Mas allá del océano (Debajo de las Nubes 2) Capítulo 10 “Escamas”
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Capítulo 10 “Escamas”

Todo daba vueltas dentro de Kezef, su cuerpo dolía, dolía como la vez que cayó en el mundo humano, dolía igual en la vez que se enfrentó al demonio en la escuela, dolía como siempre ha dolido.

Nunca ha parado, y viendo todo, tal vez jamás pare.

-Kezef… ¡Kezef! - la humana agito a su ángel desesperadamente, este no tardó mucho en abrir sus ojos, para mirar desesperadamente a todos lados

- ¿Qué…que paso?... - su humana no le respondió, en su lugar, fue abrazado por ella, el ángel aún estaba confundido por todo

-El portal se abrió…- la voz del líder le dio la respuesta que buscaba, este parecía que llevaba poco despierto, como los demás del grupo que estaban ahí

- ¿Entonces por qué estamos aquí? Parece una especie de…- Kezef trato de buscarlo alguna palabra que lograse describir la habitación rocosa y con muy apenas iluminación

-Es una prisión eso es lo que es - Naya hablo, Kezef rápido la miro, observándola bien, parecía que esta mejor - al parecer el impacto del arcángel fue lo suficiente fuerte para romper el hielo y nuevamente abrir el portal, pero también, para noquearnos…

- suspiro el joven ángel, cruzando sus brazos mientras movía levemente sus alas - al parecer no confían mucho en nosotros y aprovecharon para ponernos aquí

Kezef quedo en silencio no teniendo más preguntas que responder, al menos no preguntas que puedan tener una respuesta ahora mismo, el ángel solo se quedó sentado en el húmedo suelo mientras tranquilizaba a su humana.

El ruido de alguien tratar de abrir algo a la fuerza fue lo que hizo darse cuenta de la presencia de los demás ángeles, uno de ellos tratando de abrir la puerta de la habitación, aparentemente la única salida que tenían.

-Esto es perfecto, estuvimos al borde de la muerte con ese arcángel y ahora nos encerraron - soltó una queja el ángel, dando un golpe a la puerta del metal, al parecer había estado los últimos minutos tratando de abrirlo

- ¿Dónde está Zerachiel? - Kezef miro a Helzion, este solo negó con la cabeza, su amigo solo suspiro, tratando de mantener la compostura y no caer en las peores conclusiones

-Fui el primero en despertar, y en ningún momento vi a Zerachiel, ni el cómo nos trajeron aquí - Eban explico, no queriendo darle ninguna ilusión, pero tampoco condenar la vida del ángel - tal vez él lo tienen en algún otro lado

Era algo lógico, después de todo al que buscaban era a Zerachiel, pero aun así no le parecía justo, los demonios deben saber que no están del lado de los arcángeles, ellos son de confiar, pero ni siquiera les han dado la oportunidad de demostrarlo.

-Alguien viene…- Olivia susurro a su ángel, para después escuchar el sonido de un seguro metálico quitarse.

Adthor dio unos pasos hacia atrás al escuchar el seguro, seguidamente de esto la puerta se abrió y un gran demonio entro a la habitación.

La apariencia de aquel demonio era particular, podía claramente verse como su apariencia trataba de resembrarse a una criatura marítima, tenía una gran cola, una la cual tenía ya varias heridas y cicatrices.

Kezef desearía sacar más detalles de aquel demonio, pero era lo único que podía sacar de su físico, lo demás estaba cubierta de una armadura metálica negra, una la cual ha tenido mejores días.

La apariencia en general de aquel demonio podía describirse con una palabra, Un guerrero.

Uno que ha tenido miles de batallas.

Los ángeles se quedaron en silencio esperando a que el demonio diese alguna señal, dijera algo, o tan siquiera se moviera. Después de segundos, el demonio se dignó a hablar

-Quiero decir…, que la lengua angelical no se maneja mucho aquí - la voz del demonio era áspera, grave, cansada - pero se me ha asignado a mí en custodiarlos por mi manejo decente de la lengua

La actitud del demonio era algo que no habían visto antes, no viniendo de estas criaturas, su forma de hablar, su postura, su actitud, no había ni una pizca de salvajada en esas cosas, incluso parecía como un tipo diferente de demonio.

- ¿A dónde nos quieren llevar? - Eban fue el primero en preguntar, viendo al demonio tratando de buscar alguna expresión facial detrás de ese casco metálico

-Serán custodiados a la sala principal de nuestro reino, ahí van a esperar - el demonio respondió con simplicidad

- ¿Esperar a que? - Helzion ahora fue quien pregunto

-A que el rey decida si escucharlos o no…- el demonio esta vez respondió con una voz más seria, una la cual obligo a los ángeles a no hacer más preguntas lo cual lidio a un silencio sepulcral en la zona.

Aquel demonio al no ver ninguna respuesta o pregunta más, hizo una seña para que otros demonios entrasen a la habitación, estos parecían tener un objeto cerámico en las manos, los ángeles no entendían totalmente, pero podían sentir una fuerte presencia de magia en esos objetos.

De los primeros en descubrir lo que eran fue Adthor quien sin darle la oportunidad o explicarle algo el objeto que tenía en manos el demonio fue puesto sobre las muñecas del ángel, eran esposas.

- ¿Qué hacen? -Helzion fue el primero en preguntar, dando unos pasos hacia atrás, esperando al menos una explicación lógica para ser esposados, aunque el general no dijo nada al respecto, parecía más que nada que estuviera esperando a que todos estuvieran esposados.

Aunque algunos ángeles lograron reaccionar a tiempo y tratasen de evitar en ser limitados de movimiento, fue inevitable que la mayoría no terminara esposada.

-Tomen esto como una precaución por el bien de nuestros ciudadanos…

- el guerrero por fin hablo cuando le pusieron la última esposa a Kezef, quien no puso demasiado esfuerzo en evitar ser esposado - no queremos que magia angelical haga sus desastres en nuestras tierras, y aun que el rey tuvo la confianza en invitarlos, por la tranquilidad de nuestra gente vimos lógico en tenerlos limitados

-No tenemos pensado hacerles daño…- Helzion explico con sinceridad, los demás ángeles solo miraron confundido al demonio, no creyéndose lo que había dicho

¿Los demonios temen que los ángeles les hagan daño? Para los ángeles parecía difícil de creer, después de haber visto los lados más salvajes de un demonio, no podían imaginarse que estos mismos que han dañado e infectado a los suyo les tengan miedo

-Es fácil decir eso - respondió con simpleza el demonio, encogiéndose de hombros -es solo una precaución, de todos modos, veo esto como un trato justo -el demonio chasqueo los dedos y de pronto un zumbido comenzó a emanar de aquellas gruesas esposas para luego sentir como estas se volvían más y más pesadas.

Las esposas no te hacían daño, solamente limitaban a que sacaras tu magia de cualquier lado del cuerpo, en cambio de eso, solamente sentirías tus manos esposadas pesadas y entumidas, como si estuvieran hundidas en agua glaciar.

Era una sensación extraña, pero los ángeles no podían quejarse, no después de lo que habían pasado antes de llegar aquí.

Aun que volver a sentir esa sensación de entumecimiento y el frio profundo no fue para nada reconfortante para algunos.

-Además…, me parece curioso que hayan traído a una humana a nada más que el reino de la Envidia, debo creer que saben perfectamente lo que les puede pasar aquí si cometen un error, ¿no es así?

Aquel demonio que al inicio parecía tener una actitud calmada y firme comenzaba a tomar una posición más ofensiva, notándose incluso como en su voz se volvía más salvaje y tosca.

Olivia al sentir los ojos de los demonios sobre ella no hizo más que ocultarse detrás de Kezef, después de todo era verdad, solamente era una simple humana y aun que quisiera no podría hacer de frente a esas criaturas.

Aunque esa misma acción fue la que hizo que los demonios se sorprendieran, dándose cuenta como la humana los estaba mirando, estaba mirándolos directamente a ellos.

-Ella es capaz de observarlos…- Kezef hablo, viendo de reojo como su humana no quitaba sus ojos encima de los demonios, estaba realmente asustada, no podía juzgarla.

Después de los encuentros con demonios que ha tenido, se ha vuelto muy difícil para ella poder enfrentar una situación como esta con valentía.

El general solo dio un murmuro, acercándose más a la humana, los ángeles quisieron acercarse para protegerla, pero Kezef los detuvo, era inútil tratar de hacer algo, y lo mejor era mantener una situación pacífica y no una tensa.

Aquel demonio se movió de un lado, inclinando su cabeza, la humana lo siguió con la mirada, aquel demonio entrecerró sus ojos, nunca había presenciado una situación como esta, aquella humana estaba definitivamente infectada, no había duda.

Pero, aun así, aquellos humanos que ya han caído ante la enfermedad del pecado nunca fueron capaces de ver a los demonios, ni siquiera a sus propios demonios.

¿Entonces que era exactamente aquella niña?

Olivia siguió mirando a aquel demonio que destacaba más entre los otros que estaban en la habitación, era la primera vez para Olivia en ver a un demonio que no intentase matarla, así que claramente tenía que aprovechar, observando y tratando de ver cada parte de aquel demonio, aunque desgraciadamente no logro ver la gran cosa más que la cola y los muy apenas visibles ojos del demonio.

-¿Eres su ángel de la guarda? - El demonio dejo de observar a la humana ahora dirigiéndose al ángel de tonalidades verdes.

-Si…- aquel demonio volvió a inclinar su cabeza a un lado, observando más a profundidad aquel ángel, Kezef solo frunció el ceño, mirando de reojo a sus compañeros que parecían igualmente de confundidos.

¿Por qué ese demonio lo estaba observando y analizando tan intensamente?

Uno de los demonios encargados de haber traído las esposas fue quien se dignó a acercarse a su general, sacándolo de su mirada intensiva al ángel, el demonio de inmediato corto aquella mirada con el ángel, dándose media vuelta, pero Kezef logro sentirlo, podía sentir esa emoción que el demonio emanaba, vio algo que no debería haber visto, algo oculto, tal vez algo que ni siquiera Kezef sabia.