con un poco de dificultad por la velocidad y entonaciones en las que el demonio hablaba, era la primera vez para Olivia que escuchaba a un demonio hablar oraciones completas y con fluides.

-Tu humana sí que es buena traduciendo, ¿no?

- gruño el general, dándole una señal al demonio que se fuera, inmediatamente lo hizo- sí, protegí el reino varias veces y con eso me gane el respeto y confianza del rey, he sido su consejero y mano derecha desde que se encerró en su trono - el demonio se encogió de hombros, como siempre, hablando como si no fuera la gran cosa, como si aquello que había sacrificado y puesto tanto esfuerzo pareciera como un deber y no un logro.

Por otro lado, del salón, ambos lideres se encontraban observando una de las pinturas colgadas en la pared del salón, aunque pareciera que ambos ángeles observaban la pintura, en realidad estaban metidos en sus propios pensamientos

-Zerachiel estará bien - Naya reafirmó, tratando de ayudar en las preocupaciones que rondaban por la cabeza de su amigo

Helzion solo suspiro, Zerachiel era una de sus preocupaciones, pero había muchas más, aunque más que preocupaciones, eran dudas, lo cual era normal, al menos eso quería creer el ángel.

-Jamás me imagine que el mundo de los demonios fuera así… - la voz de Helzion se escuchaba baja, mirando ahora si aquella pintura, parecía que era de algún paisaje, tal vez de algún lugar de estas tierras - siempre creí que aquí solo habría sufrimiento y bueno…, todo lo malo.

-Aquí se resguarda el rey, creo que es entendible y lógico que este lugar sea decente… - Naya trato de verle alguna explicación

-Aun así, ver a estos demonios tan conscientes e inteligentes, que no se dejan llevar por sus instintos primitivos como los que hemos enfrentado antes…

- Helzion siempre ha buscado la verdad, de cualquier cosa, esa es el objetivo principal del grupo de los Ángeles caídos, la búsqueda de la verdad y libertad.

Para un líder como el que no se tiene que arraigar a las portadas de un libro y juzgarlas, no puede evitar sentirse mal de haber tachado a los demonios como simples seres sin capacidad de negociación y violentos, por más veces que ha sido testigo de los nacimientos de aquellos seres, jamás se imaginó verlos evolucionar a esto.

Naya le brindo de su consuelo poniendo una de sus alas en las espalda de Helzion, algo lo cual el ángel agradeció a su amiga.

Al menos ahora no solamente tendrán la oportunidad de hablar con un rey de los demonios, sino que también tendrán la capacidad de poder ver una nueva perspectiva, un nuevo lugar totalmente. Mas lugares por las cuales buscar la verdad.

(…)

El eco de las gotas caer ante el azulejo elegante pero misterioso del lugar era aterrador y angustiante, el ángel de ropajes amarillentos se sentía como una presa, una la cual estaba esperando a que fuese comida en cualquier momento. La carne que echaron en la jaula del león.

Los demonios que lo escoltaron a la reunión del rey de este lugar solamente lo metieron en este largo pasillo, ni siquiera aquellos demonios, los que supuestamente sirven y acuden a su rey se atrevieron a entrar en el pasillo.

Solo estaba Zerachiel ante un lugar que muy apenas estaba iluminado, por suerte el ángel sabía en donde estaba y donde pisar, pues aquellas antorchas que decoraban el pasillo largo solamente iluminaban muy poco.

El ángel podía sentir todo su ser temblar del miedo, todos sus instintos gritándole de que no caminara, no se atreviera a ir hacia su propia muerte y simplemente dar media vuelta e intentar escapar.

Pero no podía, sabía que todo aquello sería inútil, el rey lo quiere aquí, y si es así entonces no hay nada ni nadie que evite esta reunión.

Así que tragando en seco se dignó a caminar, dando pequeños pasos, sintiendo como con cada paso que daba, su cuerpo se volvía más y más pesado.

En aquel pasillo podía incluso escuchar el eco de sus pasos retumbar, Zerachiel no quería imaginarse que tan grande era aquel lugar, tal vez no era un pasillo, tal vez era una gran y enorme habitación, pero el ángel no puede saberlo con claridad, la oscuridad no le permitía ver más allá que solo el camino en el que estaba ahora mismo.

-¿Rey de la…Envidia?, al parecer me…invitaste a una…re…reunión- Zerachiel trato de quitar sus nervios, hablándole a la nada misma, mirando a todos lados, esperando recibir alguna respuesta que le quite toda esta tensión que está cargando encima.

Pero solo recibió el sonido desconocido y aterrador de algo arrastrarse, Zerachiel miro a todos los lados, pero no veía nada, lo que sea que estuviese viéndolo desde la oscuridad parecía estar arrastrándose.